Entre el pasado y el futuro, el PT abre el congreso más importante de su historia

01 Jun 2017
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Emir Sader

Ya no son congresos para elaborar programas que intenten llegar a la presidencia del país. Ya no son congresos en lo que un partido del gobierno hace balance y proyecta pasos al futuro.

El PT que abre ahora su sexto Congreso en un partido que se ubica entre un denso pasado reciente, con los gobiernos que más han transformado positivamente a Brasil y las perspectivas inmediatas abiertas de poder retomar ese camino, a partir de las experiencias adquiridas y de los reveses sufridos. Un Congreso que se realiza con un partido fuera del gobierno, con la responsabilidad del balance de las conquistas y de  las razones de los reveses, no para quedarse anclado a ese pasado, sino para prepararse para una nueva disputa por el gobierno de Brasil.

Un Congreso que ha transcurrido de forma muy consensual, en contra de las expectativas de los que esperaban un conflicto generalizado, lleno de rupturas, después de los tropiezos  y las visiones diferenciadas sobre el pasado reciente y el sobre el futuro del partido y de Brasil. Un Congreso que se reúne lleno de vigor de las experiencias positivas, pero también de derrotas, que dejan heridas.

Un partido visiblemente más viejo, con bancadas parlamentarias menores, con menos alcaldes, que trae en su cuerpo las marcas de la ofensiva de la derecha en contra del PT. Pero en compensación es un partido que posee las más importantes experiencias – positivas y negativas – que un partido puede tener, como material de reflexión, de balances y de formulación de nuevas perspectivas.

Tiene en el liderazgo de Lula su principal elemento de continuidad, una trayectoria que refleja los caminos trillados por el partido desde su fundación.No solo es el líder más importante del partido, en el partido más  grande de izquierda, sino también es el más grande líder popular de la historia de Brasil.

Se puede afirmar que el Congreso no tendrá un balance tan profundo como seria necesario, por todas las novedades que el camino trillado por el partido en el gobierno trajo, así como por el indispensable balance de los errores que han llevado a la derrota reciente. Si el período histórico actual se hubiera cerrado con una derrota a largo plazo, probablemente esta seria la agenda esencial del Congreso.

Pero el Congreso, que lleva el nombre de Marisa Leticia, la esposa de Lula que falleció recientemente, está a medio camino entre ese pasado que se acaba de cerrar y la posibilidad abierta de un futuro con nuevas posibilidades del partido de volver a ser protagonista de un nuevo gobierno popular. Los balances están hechos basándose en la perspectiva más inmediata de las lecciones para calificar el partido para proponer alternativas de un futuro posible en unos plazos relativamente cortos. Por ello el Congreso tiene un pie en el pasado, con las lecciones positivas y negativas, y otro en el futuro.

El PT ya no realiza su Congreso como partido que nunca había tenido la posibilidad de dirigir el país, como eran sus primeros congresos, en medio de todas las candidaturas derrotadas de Lula. Y tampoco es el partido que hace balances de sus experiencias en el gobierno.

En su capacidad de hacer un balance no lo suficientemente exhaustivo, pero suficiente para corregir los errores y volverse hacia la formulación de alternativas de un futuro renovado para Brasil, está el desafío del sexto Congreso Nacional del PT.

Si la continuidad del liderazgo y de la hegemonía de Lula sobre el conjunto del partido, es una realidad incuestionable habrá renovación en la presidencia del PT. Con la proyección de un nuevo liderazgo, en la elección probable de la joven y combativa senadora Gleisi Hoffmann como nueva presidenta del partido, apuntando hacia la  necesidad del partido de renovarse, en las practicas y en sus plataformas, en la incorporación de nuevas generaciones y en la forma de actuar interna y externamente, en el discurso y en la realidad concreta.

Será, de cualquier manera, una expresión imponente de ser el partido más importante que la izquierda brasileña ha tenido y uno de los partidos más importantes de la izquierda de América Latina y del mundo en la actualidad, que tiene en la figura de Lula su imagen mas expresiva. Incluso porque si el PT no se limita a Lula, tampoco puede ser desvinculado de la trayectoria impresionante de ese líder extraordinario, en cuyo destino se refleja no solo el futuro del PT, sino del mismo Brasil.


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