La revolución rusa, según García Linera

23 Jun 2017
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¿Qué visión puede tener un revolucionario del siglo XXI en América Latina sobre la epopeya de los bolcheviques 100 anos después? Nadie mejor que Álvaro García Linera, para hacer una relectura de la revolución bolchevique en su centenario.

En el libro “Que es una revolución?”, con el subtítulo “De la Revolucion Rusa de 1917 a la revolucion de nuestros tempos”, (Editorial Akal) García Linera rehace toda la trayectoria y las narrativas que se han hecho sobre la Revolución Rusa en un texto denso y lleno de elementos para pensar la contemporaneidad de la revolución.

Antes de todo García Linera constata la dimensión del fenómeno en sus proporciones históricas: “La revolución soviética de 1917 es el acontecimiento político mundial mas importante del siglo XX, ya que cambia la historia moderna de los Estados, escinde en dos y a escala planetaria las ideas políticas dominantes, transforma los imaginarios sociales de los pueblos devolviendolos su papel de sujetos de la historia, innova los escenarios de guerra e introduce la idea de otra que hay otra opción (mundo) posible el curso de la humanidad”.

La Revolución Rusa anunció el nacimiento del siglo XX, poniendo la revolución como “referente moral de la plebe moderna en acción”.  “Revolución se convertirá en la palabra mas reivindicada y satanizada del siglo XX”.

Por ello, “en los últimos 100 anos morirán más personas en nombre de la revolución que en nombre de cualquier religión”, con la diferencia de que “en la revolución , la inmolación es a favor de la liberación material de todos los seres humanos”.

Enseguida García Linera encara la revolución como “momento plebeyo” que es “la sociedad en estado de multitud fluida, autoorganizada, que se asume a si misma como sujeto de su propio destino”, antes de definir el significado de la Revolución Rusa. Linera critica enseguida a las visiones reduccionistas de la Revolución Rusa las que la reducen a la toma del Palacio de Invierno y a la instauración de un nuevo gobierno. “La revolución no constituye un episodio puntual, fechable y fotografiable, sino un proceso de largo, de meses y de años, en el que las estructuras cosificadas de a sociedad, las clases sociales y la instituciones se licuan y todo, absolutamente todo o que antes era sólido, normal, definido, previsible y ordenado, se diluye en un ‘torbellino revolucionario’ caótica y creador”.

La combinación extraordinaria de una serie de eventos y factores es lo que hace la revolución posible:  “Las revoluciones son acontecimientos excepcionales, rarísimos, que combinan de una manera jamás pensada corrientes de lo mas contradictorias que lanzan a la sociedad entera, anteriormente indiferente y apática, a la acción política autónoma”, consagrando la imagen clásica del  “viejo topo” .Una revolución, según García Linera, “es, por excelencia, una guerra de posiciones y una concentrada guerra de movimientos”,volviendo a acercar a Lenin de Gramsci. En la intensa lucha ideológica previa, los bolcheviques se van volviendo políticamente hegemónicos en las clases subalternas. “En realidad, la insurrección de octubre simplemente consagró el poder real alcanzado por los bolcheviques en todas las redes activas de la sociedad laboriosa”, que “se presenta mas que como ‘dualidad de poderes’, como ‘multitud de poderes locales’”.

Así, para García Linera, la contraposición entre revolución y democracia es un falso debate, porque una “revolución es la realización absoluta de la democracia”. De la misma forma que es una interpretación equivocada considerar que las revoluciones son un tipo de “guerra de movimientos”, imposible sin una “guerra de movimientos” que construye, a lo  largo del tiempo, las condiciones del triunfo revolucionario. Por ello Lenin defiende el concepto de “frente único” en los debates de la Internacional Comunista, explicitado por Gramsci sobre las sociedades orientales y occidentales.

Hay un aspecto universal de la revolución soviética, que se radica “en la victoria cultural, ideológica, politica y moral de las corrientes bolcheviques en la sociedad civil”. Enseguida García Linera retoma los termos en que se caracterizaron las etapas de revolución boliviana, al enfocar las relaciones entre el momento jacobino leninista y el momento gramsciano hegemónico. El se refiera al momento jacobino como “el punto de bifurcacion de la revolución”, que no tiene que ver con un momento de ocupación de instalaciones del viejo poder, ni del desplazamiento de las viejas autoridades. “Las revoluciones del siglo XXI muestran que esto ultimo llega a realizarse por via de elecciones democráticas.”

“El punto de bifurcacion o momento jacobino es este epitome de las luchas de clases que desata una revolución”, es “un tiempo donde los discurso enmudecen, las habilidades de convencimiento se repliegan y la querella por los símbolos unificadores se opacan”. En la revolución cubana fue la batalla de Giron, en el gobierno de Allende el golpe de Pinochet, en Venezuela el paro de actividades de PDVSA y el golpe de Estado en 2002, en Bolivia el golpe de Estado cívico-prefectural de septiembre de 2008. La importancia de ese momento “jacobino-leninista” radica en instituir “de forma duradera, el monopolio de la represión, de los impuestos, de la educación publica, de la liturgia del poder y de la legitimidad político-cultural”. Esa combinación inseparable de los momentos “hace que una revolución con un momento gramsciano sin un momento leninista sea una revolución truncada, fallida”.

El libro desemboca en la discusión de lo que es el socialismo. García Linera incorpora la idea de que una revolución que se no se alastra a otros países termina agotándose. Frente a esa y a otras dificultades, observa: “Uno desearía hacer muchas cosas en la vida, pero la vida nos habilita simplemente a hacer algunas. Uno desearía que la revolución fuera lo mas diáfana , pura, heroica, planetaria y exitosa posible – y esta muy bien trabajar por ello – , pero la historia real nos presenta revoluciones mas complicadas , enrevesadas y peligrosas”. Uno no puede adecuar la realidad a las ilusiones, sino todo lo contrario: debe adecuar las ilusiones y las esperanzas a la realidad, a fin de acercarla lo mas posible a ellas, abolando y enriqueciendo esas ilusiones a partir de lo que la vida real nos brinda y enseña.”

En el análisis concreto da la dinámica de la revolución rusa, Garcia Linera advierte de que “ninguna revolución tiene un contenido predeterminado”, lo que fue generando el carácter de la revolución rusa fue la forma como los bolcheviques fueron encarando las trasformaciones revolucionarias. “El socialismo no es la estatizacion de los medios de producción”, sino, en términos leninistas: “no se mas que el monopolio capitalista de Estado puesto al servicio de todo el pueblo  y que, por ello, ha dejado de ser monopolio capitalista”.

      “… el socialismo jamás podrá ser la socialización o la democratización de la pobreza, porque fundamentalmente es la creciente socialización de la riqueza material.” “A contracorriente de lo que la izquierda mundial creyó durante todo el siglo XX, la estatización de los grandes medios de producción , de banca y del comercio no instaura un nuevo modo de producción  ni instituye una nueva lógica económica  – mucho menos el socialismo – , porque no es la socialización de la producción.” “En otras palabras: uno de los fetiches de la izquierda fallida del siglo XX: ‘la propiedad del Estado es sinónimo de socialismo’, es un error, una impostura. Incluso hoy se tiene un izquierdismo deslactosado que, desde la cómoda cafetería en la que planifica terribles revoluciones a partir de la espuma del capuchino, le reclama a los gobiernos progresistas mas estatizaciones para instaurar el socialismo imediatamente.”

En parte final del libro García Linera se detiene en una de sus (justas) obsesiones actuales: el rol importante de la resolución de los problemas económicos y so rol de conquista de tiempo. En el, se demuestra el fracaso total del comunismo de guerra y como Lenin justifica e introduce a la NEP, para organizar la economía soviética en las condiciones de un enorme retroceso social provocado por las devastaciones del pais.

“La regla básica del marxismo de que la base material de la sociedad influye en las otras esferas , no siempre es tomada en cuenta por los revolucionarios, que pueden llegar a sobredimensionar la voluntad  y la acción política como motores de cambio.” Sin embargo, “sin base material, no existen potencialidades revolucionarias que espolear y, por tanto, devienen en impotencia discursiva”. La NEP  derrumba buena parte de las ilusas concepciones pre-constituidas acerca de la construcción del socialismo, ayuda a precisar lo que el socialismo es en realidad y fija con claridad las prioridades que una revolución en marcha debe resolver.”

“El socialismo como construcción de nuevas relaciones económicas no puede ser una construcción estatal ni una decisión administrativa; sino, por encima de todo, una obra mayoritaria, creativa y voluntaria de las propias clases trabajadoras que van tomando en sus manos la experiencia de nuevas maneras de producir y gestionar la riqueza.”

Así, “la lucha por un nuevo sentido común y estructuras organizativas de las clases laboriosas son las tareas fundamentales en el proceso revolucionario.” “La economía y la revolución mundial representan entonces las preocupaciones post insurreccionales.”

“En síntesis, el socialismo es un larguísimo período histórico de intenso antagonismo social, en el que, en lo económico, las relaciones capitalistas de producción y la lógica del valor de cambio siguen vigentes , pero que, en su interior, desde sus entrañas, en el ámbito local, nacional, surgen una y otra vez incipientes, intersticiales y fragmentarias formas de trabajo comunitario, asociado, que pugnar por expandirse a escalas regionales y nacionales.” “El socialismo no es ni un modo de producción ni un destino. Es un espacio histórico de intensas luchas de clases…”

¿Por que fracasó  la revolución soviética? Porque no ha logrado ensamblarse con otras revoluciones. Y porque el Estado ha asumido el protagonismo de los cambios y las decisiones sociales, lo cual es camino rápido del fracaso. Pero de esa revolución quedó la experiencia mas prolongada de una revolución social.

“Hoy recordamos la revolución soviética porque existió, porque por un segundo despertó en los plebeyos del mundo la esperanza de que era posible construir otra sociedad…” “Pero también la recordamos porque fracasó de manera estrepitosa, devorando las esperanzas de toda una generación de clases subalternas.”

Aunque citando a García Linera ampliamente para darle la palabra de forma textual, aunque sea un libro relativamente pequeño – cerca de 100 paginas -, estoy seguro de que hay muchos otros argumentos que vale la pena que sean considerados por nosotros hoy. Pero basta esos para que se reafirme que la mejor fuente para encarar el pasado, el presente y el futuro, es la practica revolucionaria, que permite a García Linera extraer ese conjunto de extraordinarias lecciones. En comparación con seminarios tristes, encerrados en claustros académicos, celebrando sobre los cien anos de 1917, lejos de la realidad histórica y política contemporánea. Este es un texto mas de García Linera que lo reafirma como el mejor y el más importante intelectual latino-americano contemporáneo.   


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