Un electricista para salvar la democracia

Viene diciendo Rajoy que la política económica del Gobierno es una disparate que nos llevará a la ruina o “al corralito” más temprano que tarde, y que a él, hombre capilarmente sensible, sus iniciativas le ponen los pelos de punta. Esto, lógicamente, le impide apoyar a Zapatero, un “populista” que “elige subsidios antes que dar empleo” y “propaganda antes que estrategia”, porque, si así lo hiciera, le tendríamos que llamar “antipatriota”, lo que ya son palabras mayores para un tipo de orden y de Pontevedra. Por resumir, Rajoy está en contra de lo que hace el Gobierno o, si se prefiere, no es partidario. Hasta ahí todo normal.

Lo que resulta extraño es que su partido no se haya opuesto en el Parlamento a ninguno de los pretendidos desvaríos socialistas, empezando por el famoso “cheque-bebé”, contra el que se lanzaron diversos anatemas antes de que el PP decidiera abstenerse primero, pedir después que su cuantía se elevara a 3.000 euros y conseguir, finalmente, que el “cheque-voto” se entregara también a madres extranjeras con dos años de residencia.

Alguien cabal como Rajoy entendió rápidamente que la deducción fiscal de 400 euros era inmoral e irresponsable ante la crisis que se avecinaba. ¿Qué hizo para rechazar esa monstruosidad el injustamente llamado ‘señor no’? Abstenerse, y encargar a Montoro una alternativa consistente en una reducción en las cuotas de los trabajadores a la Seguridad Social, que hubiera tenido que pagar el Estado con un sobrecoste de 2.000 millones de euros.

¿Y con las ayudas a la banca? Votó a favor porque, aunque sabía que era mentira que fueran a facilitar el crédito, el sistema podía colapsarse. ¿Y con el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria? A favor también. ¿Y con el dichoso Plan E, que era tirar el dinero para llenar de polideportivos la piel de toro y una excusa para levantar las aceras? Se abstuvo. ¿Y con la nueva financiación autonómica? Criticarla, abstenerse y coger el dinero. ¿Que qué hará ahora con el subsidio de 420 euros para los parados? Pues votar a favor y decir que es insuficiente.

Tenemos un problema. El principal partido de la oposición tiene estropeado el botón del ‘no’ en sus escaños del Congreso y Bono, que es otro hombre capilarmente sensible, o no se ha enterado o está en la conspiración. Urge un electricista que salve la democracia.