Derecho a elegir y ser elegido

29 abr 2011
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El Gobierno, por medio de la Abogacía del Estado, sostiene en el recurso al Supremo por el que impugna todas las candidaturas de Bildu que la coalición es el plan B de ETA para colarse en Ayuntamientos y Diputaciones tras la ilegalización de Sortu. No es preciso, por tanto, buscar candidatos contaminados en cada uno de sus listas, que por otra parte no existen o existen en una proporción ínfima, ya que la contaminación afectaría a la propia esencia fundacional de la plataforma, lo que la dejaría al margen de la ley.

El argumento es tan peligroso que valdría perfectamente para procesar a todos y cada uno de los integrantes de las listas. Si Bildu es un instrumento de ETA, aquellos que se han prestado a participar en sus candidaturas deberían ser considerados cooperadores necesarios de esta trama y, en consecuencia, en la medida que sirvan a los intereses de los terroristas, ser imputados de un delito de colaboración con banda armada. El disparate sería mayúsculo, casi tanto como el principal de los indicios en los que se sustenta la impugnación: la alegría de Otegi al conocer quien encabezaría la lista de Elgóibar, su localidad natal, y su exclamación de que los suyos podían alcanzar la alcaldía. El Athletic de Bilbao se ha librado de una buena, porque de haber manifestado sus preferencias por este club, a estas alturas iría camino de la ilegalización y hasta San Mamés sería un proscrito.

De aceptarse el razonamiento inicial, nadie que, abjurando de ETA y de la violencia, compartiera las ideas de la izquierda abertzale sobre la independencia podría plantearse ser concejal de su pueblo. Si hubiese participado antes en la listas de Batasuna o de sus sucesivas marcas estaría contaminado y contaminaría al resto; y si fuera políticamente virgen estaría inhabilitado igualmente, como partícipe del supuesto plan B de ETA. De no existir ya, hoy Aralar no podría constituirse.

Como afirmaba el lehendakari Patxi López, el Tribunal de Supremo ha de resolver un “papelón”. El derecho a elegir y ser elegido no puede coartarse a las bravas, aunque sea para complacer al Partido Popular.