La sobrehumana, el rubio y el convidado de piedra

Se ha extendido la especie de que las primarias del PSOE, cuya campaña arranca hoy, pueden no ser del todo limpias, que es como decir que quizás sean algo sucias, sin descartar que, finalmente, deriven hacia la cochinada o constituyan el argumento para una película de chinos, donde siempre se abre el suelo a los pies del protagonista como en Ahora caigo. El temor es infundado porque si algo ha demostrado este partido en los últimos tiempos es que dirime sus diferencias a florete, un deporte noble en el que los accidentes son infrecuentes pese al precedente de la princesa de Éboli, que quizás perdiera el ojo derecho en un envite pero ganó misterio con su parche de pirata.

En el PSOE hay actitudes proscritas, inconcebibles para su refinamiento democrático. No son posibles las conspiraciones de salón ni los golpes palaciegos porque los socialistas se rigen por unas normas estrictas en las que prevalece el respeto. Los socialistas son ante todo compañeros y los adversarios siempre están según se mira a la derecha y el baño, al final de la planta a la izquierda, como en El Corte Inglés. Aquello del cuerpo a tierra que vienen los nuestros no se inventó para esta organización modélica en la que nadie desea la muerte política del secretario general, ni pasa lista en los mítines para detectar a los discrepantes, ni, por supuesto, insulta al compañero de escaño o atribuye conductas licenciosas a la madre de éste en las reuniones internas, donde lo habitual es el elogio y un intenso olor a incienso.

En este reino de la armonía es absurdo ver fantasmas porque se inicie este jueves la recogida de avales de los precandidatos sin que se conozca el censo definitivo de militantes, que ya se sabrá si quien te avala es del PSOE o del Partido Animalista en el momento procesal oportuno. O que se presuma que la Gestora es menos imparcial que San Mamés pitando un partido del Bilbao, siendo como es un árbitro incorruptible, insobornable y chiripitifláutico.

De aquí al miércoles se habrán presentado ya las tres candidaturas en liza. Destaca la de Susana Díaz, de la que en los últimos días y gracias a la que fuera durante unas horas ‘verúnica’ autoridad del partido, Verónica Pérez para más señas, se ha sabido que posee una capacidad de trabajo “sobrehumana”, que es la manera modesta de definir lo sobrenatural al común de los mortales. Pérez es a Díaz lo que Butragueño a Florentino. Todo parece indicar que estamos ante otro “ser superior”, cuya llegada desde el sur amenaza con eclipsar la conjunción planetaria que formaron Zapatero y Obama y de la que en su día dio cuenta la famosa astróloga Leire Pajín.

Pedro Sánchez tampoco es muy humano que se diga. Ya sea por esa habilidad suya para burlar a la muerte o por el nefasto trabajo de los enterradores, que en eso se nota que tenemos una formación profesional de mierda, el exsecretario general parece escapado de un reality y juega a hacer la competencia a Bear Grylls, el de El último superviviente. Sánchez tuvo mucho éxito cuando, al estilo de Cifuentes, se hizo la rubia, pero el tiempo pone cada pelo en su sitio. Los Brutos que le dejaron como un colador al descubrir que se teñía, han aireado ahora que si es doctor en Economía fue porque Miguel Sebastián le hizo la tesis cuando estaba en Industria, lo que da idea del tiempo libre del que se gozaba en ese Ministerio. Es evidente que la capacidad de trabajo sobrehumana ya estaba cogida cuando se repartieron los superpoderes.

El tercero pero no en discordia, que eso sería contraproducente con la solidaridad que ha forjado al PSOE, es Patxi López, llamado a ser el convidado de piedra, un material muy vasco dicho sea de paso. López ha entendido que lo importante no es ganar sino participar, y con ese espíritu olímpico se les espera a él y a los suyos -que antes eran los de Sánchez- en el futuro reparto de cargos, por eso de que la unión del rebaño hace la fuerza y mata de hambre a los leones. El exlehendakari nunca ha necesitado hacerse la rubia porque lo suyo no es de bote sino natural y lo tiene muy interiorizado.

Finalizada la recogida de avales, entre el 9 y el 20 de mayo tendrá lugar la campaña oficial, que culminará el domingo 21 con la elección del nuevo secretario general en un proceso modélico que servirá de ejemplo al mundo. El único riesgo de fractura posible es que los candidatos coincidan en alguna escalera y alguno tropiece, así por accidente.