¡Cómo no te voy a querer, Florentino!

Siempre dispuesto a correr en auxilio del Gobierno de turno, que ya habrá tiempo de cobrarse el favor por triplicado, Florentino Pérez ha anunciado que estudia lanzar una contraopa sobre Abertis, la concesionaria que gestiona el 70% de las autopistas de peaje en España, posee el 90% de Hispasat y es el accionista de referencia de Cellnex, la operadora de telecomunicaciones que lidera las infraestructuras inalámbricas europeas con más de 23.000 torres en España, Italia, Países Bajos, Francia y Suiza.

En Abertis había puesto sus ojos la italiana Atlantia, vinculada a la familia Benetton, que en junio formalizó una OPA por el 100% de su capital a razón de 16,5 euros por título, lo que supone valorar la compañía en 16.341 millones de euros. Se trata de la devolución de la jugada de hace diez años cuando fue Abertis la que trató de hacerse con Autostrade, filial de Atlantia, y el Gobierno italiano, pasándose a Bruselas por el arco de Constantino, lo impidió con una legislación que obligaba a las concesionarias de autopistas a renegociar sus contratos.

En esta ocasión las alarmas se han encendido en Moncloa, silenciosas eso sí para no molestar a Rajoy en sus siestas. El Gobierno, que considera Abertis una empresa estratégica para los intereses nacionales, no parece dispuesta a consentir que acabe en manos extranjeras y se ha puesto a trabajar para impedirlo. La estrategia ha sido doble. De un lado, el Ejecutivo ha tratado de influir en La Caixa, -que a través de Criteria, su conglomerado industrial, controla el 22,3% de Abertis- para que rechace la OPA de los italianos. De otro, se ha lanzado a la búsqueda de un ‘caballero blanco’ que aborte el asalto.

El primero de los candidatos a ‘caballero blanco’ fue Aena, posibilidad descartada tras comprobarse que en el ejercicio de vestir a un santo se desvestía a otro. Una contraopa de Aena, controlada en un 51% por el Estado, tenía dos inconvenientes: el primero, elevar el endeudamiento del gestor aeroportuario y enfrentarse a un posible veto de las autoridades comunitarias; el segundo, si el camino elegido hubiese sido el canje de títulos, reducir la presencia accionarial del Estado, que perdería la mayoría de la empresa.

En esas se estaba cuando ha llegado Florentino y ha comunicado a la CNMV que estudia la operación, presumiblemente a través de su filial alemana Hochtief, de la que posee un 72% y que vale en Bolsa casi tanto como su matriz ACS, más de 10.000 millones de euros. Para materializarla necesitará del concurso de un grupo de bancos que adelanten sindicadamente la pasta, y que también cobrarán el favor al Gobierno cuando llegue el momento.

Curiosamente, ACS llegó a controlar más del 25% de Abertis hasta que, asfixiada por su endeudamiento, se desprendió paulatinamente de toda su participación. De materializarse la compra, la digestión será pesadísima aunque es de esperar que el Gobierno, que no repara en gastos cuando se trata de Florentino como se demostró con el proyecto Castor, tendrá a mano la sal de frutas necesaria.

La OPA de Atlantia sobre Abertis viene a ser el negativo fotográfico de la compra de Endesa por parte de Enel, auspiciada por el Gobierno de Zapatero para impedir que la eléctrica acabará en manos de E.ON. A los alemanes, que aumentaron sucesivamente su oferta, les hicieron la vida imposible con la ayuda de Acciona, que sacó una buena tajada por su colaboración. Finalmente, la Endesa del numantino Pizarro acabó engullida por los italianos, sin saber muy bien por qué estratégicamente era mejor la opción transalpina que la germana. Eso sí, los pequeños accionistas se beneficiaron de la puja, lo que venía a ser una extraña novedad.

Es ahora Florentino el que parece dispuesto a desfacer el entuerto y solucionar la papeleta al Gobierno del PP, sin que aún esté claro si su oferta será en solitario o en compañía de otros. ¡Cómo no le vamos a querer a este hombre!