Ronin 47 ha abandonado el grupo

Para acceder a la Policía municipal de Madrid no se exigen proezas especiales. Basta con poseer la nacionalidad española, tener entre 18 y 40 años además de una altura mínima, haber completado la enseñanza secundaria o equivalente y cumplir unas pruebas físicas y psíquicas. Hay academias que orientan sobre estas últimas y desaconsejan presentarse como el centro de atención, mostrar apego al dinero o una necesidad imperiosa de dirigir un grupo de personas. El candidato perfecto ha de revelarse como alguien extrovertido, seguro de su imagen y con fuertes lazos afectivos con la familia y los amigos. Aun así, el 90% de los aspirantes en las sucesivas oposiciones a agente no logran superar los test psicotécnicos.

Puede que haya quien llegue al Cuerpo por vocación y espíritu de servicio pero por lo general uno se hace municipal para salir del paro y ganar cerca de 2.000 euros brutos de saque. Una vez uniformados se les supondrá grandes y abnegados profesionales, aunque ninguno dejará de ser lo que realmente era: buenas o malas personas, gente normal o un poco tarada, demócratas convencidos o bravucones con pistola, ovejas blancas o negras, y entre las más oscuras ladrones de coches, camellos, descerebrados que se dedican a revender equipos policiales por wallapop, que abusan de su autoridad fuera de servicio, que se van de compras en el coche patrulla o que protagonizan altercados como simples chulos de discoteca, el segundo trabajo de algunas de estas piezas.

El grupo de Whatsapp de más de 100 policías en el que un puñado de ellos vertía insultos a políticos y periodistas y les deseaba lentas agonías, enaltecía a Hitler, denigraba a inmigrantes y presumía de que matar era su lema, no deja de ser un microcosmos bastante representativo de este colectivo. La buena noticia es que apenas un 10% da miedo y la mala que en el 90% restante sólo un policía, Ronin 47 era su nick, delegado de CCOO, ha tenido los arrestos suficientes para denunciar sus mensajes en el Juzgado. Al “canalla”, a la “chivata asquerosa”, tal y como le ha definido esa barra brava policial, no han tardado en llegarle amenazas de muerte y cuenta ya con protección por si algún tiro se escapa al descuido.

Además de un interesante experimento sociológico sobre las hechuras y honduras de nuestros servidores públicos, el chat de los agentes representa un auténtico dilema judicial. ¿Se trata de expresiones realizadas en un ámbito privado como defienden los sindicatos que han corrido a defender a los camorristas o de un comportamiento inaceptable que exige quitar la placa y la pistola a estos funcionarios como indica el decoro y el propio sentido común?

Hace dos años se vivió un episodio similar aunque los protagonistas no eran policías sino profesores de un colegio de la localidad madrileña de Casarrubielos, que mantenían otro grupo chat en el que se burlaban de alumnos y de sus padres con expresiones de este tenor: “No puedo tragar que cuatro analfabetas cuestionen mi trabajo. Si no quieren ver que tienen hijos subnormales…”. “Ningún moro es bueno. Más hijoputas imposible”. O “aprobé a los burros sólo por poner el nombre, ni en la aldea más remota de Asturias son tan palurdos”. Dos profesores difundieron los ‘guasaps’ y fueron detenidos por la Guardia Civil acusados de revelación de secretos, que es la protección de la que goza este tipo de mensajería. Administrativamente, las medidas fueron diametralmente opuestas ,ya que la directora del colegio y seis de los 11 profesores del grupo fueron objeto de expedientes disciplinarios.

Así que no es descartable que Ronin 47 tenga que asumir el reproche judicial por haber mostrado el talante de algunos indeseables, con independencia de que el Ayuntamiento, que ya ha iniciado los trámites para la apertura de los respectivos expedientes, castigue a los aventadores de odio.

Tan llamativo como el odio destilado es que sólo una persona se atrevió a plantar cara y no se encogió de hombros, cuando esa actitud debería ser generalizada entre supuestos defensores de la ley y la convivencia. Aun así, lo que ha denunciado no es que alguno de sus compañeros llamara “zorra vieja” a la alcaldesa de Madrid y que le deseara la muerte, o que se pidiera que “los moros” que llegan a España en patera fueran pasto de los peces, sino las amenazas que sufrió al advertirles de que sus palabras podían constituir un delito. Ronin 47 ha abandonado el grupo. Veremos si es posible que la pandilla abandone el Cuerpo.