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Estrategias de seguridad

31 dic 2009
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Acabamos el año en medio de dos interesantes debates sobre seguridad. El primero se desarrolla en EEUU, donde el Premio Nobel de la Paz ha reprochado a sus servicios de inteligencia haber estado en Babia por permitir que un nigeriano se colara en un avión a Detroit con pentrita en la pantorrilla y, al parecer, se dispone a lanzar ataques preventivos en Yemen contra Al Qaeda como lo haría Bush, pero consultando con las autoridades locales el tipo de misiles que prefieren que estallen en su territorio por eso del multilateralismo. El segundo se vive en España, después de que Rubalcaba revelara que ETA prepara dos acciones espectaculares, un atentado y un secuestro. El anuncio ha sido muy criticado con el argumento de que, aun el caso de ser cierta la amenaza, un ministro no debe generar alarma porque para quitar el sueño a la población ya existe el café cargado. Sin embargo, no falta quien cree que el aviso es muy oportuno y demuestra que Interior tiene controlados los movimientos de la banda.

Ninguno de los dos enfoques del problema conjura por completo el riesgo de un atentado, pero persiguen el mismo fin, que es el de ofrecer a los ciudadanos la certeza de que sus Gobiernos velan por ellos y por su seguridad. Lo que varían son los medios. El primero de los casos confirma que ni siquiera Obama puede escapar a la estrategia de matar moscas a cañonazos, porque, al final, sabe que lo que se juzgara en este caso es si el presidente de la primera potencia del mundo es un alfeñique con ramalazos socialistas o un líder fuerte, capaz de dar otro escarmiento a los enemigos de América. En Estados Unidos gobierna Gallup y si las encuestas dicen que los americanos se sienten más seguros viendo caer bombas sobre Yemen, no habrá quien pueda impedir que los telediarios de la CNN les den su ración de metralla.

En el caso español, la advertencia de Rubalcaba no sólo tiene como destinatario a la ciudadanía, que estará más o menos tranquila tras escuchar sus palabras, o las potenciales víctimas, que extremarán sus medidas de protección, sino también a los terroristas, que son los que habrán empezado a sentirse inquietos si es cierto que sus planes han quedado al descubierto. No conviene confundir estrategia con imprudencia, porque este ministro no es de los que acostumbran a probar la profundidad del río con los dos pies.

El juez de las denuncias falsas

30 dic 2009
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Un juez de familia de Sevilla ha causado notable alboroto al proclamar que, en contra de la opinión del Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial, existen miles de denuncias falsas de maltrato interpuestas por mujeres que quieren vengarse de sus parejas. Al juez Serrano le han puesto a caer de un burro las feministas y la propia presidenta del Observatorio, Inmaculada Montalbán, y éste a su vez ha presentado una denuncia por injurias después de que se le tachara de “altavoz de los maltratadores”. Alega su señoría que las amenazas que ha recibido constituyen maltrato psicológico, lo que obliga a preguntarse, según su propio razonamiento, si estamos también ante una denuncia falsa producto del despecho.

Serrano ha utilizado la estadística para rebatir un estudio del Consejo General del Poder Judicial, según el cual sólo en un caso de las 530 sentencias por violencia de género dictadas por las Audiencias Provinciales se encontraron indicios suficientes para deducir testimonio por falsedad. Así, estima que con los propios datos del Consejo, de los 480.660 asuntos penales ingresados en los tres primeros años de la Ley de Violencia, sólo se dictaron 32.000 sentencias condenatorias, un 6,57%. Según el juez, descontados los casos de sobreseimiento por miedo, amenazas o compasión de la víctima, aún quedarían miles de denuncias sin fundamento presentadas por mujeres.

¿Hay por tanto denuncias falsas? Pues claro que sí, y seguramente en un grado mayor de lo que estima el Consejo. Pero serán los jueces, Serrano entre ellos, los que tendrán que probar los abusos si es que se han cometido, en vez de limitarse a sugerirlos. Lo curioso es que sólo en este ámbito se ponga el acento en las denuncias falsas. ¿Se denuncian atracos que jamás se han producido? También, aunque a ningún juez se le ocurre cuestionar la regulación del robo en el Código Penal. ¿Cuántos robos se denuncian y cuántos se condenan? He aquí un nuevo reto estadístico para el juez Serrano.

Cincuenta y cuatro mujeres han sido asesinadas por violencia de género en 2009. Según los datos oficiales, sólo un 25,9% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor. El problema no es que se denuncie falsamente sino que no se denuncia lo suficiente. Si aún así Serrano sigue sin entenderlo habrá que ponérselo en un gráfico de barras.

Héroes del aire

29 dic 2009
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Un holandés de 32 años llamado Jasper ha sido declarado héroe de forma unánime tras reducir al presunto miembro de Al Qaeda que quiso hacer estallar el avión a Detroit de la Northwest Airlines. Si ser héroe nunca fue sencillo, la hazaña de Jasper es superlativa ya que, según se ha contado, iba sentado en la misma fila que el terrorista nigeriano pero al otro lado de la cabina y –he aquí la dimensión de su proeza,- logró incorporarse y lanzarse por encima de varias butacas para reducirle. Cualquiera que conozca un avión sabe de las dificultades que entraña cualquier movimiento, desde ponerse en pie para ir al baño hasta untar de mantequilla el panecillo del catering sin clavar el codo en las costillas del pasajero de al lado. Estamos, por tanto, ante un héroe y, sobre todo, ante un contorsionista.

Como las heriocidades nunca vienen solas, decenas de miles de personas se disponen a seguir sus pasos. La regresión está en marcha. Si acceder a un avión con destino a EEUU ya era difícil, a partir de ahora será una misión reservada a ciertos elegidos. Esperarán horas para facturar su equipaje y al llegar al mostrador les preguntarán si han perdido de vista en algún momento su maleta. Si la respuesta es sí, tendrán que volver resignados a la casilla de inicio.

Pasado ese primer filtro, soportarán otra cola ante el detector de metales. Tendrán que ir descalzos y sujetándose los pantalones, porque los cinturones y los Martinelli los carga el diablo y se chequean aparte. Se les escrutará el iris mientras se les requisan los mecheros, la colonia, los potitos y el llavero de la Giralda porque es punzante. Tendrán que mostrar las pantorillas por si llevan adherida pentrita, lo que aconseja el uso de falda, escocesa para los caballeros. Serán olfateados por perros y cacheados. Si, a pesar de todo, suena la alarma, la revisión incluirá un tacto rectal. Le pedirán el pasaporte en la cola del control, en la de la puerta de embarque, en la del duty free y hasta en el cuarto de baño. Si se llaman Omar, Mohamed o Abdul puede que tengan que viajar esposados o en coma inducido.

La seguridad es necesaria y quizás sea imprescindible que su aplicación alcance el paroxismo. Ocurre que muchos de nosotros no somos héroes y nos sienta como un tiro la falda. Nueva York mola, pero Cuenca no es manca y, además, tiene tren. Como Santa Marta.

El Rey vuelve a casa por Navidad

25 dic 2009
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De la Navidad hay cosas incomprensibles. Una es esa especie de atracción fatal por Papá Noel, un tipo inquietante vestido con un pijama rojo que sienta a millones de niños sobre sus rodillas con la inocente complicidad de sus progenitores. Este año ha empezado a ser desenmascarado después de que el British Medical Journal concluyera que un obeso que le da al cognac, fuma en pipa y conduce los renos como un salvaje no es un buen ejemplo para la infancia, aunque no sea un pederasta y viva en el Polo Norte. La otra es el mensaje del Rey, del que en esta ocasión no se libraron ni los vascos.

Por muy moderna que se presente, la alocución regia tendría mucho más sentido si se emitiese en directo porque, tal y como está planteada, los españoles, por eso del respeto institucional, estamos obligados a hacer un alto en la ingestión de langostinos para escuchar al jefe del Estado, quien, a su vez, puede dedicarse a pelar las gambas concentrado y sin interrupciones. Alguien que aspira a invadir a una hora prefijada el salón de millones de hogares debería permitir que el resto se cuele en el suyo y estar así en igualdad de condiciones. Grabar el discurso días antes es una descortesía imperdonable, que sólo estaría justificada si después nos pasaran las tomas falsas para echarnos unas risas.

Se nos pide, además, que creamos que las reflexiones sobre el paro, el terrorismo o la integración de los inmigrantes son efectivamente suyas, cuando todo el mundo sabe que el discurso lo escribe un propio en la Moncloa, y el Rey se limita a hacer de Ana Blanco sin melena y leyendo el autocue. Lo peor de esta ficción son los sesudos análisis que elaboran los periódicos con sus palabras y las interpretaciones que de las mismas hacen los políticos, lo que contribuye a dar apariencia de verdad a lo que únicamente es una representación teatral con portal de Belén de fondo.

Es verdad que nada cambiaría si cupiera atribuir el mensaje al mismísimo Rey. No hay por qué negar la buena voluntad de quien, sin ser el autor de la frase, te dice que “juntos podemos vencer problemas y dificultades, si actuamos con rigor, ética y mucho esfuerzo”. Al fin y al cabo, el monarca también combate la crisis, aunque de otra manera; esto es, ignorándola, haciendo y gastando exactamente lo mismo que si no existiera. Más no se le puede pedir a esta familia.

Jaque a la democracia

24 dic 2009
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La última encuesta del CIS ha confirmado que los políticos no tienen buena prensa y prueba de ello es que, tras el paro y la situación económica, son percibidos como el tercer gran problema nacional. La desafección por la clase dirigente no es una novedad. A los dedicados a la cosa pública siempre se les ha pueso a escurrir, en parte por esa manía suya de prometer puentes donde nunca hubo ríos y, más recientemente, por la constatación de que el puente costará el doble de lo presupuestado, el concejal de Urbanismo se llevará un porcentaje de la obra y el asfalto se levantará con la primera helada del invierno.

La desconfianza de la ciudadanía en sus representantes no es algo para tomar a broma, especialmente en situaciones tan abonadas como la actual a la irrupción de salvadores que, desde fuera de la órbita política, se presentan como gloriosos abanderados de la tierra prometida. El fenómeno es una realidad en Italia, cuya sociedad, en un proceso de degradación similar a la de sus políticos, cayó rendida a los pies de Berlusconi, quien, por cierto, tras el catedralazo no sólo ha incrementado su popularidad sino que parece haber convencido a la izquierda para que acepte su inmunidad judicial a cambio de determinadas prebendas.

La suma del deterioro económico y el descrédito de la política ofrece como resultado invariable una crisis de la propia democracia, que sólo demuestra su solidez en tiempos de apacible aburrimiento. La Gran Depresión del 29 fue el pórtico que condujo a Hitler al poder y provocó el ascenso del fascismo en Gran Bretaña, Francia o Bélgica. En la actualidad, el rebrote de la extrema derecha no es sólo uan evidencia en Italia, sino también en Holanda, donde ya es la segunda fuerza, y avanza peligrosamente en Francia, cuyo debate sobre la identidad nacional es la manera que Sarkozy ha encontrado para atraer hacia sí a los sectores más reaccionarios, aunque para ello aliente la xenofobia y criminalice a los inmigrantes.

Urge una regeneración de la vida pública y del propio sistema. Los partidos mayoritarios están obligados a velar por su propia higiene y a corregir una representatitividad desequilibrada, que desalienta la participación y contribuye al desencanto. Son las recomendaciones de eso tan extraño que se ha dado en llamar sentido común.

Las tablas de la ley del PP

23 dic 2009
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Como Moisés con las tablas de la ley, Rajoy ha bajado del monte con un código ético que ha de suponer un antes y un después en los usos y costumbres del partido. Hacía falta algo semejante porque, por no pasar por desabridos, algunos dirigentes del PP no sabían decir que no a determinadas atenciones y tenían que volver a casa en un camión de mudanzas de La Toledana. De ello se aprovechaban unos frescales, que conseguían que, en su inocencia, los políticos aceptaran relojes, coches, trajes o sobres llenos de billetes, pensando que con ello contribuían a extender el ideario popular. Ahora que, por fin, figura por escrito, que nadie piense que podrá regalar impunemente a una alcaldesa del PP un bolso de Vuitton. Si acaso, unos polvorones o una caja de naranjas para zumo.

La encargada de presentar el código fue la diputada Ana Mato, en lo que constituyó un ejercicio sublime de justicia poética. Mato ha sufrido mucho con este asunto porque siempre fue una mujer distraída que no prestaba atención ni al Jaguar de su ex marido ni a su Suzuki, ni a quien pagaba la comunión de su hijo o los payasos que amenizaban las fiestas de cumpleaños de los pequeños. Prudente como es, jamás preguntó a su ex pareja por los pagos mensuales de 6.000 euros que recibía, no fuera a ser que se lo revelara. Víctima inocente de la trama Gürtel, se cobra ahora cumplida venganza.

El código es un repelente de Correas en una selva infestada de pervertidos que se abren la gabardina para mostrarte una colección de Cartier y endosarte uno al descuido. Afortunadamente, esto ya se ha acabado porque los populares firmarán cartas de compromiso en las que darán cuenta de sus bienes e intereses, de forma que si se sorpende a alguien con unos gemelos de oro no declarados o se le descubre una colección de cuadros de maestros holandeses del siglo XVII caerá sobre ellos el oprobio de sus compañeros.

Para vigilar las contrataciones del PP y asegurarse de que todo se hace como Dios manda se ha designado a Romay Beccaria, que para eso es del Opus y fue ministro de Consumo. A Romay no le falta experiencia en la Administración. De hecho, quiso tener tanta que tuvo que empezar en el franquismo, como subsecretario de Presidencia y Gobernación. Ahora se dedicaba a promover una veintena de chalets en un pueblo de La Coruña. Ójala que los ladrillos no le distraigan.

¿Y si Zapatero cuelga las botas?

22 dic 2009
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Andan preocupados en el PSOE por si a Zapatero le da la depre y hace mutis en 2012. La inquietud es comprensible porque la cantera de líderes se ha descuidado mucho y esto de la política es un poco como el fútbol, con el inconveniente de que no puedes salir a fichar al extranjero. La temporada empezó mal, y entre el estado del terreno, tan embarrado que no ayuda, y la dureza de los contrarios, lo de la liga se ha puesto imposible. Faltan mediocentros y un buen rematador, porque el equipo se defiende en su área, sobre todo cuando Blanco reparte estopa, pero no termina de ir bien de cabeza. Con este panorama, los socialistas no pueden permitirse que se les retire la estrella, a la que, dicho sea de paso, nunca le gustó la competencia. Es lo que tiene depender demasiado de una sola persona.

Ser un buen líder no es sencillo. No basta con tener olfato y puntería; hay que repartir juego, y en eso Zapatero no ha destacado tanto como sus maneras apuntaban. Aún así, a estas alturas del campeonato es insustituible, toda vez que las viejas glorias ya no tocan balón salvo en algún amistoso de solteros contra casados, y las jóvenes promesas no despuntan, bien por falta de continuidad, bien por falta de clase. Tan descabellado es tratar de fabricar un líder de la noche a la mañana como pensar que basta con señalar a alguien con el dedo para que empiece a empapar de carisma la camiseta.

Ello no quiere decir que con Zapatero el éxito esté asegurado. Ni el fútbol ni la política son ciencias exactas. Tan peligroso es confiar el ataque a genialidades incomprensibles como refugiarse en la vacuidad y no pasar de medio campo. Hay quien fracasa con un juego muy directo, como cuando Normal Mailer quiso ser candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York con su lema “¡Basta de mierda!”, con el que forzosamente todos coincidían, y quien, como Rajoy, espera marcar en un despiste del contrario.

Tal y como está concebida la política, se depende tanto del resultado que se olvida el estilo. Interesa la victoria, aunque sea con la mano, porque hay demasiada gente que confía su nómina y su coche oficial a que la pelota bese la portería contraria. Por el contrario, existen aficionados que no entenderían que el PSOE renunciara a la banda izquierda sólo para amarrar los tres puntos. Son los que se quedarán en casa el día del partido decisivo.

Dos banderillas y un volapié

19 dic 2009
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Si había un debate de postulados inamovibles era el que enfrentaba a taurinos y antitaurinos. A la irrefutable evidencia de la tortura animal se oponían consideraciones diversas sobre la cultura, la vidorra que se pegan los bichos durante cinco años en las dehesas o el peligro de extinción que acecharía a la especie si se impidiera su lidia. Así nos hemos pasado siglos, hasta que el Parlamento de Cataluña ha aceptado discutir si han de prohibirse o no las corridas. Justo en ese momento, dos argumentos novedosos han enriquecido la polémica: que los nacionalistas quieren acabar con los toros porque simbolizan la fiesta nacional y suponen una competencia desleal a los castellets y a la sardana; y que cerrar las plazas atenta contra la libertad; por ello, si aceptamos que hoy nos dejen sin toros mañana nos prohibirán los pantalones de pinzas, por mucho que sepamos que son una horterada.

De ser cierta la tesis de la conspiración nacionalista habría que sumar a la misma a buena parte de los Borbones, que ya desde Felipe V quisieron acabar con las suertes por considerar que constituían un divertimento del populacho con el que se ponía todo perdido de sangre. Nacionalista catalán debió ser Carlos III, que prohibió las corridas en 1771, Carlos IV, que volvió a proscribirlas en 1805, o el Marqués de San Carlos, que quiso ponerlas fuera de la ley en 1877 y los parlamentarios le dijeron que nones mientras daban olés a Lagartijo y a Frascuelo.

La idea del liberticidio la defienden singularmente los antinacionalistas que odian los toros, reacios a aplaudir todo lo que llegue del norte del Ebro aunque sea por despiste. Olvidan que esa misma libertad que invocan es la que tienen los representantes del pueblo para decidir sobre las corridas o la que conservarán los aficionados catalanes para ir a ver a José Tomás a Zaragoza o a la Maestranza, donde además de sacar el pañuelo podrán hacer turismo y conocer a gente.

Con todo, los defensores de los animales deberían plantearse nuevos interrogantes. ¿Hace sufrir Angel Cristo a sus elefantes? ¿Tortura a los delfines quien los exhibe en una piscina? Y tendrán que respetar que, desde la inmensa minoría, taurinos como el que escribe sigan pensando lo del sainete: “Es una fiesta española / que viene de prole en prole / Y ni el gobierno la abole / Ni habrá nadie que la abola”.

Elogio de Gerardo Díaz Ferrán

18 dic 2009
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Dicen que Gerardo Díaz Ferrán ha querido dimitir como presidente de la CEOE y que la gran familia empresarial allí reunida, incluido su cuñado Arturo, que casualmente es vicepresidente, le ha dicho que ni hablar del peluquín. Gerardo, ahí donde lo ven, es un ejemplo para los suyos, y su caso mercería recibir atención por parte de las escuelas de negocios, que tienen idolotrado a Warren Buffett sólo porque es de Nebraska. Tan unánime ha sido el apoyo, que el cónclave de patronos ha emitido un comunicado remarcando que el apoyo ha sido unánime y que el aplauso que le dedicaron fue más prolongado que los que recibió Caruso en el Metropolitan.

Lo de Díaz Ferrán no se consigue fácilmente. Estamos ante el primer gran empresario que ha hecho realidad el viejo sueño de no pagar ni a los trabajadores ni a Hacienda, que ha demostrado que los convenios se firman para incumplirlos y que, además, se permite chulear a la banca, con cuyos préstamos hace prácticas de papiroflexia. Y todo ello pintando la cigüeña, con la elegancia de un dandy y con más aplomo que el Corleone de Al Pacino. Si le dejaran, este visionario de la empresa acaba con el paro en dos telediarios para vergüenza de los sindicatos, tan trasnochados que aún piensan que las nóminas tienen algún sentido en este mundo moroso y globalizado.

Lejos de perjudicar a la CEOE, la permanencia en el cargo de un presidente con menos liquidez que el Cañón del Colorado enaltece la condición de empresario y anima a otros emprendedores a seguir su ejemplo de austeridad. Es posible que el Gobierno, enojado por su firmeza en reclamar que, además de las plantillas, también los despidos le salgan gratis, quiera presionarle para que, al menos, se pague un café con pastas. Pero eso es no conocer el temperamento de Gerardo, que siempre fue el más rápido en ir al baño cuando el camarero trae la cuenta.

Los intereses de la patronal están en buenas manos. Díaz Ferrán llevará hasta el final su exigencia de rebajar las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, aunque sea un tema que no le afecta personalmente porque tampoco las paga. Y exigirá con determinación un nuevo contrato de trabajo y flexibilidad laboral, porque a un trabajador que no cobra le da igual pasar hambre en Madrid o en Vitigudino. Piden diálogo social a un hombre que debe hasta de callarse, y lo van a tener.

El Rey allana el camino a la III República

17 dic 2009
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Lo de Cayo Lara con el Rey ha de ser una estrategia para provocar la caída de la monarquía, porque no cabe otra. ¿Cómo si no ha de interpretarse que el republicano más contumaz, el hombre que se plantó en la Zarzuela para pedir a su inquilino la jubilación anticipada, insista una y otra vez en reclamar su ayuda para resolver el caso de Aminatu Haidar? Estamos, sin duda, ante un plan maquiavélico cuyos detalles desconocemos, pero que ha de contribuir a hacer luz de gas de los Borbones y a transformar a Juan Carlos I en el ciudadano Juan Carlos. Los caminos de la III República son inescrutables.

Otra explicación se antoja imposible, ya que nadie podría entender que quien legítimamente aspira a un nueva organización del Estado en el que queden abolidos los privilegios de una institución a la que considera heredera del franquismo, cuyo carácter vitalicio y hereditario es tan incompatible con la democracia como su inviolabilidad o la ausencia de control sobre sus actividades y patrimonio, crea sinceramente que es el Rey y no el Gobierno el único capaz de resolver el contencioso con Marruecos y conseguir el regreso de Haidar al Sahara. Lo que sabemos por el momento es que el monarca ha caído en la trampa, y ha contestado a la carta de Lara en la que pedía su mediación con otro escrito en el que se muestra dispuesto a ello en cuanto Zapatero se lo permita. Pobre incauto.

La celada es magistral, o lo será en cuanto conozcamos la siguiente jugada de Cayo y de Llamazares, que estiman despejada la vía para la intervención del Rey después de que el Congreso aprobase este martes una proposición en la que se insta al Ejecutivo a “redoblar al máximo nivel” las gestiones políticas y diplomáticas ante Marruecos. ¿Que por qué hay que pensar que se trata de un ardid republicano para causar la ruina borbónica y no un solemne disparate? Pues porque al PP, cuyo acrisolado fervor monárquico nadie discute, le parece un “dislate” pedir la intervención regia.

¿Quieren más pruebas? Reflexionen. ¿Por qué el partido que respalda al alcalde que llamó al Rey “corrupto” e “hijo de crápula” iba a ponerse tan pesado en obtener su mediación? ¿Alcanzan ahora a comprender la genial maniobra de don Cayo? Dense prisa en adecentar la tricolor para vestir sus balcones. La III República está llamando a la puerta y nosotros con estos pelos.