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Dos apocalipsis por si no bastaba uno

30 ene 2010
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En un para de días, el INE nos ha descrito dos apocalipsis sucesivos. El primero es la profecía de que el país se convertirá en un geriátrico de aquí al 2050, motivo por el cual el Gobierno ha tardado un par de minutos en anunciar la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años, para que luego digan que no actúa con rapidez; el segundo armagedón han sido las cifras la Encuesta de Población Activa, que estima en 1.118.600 personas las víctimas del seísmo del desempleo en 2009, año que se cierra con un total de 4.326.500 parados. Por buscar algo positivo en el desastre al que nos enfrentamos podría afirmarse que el envejecimiento será tan intenso y los nacimientos tan menguantes que el problema del paro terminará por resolverse solo.

Pero también cabe señalar que los vaticinios demográficos del INE no son inexorables, siempre y cuando alguien se tome las cosas en serio de una vez y dejen de tener tanto predicamento quienes han hecho del recorte del gasto social el leit motiv de su existencia. En 1976 la tasa de fecundidad en España de 2,8 hijos por mujer en 1976; hoy es poco más de la mitad. ¿Es reversible esta situación? Bueno, hay países que han tenido éxito. Francia fue la primera nación de Europa que vio caer su natalidad y ha logrado invertir la tendencia. ¿Cómo? Conciliando la vida familiar y laboral y subvencionado intensamente a las familias con más de dos hijos. Suecia hizo lo propio con prestaciones proporcionales al salario de los progenitores.

Los países más avanzados de Europa consideran que fomentar la natalidad es invertir en capital humano, mientras que aquí el embarazo sigue siendo la antesala del despido. No es de extrañar que, siguiendo con esta tendencia, las ayudas oficiales que se conceden en España, incluido el cheque-bebé, sean de juguete. El gasto público representa en Suecia el 56% del PIB y en Francia el 53%; el nuestro no llega al 39%, pero tiene muy mala prensa entre nuestros modernos neoliberales, que quizás nos propongan ahora como solución prohibir los anticonceptivos o el aborto.

Es irónico que estos negros augurios demográficos hayan coincidido con el debate sobre la inmigración. Abundan quienes advierten de que los bárbaros que nos invaden terminarán por llevarnos a la ruina cuando la realidad es que son los únicos que pueden hacer que la ruina se retrase. Así nos va.

Zapatero se hace del PP

29 ene 2010
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Al final va a resultar que el PP llevaba razón, y que la culpa de que no salgamos del pozo de la crisis y resbalemos sin cesar por sus húmedas paredes la tiene el Gobierno, que gasta como un poseso, y las Comunidades Autónomas, que gastan como 17 posesas. En septiembre, como si fuera un reto imposible, Zapatero invitó a Rajoy a sentarse con él en torno a una mesa camilla decidir juntos, tijera en mano, qué partidas de gasto público habría que recortar para conseguir unos presupuestos más austeros que los suyos. Ahora, sin mediar brasero alguno, el presidente nos sorprende con el anuncio de que en tres años reducirá en 50.000 millones de euros el gasto de todas las Administraciones sin tocar las partidas sociales y las inversiones. El viernes (en el Consejo), milagro.

A estas alturas es difícil la sorpresa, aunque este triple salto mortal con tirabuzón en la política económica invita al desconcierto. Seguro que desde el Gobierno se explica que todo obedece a un plan minucioso, previsto ya en la pizarra de Suresnes,y perfilado por Miguel Sebastián en el rato que ha tenido libre entre el fin del reparto de las bombillas de bajo consumo y la subasta por el almacén de residuos nucleares, pero lo probable es que sea fruto de la presión de las agencias de calificación de deuda y de los organismos financieros internacionales, que en los últimos tiempos presentan a España como una bomba de relojería a punto de dar las doce.

Lo de pasarse al PP tiene sus riesgos, salvo que lo que se pretenda sea mostrar que no colabora ni cuando se le da la razón. Y es que el concurso de los populares es imprescindible, ya que sólo cortándoles la American Express a las autonomías, que acumulan casi un tercio del gasto total del Estado, es posible intentar cuadrar el círculo. Los biempensantes estamos casi obligados a creer que la misión es imposible porque, lo contrario, asumir que existen 50.000 millones de gasto superfluo, es reconocer que nos han estado tomando el pelo mientras jugaban al bacarrá con nuestro dinero.

Ya tenemos un mensaje común: menos gasto público y reforma del mercado de trabajo y de las pensiones. Las coincidencias entre socialistas y populares comienzan a ser preocupantes. ¿Sólo hay un camino para salir de la crisis, gobierne quien gobierne? Ojo porque lo siguiente puede ser nombrar a Pizarro ministro de Economía.

Teoría de la relatividad

28 ene 2010
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La política es el territorio del depende. Por eso no son aconsejables los juicios sumarísimos, ya que lo que puede parecer condenable en un momento dado se torna en bendición celestial en menos que canta un gallo. Esta relatividad es más comprobable que la de Einstein, que pensaba que, a cierta velocidad, el tiempo se dilataba; aquí lo que se dilatan son algunas tragaderas y el papel, que lo aguanta todo. Muchos de estos giros de opinión son auténticos volantazos y es normal que, en ocasiones, a uno se le revuelva el estómago con el vaivén

Los talibanes, por ejemplo, primero fueron valerosos combatientes contra la ocupación soviética a los que Washington financió generosamente, hasta que un sortilegio los convirtió en demonios barbudos, cuyo régimen cobijaba a Bin Laden, hacía papilla las estatuas de Buda y daba muy mala vida a las mujeres. No hubo más remedio que invadirles y llevarles la democracia, no ya para liberar de la esclavitud a las mujeres, a las que el burka les abriga mucho en invierno, sino para demostrar que Karzai es un genio falsificando papeletas de voto. Democratizado el país, el nuevo paso es contar con los talibanes para la reconciliación nacional. A cinco de sus dirigentes les han devuelto la visa oro, y ya se piensa en regalar una vespa al mulá Omar, que debe de tener la moto con la que huyó a las montañas para el desguace. Las cosas van por buen camino.

En Honduras hubo un golpe de Estado, o eso nos parecía porque lo condenó hasta Obama. De un presidente expulsado en pijama a Costa Rica, se pasó a dos: el legítimo y su espantoso sombrero, y el de facto, o sea, el golpista. Y luego a tres: el legítimo, el de facto y el electo. Con tanto presidente, aquello parecía el PP. ¿Solución? Amnistiar a los militares golpistas, convertir al golpista en jefe en diputado perpetuo, proclamar presidente único al que era electo y dar el pasaporte hasta República Dominicana al legítimo, que pronto dejará de serlo porque los reconocimientos al nuevo gobierno no se harán esperar, entre ellos el de España. ¿Quién dijo golpe?

La relatividad funciona a todos los niveles. Ayer a las nueve de la mañana Díaz Ferrán explicaba en el Ritz cómo crear empleo y a las once huía a toda pastilla de un grupo de parados de Air Comet que le gritaban ladrón y sinvergüenza. ¿Que qué velocidad llevaría? La de la luz.

Se buscan candidatos. Razón: PSOE

27 ene 2010
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No se trata sólo de que Zapatero se resista a anunciar que optará por tercera vez a la reelección y se empeñe en seguir amputándole pétalos a la margarita mientras el partido se tira de los pelos; es que el PSOE empieza a ser consciente de que entre las habilidades del líder nunca estuvo la selección de talentos. Encuestas en mano, los socialistas divisan ya las orejas de un lobo que se presentará en la autonómicas de 2011 con hambre atrasada. Hay un problema con el candidato y un problema de candidatos; en resumidas cuentas, que hay un problema gordísimo.

La alarma sonó en Andalucía, que ha visto cómo, por primera vez, el PP encabeza las encuestas, pero podría haberlo hecho en cualquiera de los territorios gobernados por el PSOE. Hay inquietud en Cataluña, que celebrará comicios en otoño, donde ni siquiera se aspira a ganar sino a que la fórmula del tripartido aguante un tercer asalto; hay desazón en Baleares, ya que será precisa una coalición mayor que la de Afganistán para evitar que un PP dividido, con tres ex dirigentes encarcelados y otros 20 imputados por corrupción, vuelva al gobierno; en Asturias pinta en bastos, con un Areces que pactó ceder la presidencia y luego se atornilló al sillón con tirafondos; y en Castilla-La Mancha, a falta de otras opciones, Barreda reza con fe para que Cospedal se equivoque.

Puede entenderse que el desgaste pase factura allí donde se ejerce el poder. Lo más difícil es digerir que en feudos tradicionales del PP, enfrentados a graves escándalos, las expectativas del PSOE sean similares a las que tenía el coyote de atrapar al correcaminos. En Valencia, el apoyo de Ferraz impuso a Jorge Alarte, que sólo sería capaz de ganar al PP si los de Rajoy presentasen a la cabra de la legión para evitar que algún fresco le regalase trajes. Y en Madrid, Zapatero se empeñó en aupar a Tomás Gómez, que perdería hasta con la cabra.

La victoria sólo estaría asegurada en Extremadura, donde lo mejor de la derecha está representada en Guillermo Fernández Vara, que es casi un héroe local por soportar los insultos de Laporta. Salvo milagro, el mapa autonómico se teñirá de azul y es una mancha que no quita ni con oxígeno activo. Llegar así a las generales de año siguiente es para intimidar a cualquiera, incluso a Zapatero, que tiene fama de temerario cuando no le da por jugar con margaritas.

El PP cancela su viaje al centro

26 ene 2010
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Igual que los musulmanes han de dejarse ver por la Meca al menos una vez en la vida, es costumbre que los líderes del PP se impongan la penitencia de viajar al centro, pero entre que los sebago no están hechos para hacer kilómetros y que el lugar les pilla lejos, la travesía suele resultarles interminable. Rajoy decidió ponerse en marcha tras perder las elecciones de 2008, y dos años después la tentación de desandar el camino empieza a ser demasiado fuerte para alguien tan sedentario. De ahí, que al escuchar las ideas del gallego y de su partido sobre la inmigración y la cadena perpetua uno tenga el convencimiento de que no sólo ya no van, sino que vuelven sobre sus pasos.

Para el primero de estos asuntos, Rajoy ha recuperado del desván su idea del contrato de integración, por el que los inmigrantes prometerían ser buenos, aprender el idioma y volver a cruzar a nado el Estrecho si les echan de la obra. Los que lograran quedarse tendrían que jurar respetar las costumbres locales, aunque sigue sin concretarse si en el acervo patrio se incluiría también la siesta y el vermut de los domingos. ¿Que qué se lograría con el contrato? Nada salvo alentar la xenofobia, porque en este país ya existen leyes que permiten expulsar a la inmigrantes ilegales y a los que delinquen, leyes que castigan aberraciones como la ablación, leyes que impiden la poligamia y leyes que protegen a las mujeres de la dominación de sus maridos extranjeros o nacionales. Claro que las leyes no dan votos.

De la cadena perpetua ha hablado Javier Arenas, que está crecido el hombre con las encuestas de Andalucía. Pudiera pensarse que esto es Caracas cuando la verdad es que, en comparación, aquí se asesina poco, y no nos va tan mal creyendo que la reinserción es posible porque en criminalidad estamos a la cola de Europa. Es verdad que se roba bastante, pero también que se detiene a mucha gente y, por eso, hay 76.000 presos en las cárceles, la mayor tasa de reclusos de la UE. Si la delincuencia es baja y tenemos las prisiones llenas será porque el Código Penal no es la broma que el PP quiere presentarnos. Claro que la realidad tampoco da votos.

Se trata de volver a meter miedo, en vista de que algunos fantasmas como el de la ruptura de España tienen la sábana en el tinte. En eso está el PP después de cancelar su viaje al centro. ¿Volaría con Air Comet?

La niña de Rajoy no vive en Yebra

23 ene 2010
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Con estos chicos del PP uno nunca sabe a qué carta quedarse. Tan pesados se pusieron con los beneficios de lo nuclear, una energía buena, bonita, barata y más limpia que una madre, que llegado el momento de buscar un almacén para sus residuos nadie descartaba que el mismísimo Rajoy ofreciera como emplazamiento el jardín de su casa, justo al lado del macizo de hortensias. En su defecto, cabía esperar que miles de municipios regentados por los populares se disputaran el honor de acoger el cementerio, ya que siendo una energía tan ecológica sus desechos no han de ser más nocivos que la caquita de un bebé. Nada de eso ha ocurrido. Contra todo pronóstico, sólo se ha ofrecido voluntaria una localidad de Guadalajara, Yebra, donde ha faltado poco para que partidarios y detractores del almacén se liaran a guantazos.

Conociendo la pasión que el uranio enriquecido despierta entre sus filas, lo normal hubiera sido que la presidenta regional y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, hubiera corrido a felicitar al alcalde de Yebra, Pedro Sánchez, por su clarividencia y arrojo. Pero hete aquí que a Sánchez y a los cuatro concejales que le secundaron les espera un expediente por desobedecer la consigna del partido, y hasta es posible que les den por el átomo y les suspendan de militancia. ¿Alguien lo entiende?

Lo de Cospedal es incompresible. En su opinión, Castilla-La Mancha ya ha sido tremendamente solidaria en lo que a lo nuclear se refiere. A mí que me lo expliquen. ¿No habíamos quedado en que lo serio, lo moderno, lo rentable y lo más respetuoso con el medio ambiente era lo radiactivo? ¿No nos dijeron que las centrales y sus desperdicios eran más seguros que Fort Knox y que los pueblos que habían acogido sus cúpulas renacentistas eran islas de prosperidad en la que sus moradores competían por ver quién tenía más grande la cuenta corriente?

Recientemente, Rajoy nos había confesado que su niña era Lisa Simpson quien, como todo el mundo sabe, tiene un progenitor amarillo que está a cargo de un reactor nuclear. Uno la imaginaba correteando feliz por Yebra o por Garoña, que es otro paraíso para esa infancia que tiene principios y valores y no se deja influenciar por el trasnochado lobby verde. En Yebra, por lo visto, ni está ni se la espera. Habrá que esperar a que Mariano nos dé una pista fiable sobre su paradero.

Con las cosas de comer no se juega

22 ene 2010
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Con las pensiones no conviene que nos hagamos trampas en el solitario porque con las cosas de comer no se juega. Los cotizantes de hoy tenemos que tener la certeza de que seguiremos comiendo una vez jubilados e, incluso, de que podremos seguir yendo a darnos las aguas a cuenta del Imserso o combatir la artrosis moviendo las caderas en algún garito de Benidorm. Determinar si el sistema de pensiones será sostenible a medio y largo plazo no debería representar mayor problema, una vez asumido el hecho de que a las proyecciones sobre población y actividad les ocurre como al algodón: si están bien hechas, no engañan.

Lo que empieza a resultar preocupante son algunos de los mensajes contradictorios con los que nos desayunamos. Si un día Corbacho nos anuncia que las pensiones están garantizadas hasta el 2030, al siguiente viene Paco con las rebajas, o sea el Banco de España, diciendo que o se reforma el modelo a toda leche o no habrá quien nos pague la cuenta del restaurante; y si al otro el Gobierno sugiere que con unos retoques al período de cálculo y a las pensiones de viudedad será suficiente, no tarda en aparecer un informe de expertos, con Rato a la cabeza en esta ocasión, que sentencia que hacia el 2022 no habrá fondos suficientes en la hucha.

Debería ser posible mantener alejado este debate de la lucha partidista, con los únicos apasionamientos que permiten las matemáticas. Y, de paso, aprovechar para corregir algunas disfunciones del actual sistema, especialmente las referidas al cálculo de las pensiones, que debería abarcar toda la vida laboral del trabajador. ¿Es justo que la jubilación de quien a los 50 años fue expulsado del mercado laboral y se vio obligado a aceptar trabajos precarios y poco remunerados se determine exclusivamente por sus últimos 15 años de cotización?

Las pensiones nacieron en Europa cuando la esperanza de vida no llegaba a los 66 años y hoy camina hacia los 90. Si queremos mantener en niveles aceptables el Estado del Bienestar y evitar que en el río revuelto del futuro alguien pretenda desmantelarlo, los cambios son inevitables. Es urgente acabar con las prejubilaciones, sí, aunque no sería extraño que haya que terminar ampliando también la edad de jubilación en uno o dos años. Para quienes estamos deseosos de abrazar el termalismo sería un contratiempo, pero no el fin del mundo.

Estos mileuristas es que van provocando

21 ene 2010
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Aunque en España se cobra la mitad que en Alemania, Holanda o Reino Unido y, en general, un 20% menos que la media de la UE, la CEOE sigue con la copla de que los salarios de los trabajadores son los culpables del paro, algo que su presidente trata de remediar a toda prisa dejando de pagar a los suyos. El último en anatemizar los sueldos ha sido el responsable de Economía y Finanzas de la patronal, José Luis Feito, un hombre que sabe de lo que habla porque tiene cuatro; a saber: el de la CEOE y los que le corresponden como presidente del lobby de las autopistas españolas (ASETA), de su homóloga europea (ASECAP) y del Instituto de Estudios Económicos.

Es ya una costumbre que quienes defienden con mayor ardor la moderación salarial sean los que jamás moderan los suyos ni renuncian a un nuevo estipendio. Feito es uno de ellos. En su opinión, si aquí se destruye empleo a la velocidad de la luz es porque ganamos mucho y despedir cuesta muy caro, y la prueba de que subir los sueldos no sirve para aumentar el consumo es que en 2009 los salarios crecieron un 4% y el consumo cayó un 5%. Quizás fuera porque un millón de personas se quedó en la calle pese a que costaba un pico despedirlas, y el resto se puso a ahorrar por si estaban los siguientes en la lista.

Los culpables del paro son los mileuristas, que es que van provocando. Y las verdaderas víctimas son esos grandes emprendedores, que si no aprovecharon quince años de bonanza para fortalecer sus empresas y se dedicaron a especular para forrarse a toda prisa fue porque estaba en su naturaleza, ya que no se puede pedir al escorpión que no se ahogue si con ello ha de perdonar la vida a la rana que le cruza el río. ¿Iba a desaprovechar Díaz Ferrán y su conglomerado turístico la oportunidad de dar un pelotazo en SOS o de entrar como un jeque en la quebrada Martinsa? ¿Que con esos 125 millones de euros perdidos no hubiera quebrado Air Comet? Pues eso, que la culpa es del despido, que es carísimo.

Con este buen rollo previo, la CEOE se sentó ayer con los sindicatos y el Gobierno en la segunda ronda del diálogo social. Después de casi dos millones de nuevos desempleados, los interlocutores sociales han descubierto que en Alemania evitan despidos combinando reducciones de jornada y prestaciones públicas. La patronal parece estar por la labor. Ha echado cuentas y sale barato.

La fortuna del Rey

20 ene 2010
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Siguiendo la estela de Cayo Lara, que nada más entrar en La Zarzuela le pidió al Rey los extractos de sus cuentas corrientes y le contó sus planes para jubilarle e instaurar la III República, el PCE ha lanzado una campaña para que la pródiga prole borbónica desnude sus finanzas en Internet y los contribuyentes sepan al fin cuánto cobra cada miembro de la Familia Real y qué regalos reciben. Los comunistas dedicaran tres meses a recoger firmas con las que presentarse en el Congreso y forzar un debate. “¿En qué gastas mi dinero?” se llama la campaña. Bendita ingenuidad.

La fortuna del Rey es un secreto similar a la fórmula de la Coca-Cola. Cada cierto tiempo alguna publicación extranjera se atreve a ponerle cifras, aunque no falta quien, de inmediato, rebate el montante con el argumento de que incluye como patrimonio bienes que son del Estado. Es decir que un ejecutivo ha de declarar a Hacienda como salario en especie el coche de empresa, pero un Rey no ha de considerar como propios los palacios que le pagamos entre todos, teniendo en cuenta además que sólo él y sus descendientes tienen el derecho a habitarlos y cambiar el tapizado de los sofás.

Más interesante que curiosear las nóminas de los Borbones sería conocer en qué invierten el dinero, no vaya a ser que estemos haciendo el idiota metiendo los ahorros en la cuenta naranja cuando lo interesante es entrar en las sicav de palacio. Convendría, no obstante, advertir de los riesgos, a tenor de las vicisitudes judiciales y penitenciarias por las que han pasado los distintos administradores privados del monarca. Además, el Rey es de los que apuestan fuerte, tal y como sugería en diciembre Mario Conde en su obituario de Manuel Prado y Colón de Carvajal: “Comenzaron los problemas a raíz de los asuntos de Javier de la Rosa, de cuyo equipo formó parte Manuel Prado. Seguramente con aprobación del Rey, porque no lo haría a sus espaldas”.

Aun sin conocer el número exacto de ceros, es indudable que el jefe del Estado ha hecho un capitalito, lo cual tiene mucho mérito habida cuenta de que su familia vivió en Estoril de la caridad monárquica y que el entonces príncipe se instaló en la España de Franco bastante boquerón. Fue entonces quizás cuando, emulando a Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, puso a Dios por testigo de que nunca volvería a pasar hambre. En eso está.

Shakespeare en Haití

19 ene 2010
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Haití es un estado fracasado, pero su fracaso no es mayor que el de la comunidad internacional, militarmente presente en su suelo desde 1993 para evitar que el país continuase despachando ingentes raciones de carne humana en los telediarios. Por sí misma o en concurso con la OEA, la ONU ha enviado misiones de apoyo, de transición y de policía civil hasta la actual misión de estabilización, que tiene destinados en este rincón del Caribe casi 7.000 militares –sólo seis de ellos de EEUU – y 2.200 agentes de policía. El objetivo del despliegue en esta especie de protectorado de Naciones Unidas asolado por las fuerzas de la Naturaleza era hacer de Haití una nación moderna y democrática y reducir la violencia a niveles soportables.

Nada de ello pudo conseguirse, porque la modernidad no se alcanza con el estómago vacío. La gente podía morirse rápidamente al paso de un huracán o al calmoso ritmo que marcan el hambre y las enfermedades o las balaceras de las calles, siempre y cuando lo hiciera en un número aceptable para el mundo civilizado. De la lectura de la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, por la que se renueva por un año la misión militar en Haití, se desprende que el país malvivía como siempre, asolado por la miseria, la violencia, el tráfico de seres humanos, el narcotráfico, los abusos sexuales a mujeres y niñas y la ausencia total de infraestructuras, pese a lo cual se felicitaba a las autoridades locales por sus progresos en gobernanza y reconciliación nacional. Un hito, o sea.

El terremoto ha mostrado la auténtica realidad de Haití, que afronta ahora como enésimo drama las dificultades para distribuir la ayuda humanitaria, mientras la comunidad internacional discute si lo que urge es enviar soldados, como ha hecho Obama, o personal de logística que haga llegar a los afectados comida, agua y asistencia sanitaria. La disyuntiva es falsa: hace falta que alguien transporte y reparta la ayuda y es imprescindible que lo pueda hacer de forma segura.

Hubiera sido deseable que EEUU hubiera puesto sus fuerzas a disposición de la ONU, pero eso sería pedir la luna. Más que ocupar Haití, Obama quiere protagonismo y envía seguridad. De la luz, el agua y los antibióticos tendrá que ocuparse Europa. Los haitianos no están para dilemas shakespearianos; están ocupadísimos en seguir vivos un día más.