Publicidad

El socialismo de Obama

16 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

La prueba de que Obama no es socialista la ofreció hace casi un año Billy Wharton, presidente del Partido Socialista de EEUU, en un artículo publicado en The Washington Post: “Si Obama fuera socialista yo lo sabría”, dijo con más razón que un santo. Aún así, sus adversarios republicanos se han aficionado a tildarle de socialista, algo que a ambas orillas del Potomac equivale a que te mienten a la madre. La última medida del Nobel de la Paz habrá venido a reforzar la presunción de los chicos del elefante de que se la juegan con un diablo rojo vestido de Prada: aplicar un impuesto a los bancos para que el Estado recupere hasta el último centavo de los fondos que empleó en evitar su quiebra.

El canon es modesto, un 0,15% aplicable a una parte de los activos totales, pero sirve para poner de relieve la pasividad de Europa, donde habita el socialismo con pedigrí, que lanzó a final de año la idea de aplicar un impuesto a las transacciones financieras, es decir a la especulación, y le pasó el muerto al FMI sin precisar cuál debía ser el gravamen y advirtiendo de antemano que sólo sería eficaz si se aplicase globalmente. El rechazo de EEUU a la tasa Tobin de Bruselas la convierte por el momento en uno más de los papeles mojados que la UE acostumbra a fabricar para demostrar que iba en serio cuando se propuso refundar el capitalismo.

A la propuesta de Obama, con la que intenta castigar además la intención de las principales entidades financieras de seguir repartiendo bonos multimillonarios entre sus directivos como si nada hubiese sucedido, se ha sumado Zapatero, que sintoniza tanto con el inquilino de la Casa Blanca que ya ha confirmado que rezará con él en el tradicional desayuno de oración que organizan los cristianos de The Family en Washington el próximo mes de febrero. Se trata de una oración masiva, que tuvo su origen en el Seattle de la Gran Depresión, y que reunió a personas de diferentes confesiones para hablar con sus respetivos dioses de lo mal que estaban las cosas.

Ha dicho Obama que dedicará el dinero recaudado a los bancos en aligerar el déficit público. Aquí también queremos reducirlo, aunque en vez de a los bancos o a los ricos, el Gobierno pasará la factura más cuantiosa a los consumidores subiendo el IVA. Decididamente, vamos a tener que ponernos de acuerdo en eso de definir el socialismo.

La manía de descubrir América

15 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Desde que Colón llegó a América somos un país muy dado a los grandes descubrimientos. Mismamente esta semana hemos descubierto que se defrauda a mansalva y que uno de cada cinco euros que mueve nuestra economía es negro zaino e invisible a los ojos de Hacienda, unos 200.000 millones del ala aproximadamente. La segunda revelación es que a los controladores aéreos les estamos forrando el riñón en oro de 24 kilates, a pesar de que curran menos que el ángel de la guarda. Han de ser fenómenos muy recientes porque dos ministros, el de Trabajo y el de Fomento, han corrido a darnos cuenta de ambas exclusivas con la sorpresa cincelada en el rostro.

De la economía sumergida teníamos datos inconexos. Sabíamos que los trabajadores por cuenta ajena y los pensionistas declaran como media 18.400 euros al año, cinco mil más que los pequeños y medianos empresarios y los autónomos, aunque lo atribuíamos a que eso de montar un negocio tiene mucho gasto. Estamos rodeados de filántropos que crean sociedades para que sus currelas ganen más que ellos. Es la costumbre nacional y por eso la Agencia Tributaria vigila especialmente a los asalariados, que si les dejas se quedan hasta con la propina. Pensábamos además que algunos oficios están exentos de IVA, y por eso no hay quien pida una factura al fontanero, o que si pagamos parte de los pisos en B es para que el vendedor tenga siempre en casa algo de calderilla. ¿Que todo esto es el 20% del PIB? Virgen santa.

Respecto a los controladores la estupefacción es general, sobre todo en el Gobierno. La Administración les firma un convenio para que sólo trabajen cinco horas al días porque tienen más estrés que un cochinillo en Navidad y luego les permite hacer relajantes horas extras a tutiplén y a precio de angula. Durante años no se ha ampliado la plantilla y se ha impedido que los controladores militares puedan pasar al otro lado del mostrador. Menos mal que, finalmente, los señores del rádar han sido desenmascarados por quienes les otorgaron todos sus privilegios.

Nuestra ansía de conocimiento es tal que, a buen seguro, el futuro nos deparará nuevos hallazgos. Nos enteraremos, por ejemplo, de que la Justicia no es igual para todos, o que los bancos nos estafan cuando no hay crisis y, cuando la hay, nos arruinan mientras nos estafan. Da gusto poder descubrir América una vez a la semana.

Conste que aquí no somos racistas

14 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Aquí, como es sabido, no somos racistas, y si tenemos algún reparo hacia los negros es porque muchos son trompetistas y algunas de nuestras cándidas niñas se fugan con ellos a cuchitriles como la Ligia Elena de Rubén Blades. Sentimos, incluso, pasión por los inmigrantes y nos gusta que tengan todos los papeles en regla, tal es la razón de que en Vic les quieren hacer llevar hasta el acta de defunción de la suegra para empadronarles. En Vic hay mucho inmigrante y un partido xenófobo que puede ganar la alcaldía. Para impedirlo, los que gobiernan el municipio –CiU, PSC y ERC- han decidido usar sus mismas armas por eso de que no hay mejor cuña que la de la misma madera. Eso es visión política y lo demás son zarandajas.

A los que sentimos esta tierra como nuestra por el simple hecho de que pilla a tiro de piedra del hospital de la Seguridad Social donde nos alumbraron, los inmigrantes nos parecen estupendos, siempre que acepten trabajar por la voluntad, no se les vea mucho por la calle porque esto no es Tánger, eviten poner la música a todo trapo para no despertar al abuelo, dejen de saturar las guarderías pariendo como conejos y se vuelvan a su país cuando se queden en el paro, que aquí no mantenemos a vagos que cada dos por tres se ponen mirando a La Meca.

Salvo que queramos hacernos trampas en el solitario, hay que reconocer que medidas como la de Vic encandilan a cierto electorado de izquierdas, ya que las clases más favorecidas nunca dejaron de apreciar las cualidades de los inmigrantes como servicio doméstico y los integran divinamente lavando sus uniformes y cofias con Perlán. Los conflictos se viven en los rellanos de los barrios más humildes, donde convive el obrero metalúrgico de Sestao con el camarero colombiano aficionado al vallenato. Es lo que explica que la extrema derecha creciera en Francia a costa de los socialistas.

La crisis nos debe hacernos olvidar que la llegada de inmigrantes hizo posible el crecimiento económico y apuntaló nuestro maltrecho sistema de pensiones. El problema no es que los foráneos copen los pisos asistenciales o las ayudas por comedor, sino que hay pocos pisos sociales y ayudas muy escasas. La integración requiere de recursos para evitar que contemplemos a un pobre rumano como una termita de nuestro bienestar. De eso y de no alentar las bajas pasiones por una puñetera alcaldía.

Vaticanazo en Euskadi

13 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

A José Ignacio Munilla, el nuevo obispo de San Sebastián, le han dejado solo como si fuera de Tudela, aunque en realidad es de al lado mismo del Igueldo. Ha sido llegar Munilla pidiendo “comprensión” hacia su “pequeñez” y hacer mutis por el foro hasta el apuntador, que seguro que existe porque en la diócesis es que no falta de nada. Hay dos vicarios generales, uno de Economía, otro de Religiosas y uno Judicial, una secretaría general y hasta una jefa de Prensa. ¿Asesores? Al obispo le asesora el Consejo Episcopal, el Presbiteral, el Colegio de Consultores, el Consejo Pastoral, el Diocesano, y el de Arciprestes. Cuenta además con el secretariado de la Infancia, el de la Juventud y el de Adultos, claro, además de los correspondientes de Liturgia, Acción Cristiana Carcelaria, Ecumenismo, Atención Pastoral a Inmigrantes y el secretariado Social. Todo ello para una provincia con poco más de 700.000 habitantes y 216 parroquias. Esta visto que con la cruz en la casilla del IRPF se hacen maravillas.

Munilla ha sido nombrado por el Papa con el nihil obstat de Rouco y tiene fama de ser más de derechas que Don Pelayo. No es que su antecesor, Juan María Uriarte sea un rojo peligroso o mantenga ideas distintas a las suyas sobre el aborto o el matrimonio homosexual, pero ha defendido siempre la vía del diálogo para acabar con ETA y hasta se ha permitido alguna referencia al sufrimiento de los familiares de los presos o a los derechos humanos de los etarras, y eso la Curia no se le perdona ni con siete padrenuestros. Si algo es seguro es que el nuevo pastor donostiarra no viene para ocuparse de las ovejas descarriadas.

Al margen del vaticanazo, asombra conocer la ingente burocracia de una pequeña diócesis o la liberalidad con la que dos vicarios optan por tener “un año sabático para dedicarlo a los estudios”, como explicaba Munilla para restar importancia a las deserciones. Sorprende también que el obispo haya sido designado con la oposición de un 80% de sus sacerdotes, mientras la Conferencia Episcopal no deja de pontificar sobre la democracia. “No hay democracia sin moral”, afirmó su portavoz Martínez Camino al comentar la nota con la que se pedía a los católicos no votar al PSOE en las elecciones de 2008. Lo cierto es que tampoco hay moral sin democracia, aunque la Iglesia Católica lleve dos mil años ignorándolo.

Presidentes con fecha de caducidad

12 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Si hacemos caso a los sondeos, la polémica artificial en torno a la sucesión de Zapatero, alimentada desde el propio PSOE, ha tenido ya como consecuencia que dos tercios de la población crea conveniente que el presidente ceda el testigo a otro dirigente de su partido como candidato en las próximas elecciones generales. La importancia del dato es aún mayor si se tiene en cuenta que la mitad de los votantes socialistas apoyarían este relevo, tal y como reflejaba este domingo el trabajo de Metroscopia para el diario El País. Según la encuesta, Rubalcaba sería la alternativa con mayores posibilidades de éxito. Lo de Prisa y el ministro es un largo amor correspondido, pero esa es otra historia sobre la que no conviene detenerse por ahora.

El asunto no ha dejado indiferente al Gobierno, que ayer mismo se apresuraba a desmentir por boca de José Blanco y de la vicepresidenta De la Vega que el PSOE se plantee, siquiera como un juego de Brain Training, otra opción que no fuera la de colocar el rostro de Zapatero en los carteles electorales de 2012. Es de esperar, por tanto, que vayan en aumento las presiones para que el propio Zapatero se confirme a sí mismo, algo con lo que nos desayunaremos cualquier día de éstos, salvo que su renuencia a postularse tenga fundamento y no sea una simple pose como muchos suponen.

¿Cómo entender que la mitad de los simpatizantes socialistas quiera jubilar a Zapatero y que, al mismo tiempo, una amplia mayoría de ellos reconozcan que les sigue inspirando confianza? Quizás nos encontremos ante la expresión de una actitud refractaria hacia los liderazgos demasiado prolongados en el tiempo, toda una novedad a juzgar por la longevidad en el poder de algunos dirigentes autonómicos. De ser así, habría llegado el momento de debatir sobre la limitación de mandatos e, incluso, establecer por ley la imposibilidad de que un político pueda optar indefinidamente a la reelección.

Ocho años es un plazo razonable para que un líder pueda poner en práctica sus iniciativas. Por muy doloroso que fuera el relevo, el país se sobrepondría a la pérdida y volvería a otorgar la confianza a las mismas siglas si su proyecto mereciera la pena. La obligación de fabricar un nuevo líder revitalizaría a los partidos. Lo agradecería hasta la psicología, que dejaría de incluir el síndrome de la Moncloa en su lista de patologías.

El reino de la fantasía

09 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

En eso se equivocaba Julio Verne: no todo lo que uno imagina puede hacerse realidad. Herman Terstch, por ejemplo, se imaginó víctima de un atentado ideológico y ahora que la Policía ha detenido a su agresor, se confirma que sólo es un mártir de la libertad de expresión: balbuceó algo que molestó al tipo que se acodaba junto a él en la barra del Toni 2 y éste le pateó las costillas o, al menos, alteró su equilibrio ya de por sí inestable. Al PP le está ocurriendo al similar. No basta con suponer que las cosas no se han producido o no están sucediendo. Hay fantasmas que le cogen gusto a la buhardilla y no hay desahucio exprés que pueda con ellos.

María Dolores de Cospedal también es muy fantasiosa. La secretaria general del PP imaginaba que, siendo arraigada costumbre en su partido la de espiar por las cerraduras, el ministro del Interior le habría cogido el gusto a escuchar conversaciones ajenas, especialmente las de los populares. Un juzgado de Madrid le ha pedido que ratifique esta denuncia o se retracte públicamente, y a estas alturas Federico Trillo debe de estar buscando la fórmula para conseguir una retractación confirmatoria, algo de lo que es muy capaz este superviviente político del Yak 42.

El soñador por antonomasia es Rajoy, aunque sólo sea por su inclinación natural a la molicie. En su caso, el fantasma de la Gürtel le sigue incomodando la siesta y hay días que no debe pegar ojo con tanto ajetreo de cadenas. Pasar una página, rellenar un par de folios con un código ético y mandar a Ricardo Costa a comprar unos Lacoste para que se distraiga está muy bien, aunque sigue sin ser suficiente.

Los fantasmas son pesadísimos y la realidad muy tozuda. En el mundo de los sueños, la recesión dura dos años más y Rajoy entra en Moncloa a lomos de un caballo blanco, como el de Santiago, en medio de una lluvia de pétalos de rosa. El problema es ese maldito despertador que suena a diario. Y una vez es la Fiscalía la que pida las cuentas del partido en Valencia para seguir investigando; y otra el juez, que levantará el secreto del sumario, y quizás después sea el Supremo quien le corte a Camps un traje definitivo. No todos tendrán la suerte de Galeote, a quien llevárselo crudo parece que le ha prescrito y vuelve a tener empleo. La imaginación sólo funciona bien en el sexo.

Montilla y la protesta preventiva

08 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Montilla, que además de honorable es educadísimo, ha enviado una carta a doscientas entidades catalanas en las que les agradece su cerrada defensa del Estatut y expresa su convencimiento en poder contar con ellas “si llega el momento en que sea preciso dar una nueva respuesta política y cívica, clara y unitaria”. Por resumir, las fuerzas vivas de Cataluña se han pronunciado en contra de una sentencia que aún no se conoce y el president les anima a volver a hacerlo si se confirma que la primera vez tenían razón en sentirse contrariados. Desde las momificaciones del antiguo Egipto no se conoce semejante colocación masiva de vendas sin herida.

Esta fórmula de la protesta preventiva, que Alfonso Guerra atribuía ayer a que los políticos catalanes están un poco en la estratosfera, es tan incomprensible como el retraso del Constitucional en hacer público su fallo, un tribunal que, parafraseando a Groucho, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo ha coronado la más elevada cima del desprestigio. Aún así, no estaría de más que la Generalitat precisara en que consistiría esa nueva respuesta si se juzgase necesaria, porque no es lo mismo firmar un manifiesto de contenida indignación que echarse cívicamente al Montseny.

También sería muy conveniente que se estableciera qué correcciones del texto deberían mover a la indignación colectiva, en la medida en que pudieran determinar un menoscabo evidente del autogobierno. Por poner un ejemplo, el Constitucional podría matizar que Cataluña no es una nación y que donde el Estatut se refiere a “símbolos nacionales” debiera hablar de símbolos de la nacionalidad. Ahora bien, ¿ello implicaría restar poder al Gobierno catalán? ¿Le impediría asumir la gestión de los aeropuertos? ¿Haría imposible la nueva división administrativa en veguerías? ¿Recortaría la financiación? ¿Acarrearía la derogación de leyes? ¿Afectaría a la vida diaria de los catalanes o de sus instituciones?

Tan real como el anticatalanismo es ese victimismo nacionalista del que el PSC se ha contagiado. Este país no puede vivir eternamente pendiente de un debate territorial en el que se pone en juego a diario la propia convivencia. ¿Estamos discutiendo de un estatuto de autonomía o del primer paso hacia la independencia? Si se trata de lo segundo, debería plantearse abiertamente. Lo exigiría la dignidad de Cataluña.

¿Tabaco? Lo adictivo es el jamón

07 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Si el consumo de jamón de pata negra acortara la vida, obstruyera las arterias, provocará cáncer, apergaminara la piel, resecara el cabello, dañara el esperma, afectara negativamente al embarazo o nos dejara gagás, las autoridades sanitarias, que son como el ángel de la guarda con bata blanca, no se andarían con el estetoscopio colgando y decretarían su prohibición inmediata. Los guardianes de nuestra salud son inmisericordes: a los cerdos que nos intoxican les reservarían un San Martín diario y, aunque hubiera llanto y crujir de dientes en Jabugo o en Trevélez, las trompetas de la Apocalipsis porcina no dejarían de sonar.

Sanidad no pone paños calientes. Si una partida de escarolas nos produce alergia ordena su localización e inmoviliza los vegetales, que ya de por sí no son proclives al movimiento. Nada escapa a su ojo clínico. ¿Se imaginan que existiera un producto que matase a 60.000 personas al año y que la Administración permitiera su venta en régimen de cuasi monopolio y hasta fuera capaz de fijar su precio modificando los impuestos que le son aplicables? ¿Creen que los vigilantes de nuestro aparato respiratorio y reproductor consentirían la dispensación sin límite de semejante veneno y que tan solo se limitarían a prohibir su consumo en lugares públicos? ¿Piensan acaso que los celadores de nuestro ritmo cardiaco no tienen corazón?

Estamos protegidos. En el hipotético caso de que los perniles fueran causantes de grandes males cardiorrespiratorios no habría bula para su ingesta. Ni una pegatina advirtiendo de que el veteado del jamón puede hacer que se nos salten las lágrimas, ni leches. La salud es lo primero, especialmente en Europa. Hace una década se detectó en Bélgica que algunas latas de Coca Cola tenían más fungicidas que los sofás chinos y faltó poco para que se les aplicara la legislación antiterrorista, y eso que la marca patrocina los renos de Papá Noel.

Así que no se hagan películas. Fumen como locos, porque si el tabaco fuera mortal el Gobierno cerraría los estancos, por mucho que el Estado dejara de percibir más de 9.000 millones de euros al año en IVA e impuestos especiales. Sobre todo, enciéndanse un cigarro después de una ración de embutidos ibéricos ya que marida estupendamente con el colesterol. Y si no pueden hacerlo en el bar, háganlo en casa. Lo del jamón es que crea adición, oiga.

Corbacho no dimite. ¿Sorprendidos?

06 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Los responsables de Trabajo tienen la costumbre de explicar cifras de lo más elocuentes, que no merecen apostilla alguna salvo interjecciones del estilo ¡oh! o, casi mejor, ¡ay! Es lo que ha ocurrido de nuevo con el dato del paro registrado de diciembre, que se ha elevado en casi 55.000 personas hasta asomarse a los cuatro millones de desempleados. Según el Ministerio, el paro ha subido y lo ha hecho por quinto mes consecutivo, aunque con menor intensidad que en diciembre de 2008. En definitiva, debemos congratularnos de que en el conjunto del año sólo 800.000 personas se hayan dado de alta en el INEM en vez del millón del ejercicio anterior. La fortuna nos sonríe.

Sería injusto culpar a Corbacho de este agujero sin fondo, aunque convendría detenerse en el papel del ministro. Si no cabe reprocharle que el número de parados se haya multiplicado prácticamente por dos desde 2008 ni tampoco atribuirle mérito alguno cuando la recuperación del empleo se produzca, sería muy interesante que alguien explicara en qué consiste su función, más allá de mantener al día las estadísticas, llamar a los interlocutores sociales para recordarles la hora de las reuniones y contestar al gobernador del Banco de España cuando se pone pesadísimo con eso de las reformas estructurales.

Aceptamos, en consecuencia, que el ministro de Trabajo no tenga ninguna influencia respecto a la evolución del empleo, y hasta podemos convenir que su circunspección y la gravedad de su cara al explicar por qué el INEM tiene muchos más habitantes que Madrid es inmejorable, pero también es lícito preguntarse qué tiene que ocurrir para que Corbacho se considere concernido por las cifras y se plantee conjugar el verbo dimitir, sobre todo ahora que la presidencia española de la UE pretende sacar adelante el nuevo plan de empleo, crecimiento e innovación a diez años y no queremos que a ninguno de los socios comunitarios le dé la risa floja en una de esas reuniones de Bruselas.

Si las previsiones se cumplen esta vez, será a final de año cuando la economía española vuelva a crear puestos de trabajo. Para entonces es posible que estemos hablando de otro medio millón más de parados. Lo destruido en un suspiro tardará más de una década en regenerarse, si es que lo logra. El ministro seguirá sin ser culpable de nada. Lo de este cargo es realmente una bicoca.

Laporta, el rapsoda

05 ene 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Al fútbol le ha hecho poemas hasta Alberti, o al menos a ese “oso rubio de Hungría” llamado Platko, un portero al que nadie olvidaría, ni siquiera el mar “que frente a ti saltaba sin poder defenderte”. Dar patadas a un balón era para Camus, antes de que se partiera la crisma hace ahora medio siglo, una auténtica escuela de filosofía y de moral, algo “al menos tan hermoso como el sexo”, según Umberto Eco, o ese milagro a través del cual Europa, en opinión de Paul Auster, había aprendido a odiarse sin destrozarse. No ha de extrañar por tanto que, de esa “poesía colectiva” de la que hablaba Morin, surjan rapsodas que aspiren a declamar sus odas en otros ámbitos, tal es el caso de Joan Laporta, al que muchos ven ya como el Homero del independentismo catalán.

Sin embargo, Laporta no es de los que se conforman con glosar la gloria de otros sino que pretende encarnar la épica misma. Estamos, sin duda, ante un poeta de acción, que igual se queda en calzoncillos en un aeropuerto, ignorando el consejo de Ibsen de no llevar nunca puestos los mejores pantalones “cuando salgas a luchar por la paz y la libertad”, que llama diez veces imbécil por teléfono a un presidente autonómico, sabiendo la mala rima que tiene esa palabra. La suya es poesía social, a lo Blas de Otero, y como él prefiere “fabricar un alba bella” aunque sea para él solo.

Al presidente del Barça se lo disputaban antes, cuando Artur Mas y Montilla pugnaban por probar de su café y salir junto a él en las fotos, y se lo disputan ahora que ha revelado su disposición a conducir hacia la libertad a su pueblo sometido como una especie de Moisés del Tibidabo, desde donde bajará con las tablas de la ley y varias butifarras, por si lo del maná en el desierto era solo una leyenda. Ya nadie recuerda que los ingratos socios del club quisieron echarle hace poco más de año y medio, fatídica etapa en la que Laporta resistió a los descreídos y con el becerro de oro se hizo seis copas y un trofeo Gamper.

El fútbol ha engendrado un líder al que la clase política catalana trata de buscar acomodo. Nadie sabe qué será de este verso suelto cuando los endecasílabos de Xavi, Iniesta o Messi abandonen la estrofa. A Gil no le fue mal porque su única ambición era recalificar la tierra prometida, pero Laporta dice que quiere hacer historia, y eso son palabras mayores hasta para un poeta.