Israel: palestinocidio vs suicidio asistido

29 Jul 2014
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Fernando Pedrós
Periodista, filósofo y miembro de Derecho a Morir Dignamente (DMD)

El Estado de Israel está en proceso jurídico de adopción de una ley que permita el suicidio asistido por cuanto el médico podrá prescribir una droga letal que el enfermo terminal pueda tomar sin dolor y morir.El Comité ministerial israelí para Asuntos Legislativos dio en el mes de junio el primer paso jurídico  para adoptar una ley conocida como “Muerte bajo prescripción médica” que autorizará legalmente la ayuda médica al suicidio mediante la prescripción de un medicamento letal que pueda provocar la muerte indolora a un enfermo en situación terminal. Netanyahu tenía a principios de julio sobre su mesa el proyecto que debía presentar ante el parlamento, pero la movilización militar, los bombardeos y la invasión de la franja de Gaza sin duda han ralentizado los problemas de política interior.

La mayoría de la población apoya el texto del proyecto de nueva ley. Según medios de prensa, del 60 al 70 por ciento de los ciudadanos justifica la decisión del Gobierno y da su a la nueva ley, pero no es de extrañar que hayan surgido fuertes críticas en un pueblo que sufrió el holocausto en tiempo del nazismo en Alemania y que tiene unos partidos religiosos de exigente y cerrada ortodoxia y a veces rayanos en el fanatismo. Los partidos religiosos arremeten contra la decisión del Gobierno y le acusan de estar haciendo “su guerra contra los valores del judaísmo atacando el carácter sagrado de la vida”. Consideran “terrorífico que haya que recordar que hace unos 70 años fueron los alemanes los que dieron muerte a disminuidos, enfermos y viejos”.

Todas estas manifestaciones de ortodoxia religiosa y nacionalista son justamente en estos momentos un ejemplo más de la terrible contradicción y el cinismo de una cultura de la muerte de nuestra civilización occidental. Por un lado se es capaz de acometer la destrucción de vidas y de hogares, es decir, la imposición de la muerte de un pueblo y, por otro, cuando se habla de la libre voluntad de morir de una persona se proclama religiosa o humanitariamente que la vida es sagrada, que es un bien protegible y que el Estado no puede tolerar su libre disponibilidad. Pero lo que de veras prevalece en esta cínica política es el imponer a toda costa la muerte a los que considera extraños.

En la memoria judía está la Shoah y los que quedaron de la masacre, el resto, fundaron el Estado de Israel. Pero la conciencia judía de victimización ha sido tan exclusiva y tan hegemónica que Israel se olvidó que otros tantos cinco millones de prisioneros políticos, gitanos, intelectuales resistentes, comunistas, socialistas… también fueron liquidados, pero parece ser que la historia sólo se quiere acordar y tener en cuenta como estrategia política la victimización judía, el judeocidio.

Sin embargo, en estos días resulta demasiado evidente que la historia reciente tiene también episodios de acciones que pretenden borrar de la tierra al pueblo palestino. Y no se puede achacar sin más a que hay facciones políticas en Palestina a las que se denomina terroristas. La política hebrea nunca, según dicen ellos mismos, aceptará un Estado palestino y esta actitud política entronca con su religión. Basta recordar que en la fiesta de la Pascua el hebreo reza agradeciendo a Yahvé el castigo de haber matado a los primogénitos de las familias no judías: “Desparrama tu cólera sobre los pueblos que no te conocen… y destrúyelos de la faz de la tierra”.

Al contemplar en la tregua las escenas de destrucción de la franja de Gaza uno se convence de que los judíos religiosos nacionalistas se sentirán satisfechos y los judíos laicos de Israel o de otros puntos del globo reconocerán la eficacia destructiva del ejército que ha sabido ser el brazo armado de un dios bárbaro.


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