El Parlamento portugués debate la despenalización de la muerte asistida

26 Ene 2017
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Fernando Pedrós

Periodista, filósofo y miembro de Derecho a Morir Dignamente

El movimiento cívico portugués ‘Derecho a Morir con Dignidad’ ha tenido recientemente una serie de reuniones con los grupos parlamentarios con el fin de discutir sobre la petición que presentaron a la Asamblea de la República ‘Por la despenalización de la muerte asistida’ y la cuestión del final de la vida, que dentro de una semana será estudiada en el pleno del parlamento portugués.

Hace un año, el movimiento DMD portugués lanzó el Manifiesto “Derecho a morir con dignidad”. Inicialmente fue firmado por un centenar de personalidades, pero cuando fue presentado al presidente del Parlamento el Manifiesto estaba ya respaldado por 8.000 personas. El Manifiesto abrió el debate en la sociedad portuguesa y el hecho de que los partidos presentes en la Asamblea hayan recibido la petición de apertura de un debate parlamentario ha dado alas al proceso despenalizador. Ha bastado un año para que se inicie la deliberación en el parlamento, donde se examinará la petición y se estudiará y debatirán las razones sociales, éticas y jurídicas que soportan la petición de legalización antes de que se entre a debatir el texto de un posible proyecto de ley presentado por el grupo parlamentario del Bloque de Izquierda.

El movimiento cívico DMD portugués confía en que se constituirá una mayoría suficiente en la Asamblea que tenga una voluntad política de legalización y establezca una ley acorde con las aprobadas en los países del Benelux y al ciudadano portugués se le reconozca el derecho a morir de acuerdo con las normas de la dignidad de cada uno. Como con cualquier derecho, nadie está obligado a ejercitarlo, pero cualquier persona podrá adelantar su muerte voluntariamente si se encuentra en circunstancias trágicas e insoportables y si así lo desea.

Tarde del primero de febrero

Las reuniones han estado destinadas a discutir y aclarar la petición “En defensa de la despenalización de la muerte asistida” –que pronto será discutida en el pleno de la Asamblea– y otros asuntos relacionados con el tema del final de la vida. El primero de febrero por la tarde se discutirá en la Asamblea de la República. Además, el Bloque de Izquierda ya ha anunciado que tiene la intención de presentar pronto un proyecto de ley sobre el final de la vida y la eutanasia. Uno de los promotores de la iniciativa del movimiento DMD, el médico oncólogo Jorge Espírito Santo, comentaba que se trata de abrir el diálogo y el debate sobre la cuestión, y que el movimiento tenía la intención de presentar más adelante una iniciativa legislativa sobre esta materia.

Con motivo de la presentación de la petición y de la inminencia de su tratamiento en el pleno de la Asamblea de la República representantes de DMD tuvieron la oportunidad de reunirse con los grupos parlamentarios para comunicarles fundamentalmente que el debate en el país no está maduro y que es preciso un mayor intercambio de ideas y una mayor información a la población en unos temas bastante delicados.

El diputado del Bloque José Manuel Pureza manifestaba en la prensa que intenta que el pleno parlamentario valore el debate en sí mismo antes de que se presente un proyecto de ley que está siendo preparado. Actualmente el Bloque está trabajando con penalistas, médicos de diversas especialidades que tienen en su trabajo relación con enfermos al final de su vida, con médicos de cuidados paliativos y con expertos en bioética.

Por el momento, y antes que empiece el debate de la Asamblea, se sabe que la propuesta de despenalización de la muerte asistida cuenta con la oposición de los diputados del CDS y se espera que los diputados del PSD y del PS tengan libertad de voto cuando se enfrenten al proyecto de ley.

El Congreso español al ‘ralenti’

Ante esta noticia, cualquier español preocupado por la autonomía del paciente en el momento de su muerte se sorprende de tal celeridad. Frente a la constancia del trabajo de décadas en España a favor de la legalización de la eutanasia, el movimiento DMD portugués está teniendo desde el principio de su lucha el viento favorable, dada la actuación del Bloque de Izquierda que gobierna el país y que puede marcar la ruta de la eutanasia en el parlamento.

Hay quien piense –sobre todo desde la experiencia española– que todo va demasiado deprisa cuando el ritmo habitual de la evolución democrática es lento. La exactitud de esta afirmación depende desde qué tiempo se mire. La autonomía del ciudadano fue pensada y asimilada desde la Ilustración, el proceso del cambio democrático en la compresión de la eutanasia viene de mediados del siglo pasado, el arranque práctico de la aprobación legal de la eutanasia se inició en Holanda a comienzos de la década de los setenta. España en 2002, gracias a un convenio internacional que se firmó en Oviedo años antes, aprobó la Ley de Autonomía del Paciente, pero olvidó intencionadamente esa misma autonomía respecto al morir. En el proceso de la muerte, la persona no podía ser libre puesto que debía plegarse a la norma del Código Penal que sanciona con penas de cárcel al médico que ayude a un enfermo a adelantar voluntariamente su fallecimiento. La llegada de la legalización de la eutanasia a Europa ha sido a paso lento, y solo hay que ver el frenazo que ha ocurrido recientemente en Francia, y el ‘ralenti’ que sufre la cuestión en España… Todo depende de la voluntad política o de la apatía de los gobiernos y legisladores. En este caso en Portugal existe voluntad y nuestros vecinos van a tener la suerte que nosotros echamos de menos desde hace más de tres décadas.


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