Los votantes socialistas por la eutanasia legal

01 Mar 2017
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

Fernando Pedrós

Filósofo, periodista y miembro de DMD

Hay quien se crece pensando que por fin ha entrado en el Congreso un proyecto de ley sobre la eutanasia, que pronto estará siendo discutida en una comisión parlamentaria y, quién sabe en cuanto tiempo, podrá llegar a un pleno. Pero esos cálculos no significan nada, pueden ser el cuento de la lechera. Puede ser que en comisión se negocie, se perfile un texto legal, y este se hunda en una votación que no llegue a alcanzar los necesarios votos a favor para llegar al Boletín Oficial del Estado. La realidad es que, de acuerdo con la regla de la aritmética parlamentaria, ese texto necesitará los votos socialistas y algunos más. La pelota, pues, está en el tejado del PSOE.

Da la impresión de que la ley que presentaron los socialistas sobre muerte digna, después de que el grupo de Podemos lo hiciera con su proyecto de ley de eutanasia, sea una tapadera, pues oculta la realidad y las pretensiones en estos momentos de impasse político del PSOE. Y no deja ver lo que bulle, o no, dentro del partido.

Si el partido socialista quiere salir a flote tendrá que mirar a su militancia y a su audiencia electoral. La Gestora y las baronías podrán influir más o menos en la conformación del futuro aparato directivo del partido, pero el enfoque, el programa de trabajo y el futuro del partido estará en manos de la militancia y de los resultados de las urnas, pues un partido vale tanto como los votos que lo soportan y por el sentido que los militantes den al partido como institución. El PSOE, como todo partido, pero más por la situación circunstancial en que está, será lo que sean sus militantes. Y si hablamos de un proyecto de legalización de eutanasia, no creo que sea significativo averiguar lo que piensen las figuras.

En dos ocasiones –y un tanto de pasada y sin fuerza– Pedro Sánchez, siendo secretario general del PSOE, pronunció la palabra eutanasia en alocuciones públicas. Pero no vale la pena preocuparse por lo que piensan Sánchez, Patxi López, Susana Díaz o cualquiera de los posibles candidatos que se presenten a regir el partido. Ni tampoco vale la pena preguntar a los componentes de la gestora o a los barones. Habrá que averiguar qué opinan sus militantes y posibles votantes y, por tanto, qué es lo que debieran pensar el aparato y las estructuras parlamentarias del partido. Para ello hay que echar mano del instrumento –una importante encuesta– que el mismo PSOE nos aportó, gracias a la buena idea del ministro Bernat Soria, una cabeza científica mal aprovechada tanto por el partido como por Rodríguez Zapatero.

Un partido es militancia y son votantes

Qué piensan las bases y los que un día han votado al PSOE. El estudio-encuesta del CIS de 2009, al que siempre hay que recurrir por su riqueza de datos, nos dice claramente lo que piensa la población soporte del socialismo en España. La encuesta pregunta a los españoles si su voluntad es que se regule la eutanasia por ley en España. El 58 por ciento dice que sí y lo afirma con toda seguridad; el 25 por ciento dice que sí. Es decir, en resumen el 83 por ciento de los españoles apuesta por que se regule la eutanasia por ley.

Pero lo que más debería interesar al grupo parlamentario socialista en el Congreso y el Senado es la opinión de su militancia y de su fuerza electoral. Los votantes del PSOE y de IU que están por la eutanasia legal son los mismos: el 90%.

Este resultado tiene, al menos para mí, dos interpretaciones prácticas. Ese 90% de votantes socialistas se sintieron desazonados políticamente cuando el PSOE, en sus dos últimas legislaturas al frente del Gobierno, echó por tierra las diferentes propuestas de reforma del artículo del Código Penal (que castiga las conductas eutanásicas) que fueron presentadas en el Congreso por el grupo de izquierdas liderado por IU. Además, que ese 90% estará pensado que un PSOE socialdemócrata debería leer a fondo el proyecto de ley de eutanasia presentado por Unidos Podemos y entrar en diálogo parlamentario en busca de un consenso que regule estas prácticas. Eso es la socialdemocracia. Lo otro es el conservadurismo, vivir de rentas legislativas, de pensamiento único, y dejarse llevar por la pereza en el pensar sabiendo que el artículo 143 –que considera la eutanasia un homicidio y le aplica penas de cárcel– es heredero del Código Penal de 1848.

La incriminación de la eutanasia solo ha cambiado de lugar y de numeración en el Código Penal. Hoy es el 143 y en el de 1848 era el artículo 326, que tenía el mismo perverso núcleo jurídico: “El que prestare auxilio a otro para que se suicide, será castigado con la pena de prisión mayor; si le prestare hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, será castigado con la pena de reclusión temporal en su grado mínimo”.

El PSOE –directiva, aparato– dirá lo que piensa hacer, pero el estudio-encuesta del CIS les dice lo que piensan y harían el 90 por ciento de los que fueron sus votantes. La legalización de la eutanasia hoy debería estar cantada: si hasta el 60 por ciento de los votantes del PP, según la encuesta, está de acuerdo en reclamar la ley de eutanasia. Pero claro, Rajoy no hará caso a sus votantes porque, de acuerdo con su pragmatismo político, lo que funciona bien no hay por qué cambiarlo.

Para un socialista el artículo 143 –cuyo contenido funciona mal desde la aprobación de la Constitución española– hay que cambiarlo. La gestora, pues, debería atender el consejo de Indalecio Prieto en los años treinta: la principal tarea del partido es “conquistar a los españoles”, y sin duda conquistando también la eutanasia, que es la libertad del ciudadano disponiendo de su vida.


comments powered by Disqus