Viajar al exilio para morir con dignidad

10 Mar 2017
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Fernando Pedrós

Filósofo, periodista y miembro de Derecho a Morir Dignamente

Italia vivió en 2009 el caso de la joven Eluana Englaro a la que, a pesar de llevar 17 años en coma, no se le permitió que se le ayudase a morir interrumpiendo la alimentación artificial. Una entente incivil del gobierno Berlusconi y el Vaticano presionó a los médicos con prohibiciones, normas y penas para que dicha muerte no ocurriera. El segundo caso que está removiendo tanto la opinión pública como algunos estamentos políticos es el de Fabiano Antoniani, conocido como Dj Fabo, que por un accidente de carretera cuando volvía de una sesión en un club de Milán quedó tetrapléjico y ciego. La noticia ya no es noticia pues ha sido dada por toda la prensa, pero debería ser un revulsivo en un país, Italia, que trata a las conductas eutanásicas al estilo de como lo hace España. Fabo ha repetido la lucha que en España llevó Ramón Sampedro, y su muerte en el exilio tiene la fuerza para convertirse en cuestión de Estado.

Después de años de sufrimiento, Fabiano se puso en manos de la Asociación Luca Coscioni, que defiende el derecho a la muerte digna y decidida libremente, y más en concreto en las de Marco Cappato, tesorero de dicha organización y dirigente del Partido Radical. Fabo tuvo que ser trasladado a Zurich para acogerse a los cuidados de una clínica de una institución donde pudiera morir por suicidio asistido. El último día de su vida, cuando esperaba la visita médica y psicológica que confirmaría su voluntad libre de querer morir, Fabo manifestaba de palabra su testamento de agradecimiento a quien le había ayudado y a su vez denunciaba el comportamiento de madrastra de su propio país, que le había obligado a exiliarse para poder morir dignamente conforme a su voluntad. “Al final he podido llegar a Suiza por mis medios y sin la ayuda de mi propio Estado. Quiero agradecer a la persona que me ha sacado de este infierno de dolor, de dolor, de dolor. Se llama Marco Cappato. Gracias Marco. Mil gracias”.

Mierda de vida

El 20 de enero Fabo, harto de su vida, expresaba su deseo de morir con estas palabras en su página de Facebook: “Mierda al aburrimiento…, mierda a los problemas…, mierda a la enfermedad…, mierda a la tetraplejia…, mierda a mis ojos ciegos…, mierda al gilipollas…, mierda a la mala suerte…, y ahora basta…, pon un disco… y baila, baila, baila hasta agotar tus fuerzas…, hasta que se evapore la última gota de sudor…, hasta estar tan borracho que no te puedas mantener en pie…, drógate a conciencia… hasta que cada parte de tu cuerpo sienta la música…, cuando puede pasar de todo… deja que la música te lleve… hasta caer envuelto por los más bellos sueños… sin poder despertar… Esta es la muerte que siempre he soñado”.

El sábado 28 de enero Cappato anunciaba la muerte de Fabo, ocurrida a las 11:40, y también anunciaba su propia decisión: “A mi vuelta a Italia, en la mañana del domingo, iré a autodenunciarme dando cuenta de mis actos y asumiendo toda la responsabilidad”. Una responsabilidad que puede suponer una pena de 12 años de cárcel.

Una representante de la Asociación Luca Coscioni manifestaba a los medios: “El exilio de la muerte es una condena incivil. Corresponde al Estado asistir a los ciudadanos y no obligarles a refugiarse en soluciones ilegales para afrontar la desesperación, dada la imposibilidad de decidir la propia muerte”. Fabo no ha sido el único, ni lo será por el momento. En 2016, unos 50 italianos decidieron viajar a Suiza para poder morir por decisión propia en circunstancias graves.

Es ciertamente incivil, y absurdo, que el propio país se despreocupe y no aborde el problema de la muerte voluntaria en situaciones trágicas, que no preste ayuda en la muerte, que condene a vivir contra la propia voluntad y que quien tiene los recursos económicos tenga que emigrar para poder liberarse de los sufrimientos que padece. La palabra la tiene el Parlamento: debería, de una vez por todas, afrontar la cuestión del final de la vida para dar solución a las consecuencias devastadoras que las normas actuales tienen en la vida de bastantes ciudadanos.


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