El PSOE rechaza una vez más el debate de la eutanasia

24 Mar 2017
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

Por Fernando Pedrós

Periodista, filósofo y miembro de Derecho a Morir Dignamente

El Partido Socialista es un partido viejo no porque tenga solera e historia, sino porque la Junta gestora que lo dirige, con la ayuda y la influencia de ciertas baronías y allegados, funciona con unas neuronas políticas que han perdido sensibilidad. Lo digo porque este martes no supieron estar a la altura de lo reclama la opinión pública y también el 90% de sus votantes sobre las conductas eutanásicas. La toma en consideración de la propuesta de ley de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea fue rechazada el martes por 86 votos a favor, 132 en contra y 122 abstenciones. Si en vez de abstenerse el grupo socialista hubiera dado su apoyo al proyecto, habría podido discutirse en comisión parlamentaria.

La operación –llámese abstención o voto en contra– envía otro proyecto más al baúl de los recuerdos. Algún día sacaré todos los legajos almacenados en ese viejo baúl a lo largo de más de tres décadas. Una triste historia de muertes de proyectos y de lo que todavía es peor, la muerte de la libertad ética del ciudadano en la fase final de su vida.

Con la libertad no se juega

Está visto que ni el PSOE, ni la gestora que lo dirige, ha acudido nunca al registro de defunciones para saber que al año hay más de cuatrocientas mil fallecimientos y que, por tanto, no menos de 4.000 ciudadanos habrían pedido, de poder hacerlo, ayuda médica para morir según su voluntad. Los socialistas ha jugado, otra vez, a la lucha partidaria olvidándose de que la abstención del martes significa que le importan poco o nada los enfermos o los que están cansados de una vida que perciben como intolerable.

Ya se vio claramente cuando, tras conocerse el proyecto de ley de eutanasia de Unidos Podemos, el PSOE registró en el Congreso su ‘ley de muerte digna’, una norma que puede exigir que se cuide muy bien al enfermo hasta su muerte, pero niega a este la libertad de decidir sobre su vida, y lo condena a esperar impotente a que le llegue la muerte.

Sin duda, el pobre razonamiento de la cúpula socialista ha sido: como la ley de Podemos es de ese partido adversario que me come espacio electoral, nos abstenemos y dejaremos el paso expedito para llevar hasta el BOE nuestra propia ley. ¡Cómo fallan las neuronas políticas que no son capaces de recibir los estímulos de los ciudadanos! Con esto, señores del aparato socialista, lo único que consiguen es machacar la voluntad y la autonomía del ciudadano en su fase final y condenarlo al sufrimiento (los cuidados paliativos solo quitan dolores físicos). También, sin duda, van a conseguir la muerte electoral lenta, pero irreversible, de su propio partido. Si en la encuesta del CIS de 2009 el 90 por ciento de los votantes del PSOE pedían la legalización de la eutanasia, posiblemente un buen número de ese 90% se ha ido o se irá en próximas elecciones –si la sensibilidad política y cultural no cambia– a otros espacios políticos que reconozcan la libertad plena del ciudadano. Esperar y ver.

Si, ya desechado el proyecto de ley de eutanasia, leemos el proyecto de ley de muerte digna de los socialistas, vemos que es un remedo de la ley que presentó Rubalcaba en 2011 después de que no cumplieran la promesa de regular la eutanasia que hicieron en el programa electoral de 2004. Ese proyecto socialista quedó anulado por el cierre de legislatura, pero lo volvieron a registrar en 2015 y ahora aparece casi con el mismo texto en 2017. No puedo afirmar que no aporta nada nuevo pues, a diferencia del texto de 2011, el grupo parlamentario que la presenta dice que “habremos de ser capaces de alumbrar una regulación específica”. Por su reciente abstención en el Congreso habrá que decir que los socialistas todavía no son capaces, no de alumbrar una regulación, sino ni siquiera de entrar por el camino del debate hacia la regulación.

Unas líneas antes de la frase que he trascrito en la exposición de motivos dicen que “la sociedad española parece dispuesta a abrir el debate sobre la eutanasia”. No entiendo qué se querrá decir con el ‘parece dispuesta’. Mi interpretación es que se trata de una frase más para salir de mala manera del paso. Pero, ¿por qué no nos dirán de una vez para siempre los socialistas que la eutanasia es y seguirá siendo un crimen de homicidio tal como define el Código Penal y que están de acuerdo con la frase del magistrado Ollero, miembro del Tribunal Constitucional, que siendo durante muchos años diputado del PP confesó llanamente que “de la eutanasia ni hablar”?

En lugar de debate, frases vacías

Llevamos ya más de 30 años soportando la confusión política del PSOE, que siempre ha querido salir del problema político con frases tópicas y vergonzantes para acallar e intentar contentar a la ciudadanía: “que no había demanda social”, que es “una cuestión tan delicada que necesita un debate social” y otras. Nunca ha querido enterarse del movimiento social a favor de la eutanasia desde que, en 1984, DMD empezó su tarea de  concienciación de la opinión pública. Ni cuando en 1991 el Grupo de Estudios de Política Criminal, integrado por un numeroso grupo de catedráticos y profesores de Derecho Penal, magistrados y fiscales, emitió un ‘Manifiesto a favor de la disponibilidad de la propia vida’ y un estudio sobre la regularización de la eutanasia. Ni tampoco con los muchos estudios de expertos, ni con los datos de las encuestas ni con los pasos reguladores de otros países.

En pocas palabras, el PSOE ha recurrido a escaparse a base de frases y expresiones huecas con las que pretendía ocultar el reclamo de la ciudadanía en las muchas encuestas y la reflexión académica de los estudiosos que conformaban un discurso fuerte, impregnado de valores constitucionales.


comments powered by Disqus