La empresa española que multiplica las ganancias de los agricultores de forma sostenible

02 Oct 2016
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Por EDUARDO ORTEGA

@_eduardo_ortega

Fotografías: CHRISTIAN GONZÁLEZ

@dalequetepego

En una pequeña fábrica situada en un antiquísimo edificio industrial, en pleno corazón de Madrid, Eker Hurtado (Lima, 1990) y sus socios libran su particular guerra contra el cambio climático. Allí crearon por primera vez hace un par de años sus productos para hacer de la agricultura una actividad más sostenible.

“Si le preguntas a cualquier persona: ‘¿Tu abuelo tenía este problema?’. Seguramente te dirá que no”. Se refiere Eker a una agricultura cargada de químicos y que ya no produce como hace varias décadas. “Lo que ha pasado en los últimos veinte o treinta años es que han puesto muchísimos químicos en la tierra, y los microorganismos casi no existen. Por tanto, la planta está cada vez más débil, muriéndose por las enfermedades”.

Hurtado y sus socios Guillermo Herrero y Enrique Cat se dedican, desde 2014, con su empresa Nostoc a producir soluciones sostenibles para resolver dos problemas de un tiro: la lacra de las enfermedades y el descenso de la producción. Por un lado, tratan plagas como la yesca, la araña roja o los nematodos, todas prácticamente mortales para las plantas y que causan pérdidas de cientos de millones de euros al año. La primera, por ejemplo, se ha extendido con celeridad por buena parte de Europa desde que Bruselas prohibió en 2003 el uso del arsenito sódico para tratarla.

El remedio que ofrece la compañía madrileña es cien por cien ecológico: microorganismos procedentes del humus de lombriz. “Creamos colonias vivas de microorganismos que se aplican directamente a la planta. Así, comienza a coger muchos más nutrientes por sí sola”, explica el joven, de 26 años. Por otro lado, al acabar con las enfermedades logran mejorar necesariamente la producción: Nostoc ha logrado incrementarla hasta en un 125% con sus fertilizantes.

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Hurtado es risueño. Se le nota feliz con lo que tienen entre manos. Y se le ve mientras lo explica. Este ingeniero mecánico y aeronáutico llegó a Madrid de su Perú natal junto a su familia hace una década, dos años después que su padre. Ser ingeniero es más una afición para él. Y las empresas le apasionan. “Un día, siendo pequeños, mi padre nos preguntó a mi hermana y a mí qué queríamos ser de mayor. Mi hermana dijo que quería ser médico. Yo le dije: ‘Quiero tener varios supermercados’”.

En España son varias las empresas que ofrecen fertilizantes de origen natural, pero Eker defiende las ventajas de su producto: “Damos mejor tecnología o mejor resultados o mejor atención al cliente”. La política de Nostoc con sus clientes consiste en estar en contacto directo con ellos. Hacen un seguimiento de los pedidos y de la aplicación de los productos. “Muy pocas empresas llevan a personas que apliquen el producto con el agricultor y que lo guíen. Nosotros localizamos zonas geográficas con una alta concentración de agricultores y allí llevamos a un comercial”.

Su empresa fue una de las primeras en inaugurar la campaña de crowdfunding autorizada por la CNMV, la Bolsa Social. Con ella han logrado 250.000 euros gracias a noventa y cinco socios, cada uno de los cuales tienen un delegado que forma parte del Consejo de Administración de Nostoc y, por tanto, toma parte en las decisiones.

Hoy, Eker está lejos de tener un supermercado, pero mucho más cerca de ayudar a los agricultores que producen los alimentos que llegan a ellos.


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