La vedete y sus cintas de vídeo

21 Ene 2017
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A todos los españoles con un mínimo de sentido crítico sobre la Santa Transición les debería interesar que con fondos públicos se comprara el silencio de Bárbara Rey para que la vedete no diera a conocer documentalmente su relación secreta con Juan Carlos I. Hoy leemos en El Español, seguramente porque Pedro J Ramírez no ha querido ser menos a la hora de ahondar en la exclusiva publicada en OkDiario por mi estimado colega Manuel Cerdán -compañero de trabajo por aquellos años-, que fue Adolfo Suárez quien presentó al rey emérito a Bárbara, conocedor -se dice textualmente- de los gustos físicos del monarca. (Uno se pregunta hasta qué punto llegaron las confidencias al respecto entre el presidente de aquel primer gobierno transicional y don Juan Carlos). También se asegura en la información algo que no me cabe en la cabeza: esto es, que la susodicha vedete y pésima actriz, sobre cuya ascensión a los pináculos de la fama tuvo mucho que ver con sus casi desnudos en una revista llamada Personas -precedente con censura de la actual Interviú-, tuvo por empeño muy principal dejar constancia en vídeos y fotografías de su secreta relación con el entonces Jefe del Estado, como si a este y a su servicio de seguridad no le importara lo más mínimo que aquellas visitas de don Juan Carlos en moto al chalet de la vedete en Boadilla del Monte quedaran tórridamente reflejadas. ¿No le parece al discreto lector una doble tropelía que, además de acallar a la Rey del rey con el dinero de todos nosotros, nada ni nadie evitara en su momento que doña Bárbara pudiera documentar su romance hasta extremos al parecer muy íntimos, sin prever lo que ahora es noticia y una lacra muy significativa del periodo transicional?

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