Opinion · El desconcierto

Fraga, peluquero de damas provocadoras

” Dos cortes de pelo pueden ser la única apoyatura real para el montaje de una leyenda negra o tomadura de pelo” fueron, según declaraba el ministro de Información de la dictadura de Franco, la respuesta policial a las ” sistemáticas provocaciones de algunas damas “a la Fuerza Pública, durante las movilizaciones ciudadanas contra la represión de los mineros que secundaban la huelga general del año 1963 en la cuenca asturiana. A la tortura generalizada sobre los hombres y mujeres, denunciada en una carta suscrita por unos 102 intelectuales, se añadía la humillación especifica sobre las mujeres, sometidas a los cortes de pelo en la espantosa peluquería del capitán Fernando Caro.

Parece oportuno recordarlo hoy, día de la huelga feminista, para tratar de entender como todavía un sector nada desdeñable de la derecha española, del que se acaba de desmarcar hasta el propio Rajoy, persiste aún en confundir la movilización democrática con la provocación política. Cuando destacadas líderes del PP, como la ministra Tejerina o la presidenta Cifuentes, repiten el mantra de la huelga japonesa recuperan los mismos clisés de las señoras de orden franquista sobre la necesidad política de combatir a los huelguistas, trabajando mucho más. Las hemerotecas lo señalan con meridiana claridad. Al fin y al cabo,  don Manuel Fraga, peluquero de damas provocadoras, fue el fundador del Partido Popular.

Pero, sobre todo, es obligado el recordatorio por la figura de una de las rapadas por Fraga, Constantina Pérez Martínez, más conocida por Tina, una dirigente del Comité Central del Partido Comunista de España. Su recia e inteligente personalidad simboliza la lucha de miles de mujeres contra la dictadura franquista apoyada por casi toda la derecha. Fallecida en 1965, pocos meses después de su salida de la prisión, como consecuencia de los muchos malos tratos recibidos, participó ampliamente junto con otras muchas mujeres de mineros en la denuncia política de algunos esquiroles en las cuencas mineras de Asturias. Como ocurre con otros tantos luchadores antifranquistas es, sin embargo, una desconocida.

Aquel ejemplo de Tina fue seguido por la primera manifestación silenciosa de mujeres tras la guerra civil, habida el 15 de mayo de 1962 en la Puerta del Sol de Madrid, en solidaridad pública con los huelguistas. Unas 80 mujeres fueron detenidas, entre ellas Magdalena Saura, esposa de Antonio Saura, brutalizada por la policía pese a estar embazarada de seis meses. Uno de los corresponsales de la Pirenaica describía bien el ambiente de los calabozos de lo que es hoy la sede de la Comunidad de Madrid: ” A éstas lo que les hace falta es pasarlas por la piedra, decía un esbirro, mientras otro preguntaba ¿ Qué, son putas ? y un baranda policial respondía: no, son esas señoritas de las que fuman tabaco rubio, que quieren jugar a ser amigas de los mineros. Eso sí, lo que necesitan es un buen repaso”

Conviene no olvidar, además, que los mejores sucesores de las artes peluqueras del capitán Caro continúan en el siglo XXI en la misma peluquería de Interior. Todos los ministros desde la transición, desde Martín Villa a Zoido por el PP, desde Barrionuevo a Rubalcaba por el PSOE, han respetado siempre todos sus derechos adquiridos así como los han defendido  cuando se pasaban de la raya legal. No deja de llamar la atención que la Moncloa recurriese a uno de esos oficiales, condenados por tortura e indultado posteriormente, para llevar a cabo la salvajada policial del 1 de octubre en Barcelona o , lo que todavía es mucho  grave, haya recurrido a otro oficial, también sentenciado por tortura e indultado, para representar hoy mismo al Estado español en el Comité Europeo para la Prevención contra la Tortura.

No sería así, si tras la muerte de Franco, las mujeres y los hombres hubieran podido consultar los archivos de la Brigada Político Social, para conocer tanto sus fichas policiales como la lista de los agentes de la policía política de la dictadura. Pese a que así se hizo  en Alemania, cuando la absorción del estado de la RDA por el estado de la RFA, con los ficheros de la Stasi , aún es una asignatura pendiente en el Estado español, cuatro décadas después del fin del régimen franquista. Sin la lucha de mujeres como Tina no existiría democracia en España, sin la lucha de las mujeres de ahora será imposible mañana todo desarrollo democrático. Son  aquellas mismas damas provocadoras, de las que  hablaba Fraga, las que protagonizan hoy esta movilización histórica en defensa de los derechos de la mujer .O ,  viene a ser lo mismo, en defensa de la democracia porque las mujeres, como diría Mao Tse Tung, soportan sobre sus espaldas la mitad del peso de la humanidad.