Otra economía

Por Fernando Luengo

La importancia de las preguntas

20 May 2017
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Las preguntas condicionan los relatos. Dos ejemplos, relacionados con el empleo y el desempleo.
¿Bajo qué condiciones existe el pleno empleo y se reproduce el equilibrio? Esta pregunta, propia del pensamiento neoclásico (dominante en las universidades), presupone que una situación de plena ocupación es posible en el capitalismo y que las fuerzas de la oferta y la demanda, actuando sin restricciones, absorben la oferta de trabajo, esto es, todo el que quiere trabajar puede hacerlo, sólo existiría el “desempleo voluntario”, situación en la que se encontrarían los que, enfrentados al dilema ocio/trabajo, prefieren la primera opción a la segunda.
¿Por qué existe un desempleo persistente y se mantiene a lo largo del tiempo? Esta es una pregunta situada en unas coordenadas diametralmente opuestas a la primera. Fuera del mundo imaginario e inexistente en el que razona la economía neoclásica, se afirma, apelando a la evidencia empírica de la dinámica capitalista a lo largo del discurrir de la historia, que el desempleo es consustancial a esa dinámica y que, en consecuencia, los mercados no producen plena ocupación. El desempleo no es “voluntario”, sino involuntario, el sistema económico no genera puestos de trabajo suficientes como para equilibrar la oferta y la demanda de trabajo. En estas condiciones, si queremos que la teoría económica se ocupe de asuntos relevantes y que salga de la urna de cristal de modelos construidos a partir de supuestos irrealistas e inverosímiles, hay que preguntarse necesariamente sobre las causas del desempleo, que, desde la perspectiva de los economistas críticos, apuntan al proceso de acumulación y distribución capitalistas.
Dos preguntas que colocan a la teoría y a la políticas económicas en materia laboral ante agendas de reflexión y de actuación radicalmente diferentes.

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