Fran Gayo

Días de Dolce fare niente

DÍA 2 – Day of the Warriors

03 Sep 2009
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Desde primera hora de la mañana ando con la sensación de que hemos llegado aquí varios días antes de lo acordado con la organización. Andamios en el interior del casino, plásticos recubriendo los suelos, la  gente de seguridad no sabe muy quién sube ni quién baja… Eso sí, fuerzas del orden a dolor y por doquier, como manda la tradición en este lugar; policías con perros, antidisturbios pertrechadísimos, ejército, empresas privadas de seguridad… este rincón del Lido es una zona tomada por un grupo de gente uniformada y ociosa que te mira y remira además de, suponemos, aburrirse como el demonio.

Más: el festival se ha sacado de la manga una nueva sala, la Perla 2, y la ha calzado a la fuerza donde no había lugar físico para ello. Una especie de hangar prefabricado con 400 butacas en su interior, sin aislamiento acústico (anoche uno de los chiringuitos adyacentes tuvo el detalle de amenizarnos la proyección de las 22.00 horas con un impagable recopilatorio de eurodisco )  más un estruendoso aire acondicionado. En el fondo daría el aspecto (y eso en la primera jornada) de que esta edición se ha planteado como una especie de año muerto, una transición hacia un 2010 para el que no dejan de anunciarse grandes cambios y el advenimiento de una Mostra renovada.

Hasta que eso llegue esto es lo que hay…

Casilleros, los mail boxes donde las disribuidoras dejan la información para la gente de prensa. Los acreditados por los diarios tiene acceso a ellos, los semanarios, mensuales y demás tienen que contentarse con rebuscar entre las inmensas cestas de papel para reciclar y rescatar este pressbook o aquel poster anhelado. Salgo cargado de papeles y me cruzo con Vincent Gallo. Es pequeñín (como yo, vamos) de aspecto inofensivo a pesar de su barbaza medio canosa y la andrajosa melena. De Gallo podrían contarse infinidad de anécdotas, a buen seguro todas ciertas, pero de momento yo sólo puedo constatar su estatura.

Veo “Valhalla rising” de Nicolas Winding Refn (lo conocen por su adrenalínica “Pusher”). La pregunta es: se puede hacer una película de vikingos izquierdosa? me da que no, y vista la filmografía del director danés queda claro que no estamos ante un dechado de valores hippies precisamente. Así que el tema ideológico mejor lo aparcamos antes de entrar en la sala.

Más allá de eso, su anunciadísima épica sobre un guerrero vikingo de fuerza sobrenatural y el viaje que lo conduce a América en el año 1000 funciona por momentos como una aventura nihilista y  cargadísima de violencia, alejada de cualquier acercamiento naturalista (la dirección de arte es justa para una película de estas características, pero se agradece no tener que tragarse un esforzado desfile de reconstrucciones y vestimentas cosidas a mano).  Mads Mikkelsen (el canalla lagrimoso de Casino Royale) se echa encima el papel principal sin demasiados esfuerzos y el resto del elenco hacen lo propio con un tono declamatorio que a veces resulta cansino (bueno, es lo que tienen los cantares de gesta, no?), pero de algún modo Winding Refn consigue que ni un sólo plano nos recuerde a “Erik el vikingo” o a un clip de heavy metal sobrado de presupuesto (y eso para mi no es poco, siempre me ha parecido que en “Lancelot du Lac” de Bresson hay varias secuencias que  remiten poderosamente a “los Caballeros de la Mesa Cuadrada y sus locos seguidores”, nunca se habían fijado?). El problema de “Valhalla rising” aparece una vez que nuestro grupo de vikingos llegan a costas de America, ahí la película empieza a derivar tanto como sus desnutridos personajes, y la fascinante pesadilla pasa a ser un sueño… profundo.


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