Fuera de foco

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Generación Instagram

10 Oct 2012
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“Usted pulse el botón, nosotros hacemos el resto”. A principios del siglo XX George Eastman lanzó los primeros modelos de cámaras fotográficas creadas para la gente de a pie. Con ese eslogan resumía la esencia de los modelos que popularizaron la fotografía, como la Kodak Brownie (1900). El concepto se simplificaba enormemente: haz las fotos con sólo disparar un botón, deja el carrete en una tienda de revelado y en unos días tendrás tus fotos. Este cambio revolucionó la fotografía para siempre.

En el siglo XXI el eslogan ha cambiado: “Dispara, edita y comparte”.  El teléfono móvil ha comenzado a desplazar a la cámara de fotos y hoy en los principales sitios web de fotografía, como Flickr, las más populares son las de un teléfono móvil, el iPhone. La calidad de las cámaras de los smartphones ha evolucionado hasta ponerse a la altura de las compactas y éstas últimas han perdido interés para el usuario.

En esencia, “Editar” y, sobre todo “compartir” es lo que ha cambiado.  Con redes sociales como Facebook, que ha alcanzado ya la friolera de 1.000 millones de usuarios, es fácil intuir dónde se comparten las fotos.

Instagram -que este fin de semana cumplió dos años de vida–  retoma así el espíritu de la Kodak Brownie. También el de la Polaroid. De hecho su formato cuadrado y hasta su mismo logotipo homenajean la cámara de fotos instantánea.

Pero ya no se trata de un aparato, sino de una app para móvil. Su popularidad es tal que la semana pasada superó a Twitter en número de usuarios activos en EEUU. Tampoco hace falta ir a la tienda, ni esperar. Permite, fiel al nuevo eslogan, añadir diferentes “filtros” a las fotos que varían la original y compartirlas vía Internet. Geoetiqueta las imágenes y permite compartir en su propia red, pero también en otras como Facebook o Twitter.

La aplicación fue lanzada en la App Store de Apple el 6 de octubre de 2010. Su crecimiento fue meteórico desde el primer momento. En diciembre de 2010 ya tenía un millón de usuarios, en junio de 2011 alcanzaba los cinco millones y en septiembre del mismo año duplicó la cifra alcanzando los 10 millones. En el 2012 se lanzó la aplicación para sistema operativo Android. En abril de este año Facebook compró la empresa por mil millones de dólares. En septiembre de 2012 superó los 100 millones de usuarios, según el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg.

Dentro de su enorme popularidad, a Instagram le ha caído el sambenito de ser la preferida de los hipsters. Incluso un vídeo –Put a Filter on Me– parodia a sus usuarios presentando a dos chicas que van fotografiando todo lo que se encuentran por el camino.

Un paseo por Instagram permite ver lo que hay en ella: de todo. Desde el usuario que publica el primer perro que se cruza, hasta auténticos artistas de la imagen. También se han dado múltiples casos de imágenes con valor informativo tomadas y compartidas en Instagram. Un ejemplo son las fotografías de diferentes momentos del Occupy Wall Street.

En ‘Fuera de foco’ hemos querido conocer la opinión de usuarios y fotógrafos profesionales sobre esta herramienta.

‘Instagramers’

Los usos que la gente hace de la aplicación son ilimitados. Desde fotografiar el plato de comida que les acaban de servir, hasta compartir una foto de las vacaciones. Pero hay quien lo lleva más allá y le da por retratar África, smartphone en mano, o quien le busca un uso comercial, como promocionar el turismo en una zona organizando una exposición.

Los más activos se reúnen en grupos, como es el caso de Instagramers. Organizan quedadas fotográficas, llamadas instameets, además de concursos y exposiciones.

Juan Pascual (@juanpas9), uno de los usuarios más activos desde la fundación de Instagramers Madrid, destaca la inmediatez, como principal virtud de la aplicación “al llevar el teléfono en la mano puedes capturar momentos que de otra forma sería muy difícil”.

Muchos de estos aficionados lo son también a la fotografía convencional. “Instagram ha conseguido que la fotografía con el móvil para mucho de nosotros se haya convertido en una obsesión“, destaca.

“El ir continuamente buscando ángulos, encuadres, situaciones… nos hace fotografiar de todo. A algunos les interesa la fotografía de calle, a otros el retrato, los paisajes… y otros hacemos un poco de todo. La finalidad va desde buscar compartir un momento con los demás hasta la denuncia social en algunos casos.

Instagramers es la red más conocida de fans de Instagram del mundo y curiosamente nació en España. Autodenominados igers, participan también como invitados en eventos de marcas comerciales que buscan en sus fotos una forma de dar visibilidad a sus evento.

 

Imágenes de algunos de los usuarios de Instagramers Madrid (@juanpas9, @PhilGonzalez, @luisonrh).

 

“Lo importante no es la cámara sino el camarero

Mauro A. Fuentes, editor de Fotomaf -uno de los blogs de fotografía más seguidos en España- se confiesa usuario de la app. “Unas veces como herramienta creativa y otra como vehículo de información gráfica de un check-in, de una comida…”.  También destaca la inmediatez que permite, a lo que suma la accesibilidad a todo el mundo.

“Hay gente que hace fotos extraordinarias, las herramientas son eso, herramientas. Lo importante no es la cámara sino el camarero“, asegura.

Sobre la edición de la herramienta opina que “las malas fotos no dejan de serlo por usar muchos filtros, son un recurso que bien usado debe funcionar, y funciona”.

La fotografía profesional e Internet

Aplicaciones como Instagram, pero también otras como Hipstamatic, o las propias de redes sociales como Facebook o Tuenti, hacen que millones de imágenes viajen cada día a través de Internet, hasta millones de usuarios.

Blogs, webs, y usuarios suelen replicar esas imágenes olvidando muchas veces de dónde han salido. En este escenario, los fotógrafos profesionales critican cómo el valor de las fotografías -muchas veces obtenidas con muchas horas de trabajo- puede relativizarse, la autoría diluirse y el trabajo del fotógrafo verse menospreciado.

Pedro Armestre, uno de los mejores fotoperiodistas españoles -que ha retratado entre otros trabajos el Movimiento 15-M, para la agencia France Press (AFP)– ve Instagram como un “juego” que entra dentro del divertimento fotográfico, pero que “no encaja bien en el mundo fotográfico informativo”. “La democratización de la fotografía llegó con las cámaras digitales. Instagram es un paso mas, una moda que durará un tiempo para dar paso a la siguiente novedad. Todo avanza muy deprisa”, considera.

No usa Instagram. “No me interesa de momento”, asegura, aunque cree que es la aplicación quien hace las imágenes buenas: “Es alucinante ver cómo una imagen disparada a lo loco resulta atractiva a la vista. Otra cosa es que transmita algo”.

Armestre destaca que compartir a la ligera “elimina la autoría y el sentido de las fotografías”. “Concretamente como profesional subo material que necesito mostrar y que vuela por la red como la pólvora. Con el tiempo llegan de nuevo a mi esas imágenes, y de estas han desaparecido la autoría, el pie de foto, el sentido y el fin con el que se tomo”.

“La mejor cámara es la que llevas encima”

Esta frase del fotógrafo estadounidense Chase Jarvis resume la mayor ventaja de a fotografía con móvil y de Instagram. Annie Leibovitz, una de los grandes fotógrafos de nuestro tiempo, calificó al iPhone como “la cámara instantánea de nuestra era”. Por su parte, un fotógrafo del diario The Guardian demostró las posibilidades de la fotografía con móvil con una notable fotogalería de los Juegos Olímpicos de Londres realizada con la cámara de un iPhone 4S.

Instagram quizá sea una moda más o menos pasajera, pero con una u otra aplicación parece claro que durante los próximos años el móvil tendrá mucho que ver con la fotografía.


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