“La seguridad de los israelíes no pasa por el miedo y el control, sino por la libertad de los palestinos”
Versión completa de la entrevista a Mazen Faraj aparecida el 10 de mayo de 2009 en el diario Público.
Poco después de la guerra en Gaza, entrevistamos en esta misma sección a Aaron Barnea, representante del Foro de Familias (se puede leer la entrevista más abajo, en este mismo blog). Algunas voces cuestionaron su apuesta por la paz y la reconciliación, como si fuera una opción que sólo los israelíes pudieran permitirse. Sin embargo, el Foro agrupa a más de 500 familias israelíes y palestinas unidas en la decisión de cortar con la espiral de violencia que divide a las dos comunidades. Ahora tiene la palabra una mirada palestina. Mazen Faraj es el representante palestino del Foro de Familias Israel-Palestina. Desde que nació, vive en el campo de refugiados de Dehesheh (Belén). Pasó tres años de su juventud en cárceles israelíes y su padre fue asesinado en la ofensiva militar de 2002. Sin embargo su voz habla, sin el timbre del resentimiento, de inventar otra convivencia.
Cuando uno mira desde fuera el conflicto entre israelíes y palestinos la conclusión a la que llega es que no hay esperanza, pero vuestro ejemplo la desmiente.
Nosotros queremos sostener la esperanza, sin ella no hay nada. La esperanza que supone creer en el entendimiento. Queremos mostrar cómo en Israel y Palestina hay gente que mantiene abiertos el corazón y la mente. Todos los días, cada mañana, tenemos que decidir si estamos a favor de esta esperanza y pensar cómo traerla concretamente a nuestras vidas. Cómo no matarla, no perderla. Absolutamente todo está en manos de la gente, de los seres humanos más comunes. Por ejemplo, el problema del Acuerdo de Oslo es que se trataba de un acuerdo entre líderes políticos. Y lo fundamental es construir la paz desde abajo. Cada uno de nosotros cuenta, cada uno de nosotros puede elegir convertirse en un puente que salte las fronteras, que hable y escuche.
Lo importante es aprender a hablar y a escuchar, no convencer. No se trata de sumar a la gente a mi opinión, sino a inventar los modos de hablar en común. No es fácil, las experiencias y las interpretaciones son muy distintas. Por ejemplo, lo que pasa en 1948 para los israelíes es el nacimiento de su Estado, mientras que los palestinos lo llamamos “nakba“, es decir, nuestra catástrofe. Lo mismo ocurre con los acontecimientos de 1967. O con los palestinos que luchan con las armas: son “guerrilleros de la libertad” para nuestro pueblo, pero “terroristas” para los israelíes. Hay muchas experiencias y miradas distintas. El diálogo no es sencillo. Pero el ejemplo del Foro de Familias demuestra que es posible, incluso en su caso extremo: entre gente que ha pagado el precio más alto al conflicto. Un entendimiento entre humanos, entre lo que en nosotros hay de humano.
¿Cómo tomaste tú esa decisión por la esperanza?
Esa decisión la tomo todos los días, no de una vez para siempre. Mi padre fue asesinado por el ejército israelí en 2002, durante el asedio a la Iglesia de la Natividad en Belén. En 1948 escapó del pueblo donde nació buscando algo mejor. Escapó del miedo y la muerte buscando un lugar más seguro otra vida. No sabía que acabaría en un campo de refugiados. No sabía que sería asesinado a los 62 años. Cuando murió hice muchas preguntas a todos sus conocidos sobre él. Y supe que pasó los 62 años de su vida entre el sufrimiento y la muerte, pero sin dejar nunca de buscar una vida mejor para sí mismo y para su familia, sin perder nunca la esperanza. Le mataron sólo porque era palestino. Encontraron más de 60 balas en su cuerpo. Esa es la suerte que corren miles y miles de personas inocentes en este contexto de ocupación, conflicto y guerra.
Algo así te coloca ante una decisión: ¿qué vas a hacer entonces? Cada día me veo obligado a elegir dónde colocar mi miedo y mi rabia. Qué hacer con esa clase de sentimientos. Cómo darle un sentido a todo lo que me ha pasado en la vida. La respuesta obvia, la respuesta fácil, es la venganza. Matar a todos los que puedas en el bando de los que te han dañado. Pero yo pensé que por muchos israelíes que matara no conseguiría recuperar a mi padre. Para mi no se trata de venganza, sino de justicia. Hay una gran responsabilidad en esta decisión. Yo me siento responsable ante mi familia, mis dos hijas. Y decido no morir, ni matar. Mi deseo ahora es mirar al otro lado y buscar cómo construir la paz con otros, una vida mejor para nosotros, que supondrá también una vida mejor para todos. Desde mi sufrimiento y mi trayectoria, rebelándome contra el destino que se nos impone a todos los palestinos, creo mi propio mensaje de esperanza. Y así, al final del día me encuentro a mi mismo. Como yo, otras miles de voces se levantan con el mismo mensaje. Todos sabemos cuál es la solución. Todos sabemos que al final habrá paz y justicia para todos. Lo que hacemos es convertir nuestro dolor en la prueba viva de que hay otro camino. Tomar esa decisión es un proceso difícil. Pero con ella testimonias sobre tu humanidad.
¿Qué encontraste al mirar la otra orilla?
Como muchos otros palestinos, durante toda mi vida me he encontrado a los israelíes sólo como soldados, como enemigos que intentaban quitarme mi libertad, encarcelarme, matarme. Ten en cuenta que he pasado más de tres años y medio, repartidos a lo largo de muchas ocasiones, en prisiones israelíes. La primera vez siendo yo muy joven y más tarde debido a mi participación en las protestas contra la ocupación a comienzo de los años 90, durante la primera Intifada. Ahora visito colegios israelíes y palestinos con el Foro de Familias. El efecto es muy fuerte. Tal y como me pasaba a mi, muchos chicos se manejan exclusivamente con estereotipos demoníacos sobre el “otro” difundidos por los medios de comunicación. ¿Cómo romper esa imagen? Sólo encontrándote con el otro en un plano personal y humano, conociendo su historia, así pueden construirse los puentes necesarios para un diálogo y otra convivencia.
Tal y como están las cosas, supongo que os toparéis con mucho escepticismo…
¿Sabes lo duro que fui para mi ir a un colegio en Gaza después de la última guerra? No sabía qué decir. Durante esas tres semanas más de 1400 personas fueron asesinadas. ¿Cómo seguir hablando de paz y esperanza? Pero hay que hacerlo. ¿Qué significa decidir por la venganza? Sólo más muerte, más sangre, más tragedias para otra gente. Hay que cortar esto. Después de 60 años seguimos en el mismo sitio. ¿Cuál ha sido el efecto de la masacre de Gaza? Que ahora el ejército de Hamás es más grande. Entonces, ¿quién ganó la guerra? Por su lado, la derecha israelí arrasó en las elecciones, pero ellos no traerán la seguridad. El miedo no construye seguridad. El control no construye seguridad, sólo nuevas fronteras. El muro, los check-points, los asesinatos selectivos, la guerra en Gaza, nada de eso construye seguridad. Cualquier persona decidida puede cruzar el muro por las montañas y atentar en Tel-Aviv. La seguridad de los israelíes pasa por la libertad, los derechos y la vida de los palestinos. Estamos conectados, nuestros destinos están entrelazados.
¿Cuáles son los logros del Foro?
Creemos que los pequeños cambios pueden tener una gran fuerza. Si vamos a una escuela y 4 o 5 chicos escuchan nuestro mensaje, el día de mañana construirán algo con él. Por ejemplo, si a uno de ellos le toca algún día ser soldado en un check-point, sabrá que lo que tiene enfrente son seres humanos y que no todos los palestinos desean su muerte o la desparición de Israel. Ya nada será lo mismo. Nosotros no le decimos a nadie lo que tiene que hacer con su sufrimiento y su dolor. Simplemente mostramos con el ejemplo que hay otras elaboraciones que no pasan por el resentimiento y la venganza.
¿Qué sueñas para el futuro?
Sueño con que un día pueda viajar a través de mi país sin que nadie controle mis movimientos. Ese sueño concentra todos mis deseos de libertad y derechos humanos. Una vida mejor, sin la desolación de la guerra, significa para mi cosas muy simples: que mis hijas puedan ver el mar o tener un jardín. Para mi sería una gran victoria ver cómo mis hijas crecen en condiciones muy diferentes a las mías. Tiraremos el muro, como finalmente la gente tiró el Muro de Berlín. Quizá yo no lo vea ni mis hijas tampoco. Pero en todo caso habré hecho algo que tiene sentido ya por sí mismo: levantarme sobre mis propios pies y decir en voz alta que somos seres humanos.














Comentario por Spaulding
09/05/2009 @ 12:11
Como siempre, una entrevista inteligente y muy necesaria. Las preguntas que hace Amador yo creo que son las que tenemos en la cabeza los que estamos aquí lejos del conflicto y deseamos el derribo de ese muro: ¿cabe confiar en la esperanza (como motor de cambio, no como buena intención que no se sustenta en nada) cuando este enfrentamiento lleva tanto tiempo vivo?, ¿cómo pedir a los palestinos que apuesten por la no violencia cuando a ojos de muchos es una defensa legítima y desde esta óptica deberían ser los israelíes los que se pusieran a trabajar por la pacificación (cosa improbable)? Pero la fuerza de la entrevista yo creo que radica en que es un relato en primera persona. Estoy un poco harto de análisis políticos geoestratégicos en los que se plantean las guerras de una manera abstracta porque eso te aleja de las personas que lo sufren día a día. En cambio cuando ves a personas de carne y hueso que cuentan cómo lo viven es como una bofetada de realidad (se me ocurre también como ejemplo ”Persépolis” de Satrapi). No digo que no ayude a comprender la complejidad del conflicto un análisis más abstracto o más global, pero para acercarse de una forma más ”humana”, como dice el entrevistado (”Un entendimiento entre humanos, entre lo que en nosotros hay de humano”) creo que son estos casos los que tienen la fuerza para hacerlo. Ponerse en el lugar del otro es fundamental (el No a la guerra yo creo que era también un poco eso), de eso va lo que hace Mazen cuando les habla a los niños que ya están metidos en un bando, no?: no quiero venganza, porque para poder tener un jardín (o limoneros) o poder llevar a mis hijas al mar tengo que tener en cuenta al otro, lo quiera o no. Habrá muchos a los que esto les parezca blando y como de ONG, pero para mí si viviera en Gaza (habiendo estado en la cárcel y con un padre muerto por el hecho ser palestino) lo verdaderamente difícil sería transformar el odio en inteligencia para salir de esa situación y para que al final del día, como dice el entrevistado, puedas encontrarte contigo mismo. Ya está bien de hacernos los superhombres, al final se trata de escuchar y no de convencer, ya sea con las armas o con las palabras, como dice Mazen.
Por cierto, el nombre de este blog, fuera de lugar, es lo que hace tan difícil encontrarlo siempre?
Comentario por gerardo
10/05/2009 @ 09:24
”El problema del acuerdo de Oslo es que se trataba de un acuerdo entre lìderes polìticos”, dice Mazen. Y no es cierto; el problema de los acuerdos de Oslo es que, debido a la desproporciòn de fuerzas entre las partes que los negociaron, en ellos unos lo obtienen todo y los otros nada.
En otro lugar dice el entrevistado: ”Como darle sentido a todo lo que me ha pasado en la vida. La respuesta es obvia, la respuesta es fàcil, es la venganza. Matar a todos los que puedas en el bando de los que te han dañado”. Respecto a esto permìtaseme decir que tergiversa en el modo màs grave el sentido de la lucha armada de la resistencia palestina; la desproporciòn de fuerzas es tan evidente, que cualquiera es capaz de ver que el balance de sufrimiento nunca quedarà equilibrado. El sentido de la resistencia armada en una situaciòn de desigualdad abrumadora como la que se da en este conflicto es decirle al opresor y decirle al mundo que la vìctima oprimida existe y que no se resigna a la opresiòn. Sin la acciòn armada, a dìa de hoy, la causa palestina no existirìa para el mundo; Palestina no es la India del raj britànico, los adeptos de Gandhi tenìan modo de presionar al opresor de la india, hilando con ruecas, los palestinos no.
Mi desconfianza hacia èste movimiento se deriva de dos cuestiones:
En primer lugar, no aborda los problemas polìticos. Este conflicto no se sustenta sobre un problema de relaciones humanas, se sustenta en la disputa acerca de una serie de cuestiones de ìndole polìtica: la ocupaciòn y colonizaciòn de los territorios conquistados en el 67, y el derecho al retorno (y a la restituciòn de sus bienes) de los expulsados en el 47 y el 48; a estas cuestiones es a lo que hay que dar respuesta. Que el mero reconocimiento de la humanidad del otro, por si sola no resuelve las disputas, lo pone de manifiesto casi cada dìa la crònica de sucesos: hombres y mujeres son muertos por vecinos y parientes a los que conocen estrechamente desde la infancia, y con los que tienen pleitos por tierras o casas. Para tener relaciones pacìficas entre nosotros, a las personas no nos es suficiente con reconocer al otro como humano; ademàs queremos que se nos dè lo que es nuestro. Unos somos màs generosos, otros lo somos menos, pero no conozco a nadie que estè dispuesto a renunciar a lo que todos los elementos de derecho le otorgan como suyo (tal como ocurre con lo que los palestinos reclaman).
Y, en segundo lugar està la cuestion del valor que tiene la renucia a la venganza en unos y en otros. Cuando un palestino mata a un judìo israelì, la familia del israelì sabe que el que matò a su pariente -si no ha resultado muerto en la acciòn- con gran probabilidad morirà en poco tiempo, y en todo caso que la vivienda de su familia serà destruìda, y que la poblaciòn en la que reside padecerà represalias de las que se seguiran muerte, ruìna, prisiòn o lesiones graves de familiares, amigos y vecinos de ese que hizo la muerte. por el contrario, cuando un palestino es muerto por fuego israelì, el resultado probable es enormemente diferente. Entonces ¿que es lo que une a palestinos e israelìes en este asunto? La renuncia a la venganza no, desde luego, puesto que los israelìes han sido vengados cumplidamente en casi todos los casos.
No menos importante es la cuestiòn de la voluntariedad. Un judìo israelì se apunta a esto libremente, no tengo por que dudarlo, pero ¿es necesariamente asì en el caso de un palestino?. Me parece importante recordar que en los ùltimos tiempos se ha hecho pùblico que a palestinos que necesitaban recibir tratamiento en hospitales israelìes se les ha exigido ejercer de delatores, y tambièn que hay cerca de once mil palestinos en càrceles de Israel, cuya esperanza de libertad y seguridad de no recibir maltrato es muy probable que se haga depender de la disposiciòn que tengan sus familiares a complacer al que tiene la sarten por el mango (por no hablar de otras cuestiones en las que la suerte de los palestinos depende de la buena voluntad de sus opresores). ¿Hay alguna razòn para pensar que el entrevistado, persona con graves responsabilidades familiares, es libre de no perdonar?. Admitiendo que este individuo sea sincero (y la verdad es que me lo parece) ¿verìa las cosas del mismo modo si no se cerniesen sobre èl y su familia -como sobre todos los palestinos- las màs graves amenazas?. A una persona mucho màs fuerte que tù, que te ha roto todos los huesos, desde que estàs en el suelo y sòlo piensas en que llegue la ambulancia, ¿le vas a decir que no le perdonas? En relaciòn con este asunto habrà que hacerse la misma pregunta, porque corremos el riesgo de estar celebrando como una manifestaciòn de heroìsmo moral, lo que no es sino instinto de supervivencia (respetable, desde luego, pero no como testimonio polìtico o modelo moral de conducta).
Comentario por Amador
10/05/2009 @ 13:40
Hay que ser bestia, Gerardo. O canalla. Venir a decirnos que las razones que expone Mazen no son decisiones autónomas, sino fruto del síndrome de Estocolmo. ¿Cómo se puede caer tan bajo?
A diferencia de ti, Mazen no es un espectador del conflicto ni un opinador virtual, sino alguien que lleva toda su vida absolutamente atravesado por el: no sólo ha perdido a su padre y a un hermano (esto no lo cuenta aquí), sino que ha pasado tres años y medio en cárceles israelíes por su participación en la Intifada, mientras tu jaleas la lucha armada desde el teclado, sin jugarte nada.
Mazen ha tomado la decisión que ha tomado -¡que no tiene nada que ver con el perdón, no te enteras!- porque cree que ahí reside una clave fundamental para salir del conflicto. No por miedo o comodidad (¿tu qué sabrás lo que conlleva una decisión así?). Critica la decisión todo lo que quieras, pero no voy a permitir que tu paranoia eche mierda sobre su persona. Estoy seguro de que otra gente en Palestina que ha tomado opciones distintas a la de Mazen (por ejemplo la de la lucha armada) no por ello se atreverían a sugerir que está manipulado (directa o indirectamente) por los israelíes.
De hecho, y sin querer sugerir así que seas un opinador virtual a sueldo del Mossad, las opiniones más funcionales a la dominación israelí son las tuyas. Insistes que en que no hay más que una ”línea correcta” para la lucha (exactamente la que engorda a la derecha israelí) y descalificas (hasta llegar a la infamia) las demás: por ejemplo, la posibilidad de una acción no violenta.
Además, es que no sólo se trata de luchar por unos derechos, sino de hacerlo de modo emancipador. Por ejemplo, los zapatistas tendrían toda la “legitimidad” como víctimas de siglos de dominación para practicar la lucha armada contra civiles (como han hecho siempre las guerrillas latinoamericanas). Pero no lo hacen. Porque no quieren sólo luchar por la emancipación, sino que la lucha misma sea YA emancipadora: que no establezca una división entre los fines y los medios, que no fetichice las armas y los líderes, que no santifique el terror como método, que cuente con toda la complicidad posible de la gente común, que sea expresión de autonomía, que no alimente una espiral de dolor, miedo y resentimiento fácilmente ”gestionable” por los poderes establecidos, etc.
¿En qué cueva has estado metido los últimos 50 años, macho? La división que estableces entre lo que es político (los fines que citas) y lo que no (hablas despreciativamente de lo ”moral”, de las ”relaciones humanas”) es digna de cualquier mentalidad estalinista de los años 50. ¿No te has enterado de que las relaciones humanas y sociales son políticas, de que se lucha no sólo por unos fines sino por cambiar nuestra vida aquí y ahora, de que las relaciones sociales que establecemos por abajo determinan incluso la política ”macro”?
Tal es tu ceguera y tu voluntad de mancillar todas las opciones que no compartes que ni siquiera te das cuenta del potencial que tiene para la causa palestina que haya víctimas israelíes que le nieguen a su gobierno la administración de su propio dolor. Piensa que hubiera pasado si después del 11-S Bush no hubiera podido ”representar” el dolor de las víctimas y convertirlo en arma contra los afganos o los iraquíes. Tampoco pareces advertir, en tu mala fe, la inmensa contribución a esa misma causa que significa el trabajo del Foro por desmontar la imagen del ”enemigo” que vende el gobierno israelí: un enemigo al que sólo cabe aniquilar. A ti todo eso de la ”humanidad del otro” te parece ridículo, una mariconada. Pareces no entender que la transformación del ”otro” en ”enemigo” es una pieza clave de los conflictos contemporáneos. Lee un poco a Carl Schmitt. O a Santiago Alba Rico, te recomiendo ”La construcción del mal: instrucciones”.
Abandona tu mando a distancia de opinador y juez. Esto no es la tele, ni un vídeo-juego. Trata de acercarte a lo que supone una iniciativa como la del Foro (no es tan difícil, vivimos en un país cuya gobernabilidad está determinada por la gestión estatal del ”dolor de las víctimas” del terrorismo desde hace años). Y ya te digo: critica todo lo que quieras, pero no te paso ni un comentario más con sospechas y calumnias sobre la integridad de Mazen. Simplemente, no me da la gana.
Comentario por Spaulding
11/05/2009 @ 09:13
Es interesante lo que dices, Gerardo, pero no estoy en absoluto de acuerdo con tu punto de vista. Te cito:
“Este conflicto no se sustenta sobre un problema de relaciones humanas, se sustenta en la disputa acerca de una serie de cuestiones de ìndole polìtica”. Las cuestiones de índole política se sustentan en problemas de relaciones humanas, en qué se sustentan si no, ¿en relaciones extraterrestres? Es evidente que la guerra no se va acabar por dar charlas en colegios, no creo que Mazen sea tan simple, pero lo que yo creo que dice es ¿qué pasa con las personas que no queremos participar en la lógica de la guerra, que no aceptamos la imposición de tener que vivir con odio hacia el otro, con violencia diaria supeditando todas las actividades de la vida a ese enfrentamiento a vida o muerte? Parece que te pones sólo en el pellejo de los palestinos que reclaman venganza (por cierto, es muy fácil gritar “a las barricadas” desde casa). Según tú qué deberían hacer los que no quieran participar con las armas, quedarse de brazos cruzados, ¿o acaso estás diciendo que todos deberían ser soldados?
“Sin la acciòn armada, a dìa de hoy, la causa palestina no existirìa para el mundo”. La causa palestina, no existe para “el mundo”, existe para sí misma (a ver si va a ser verdad lo que dice Amador de que ves la cosas a través de una pantalla). En segundo lugar, ¿en qué ha ayudado para la “causa”, (su libertad, se supone) la lucha armada?
Por último, me parece muy malintencionado insinuar sin basarte en nada que detrás del “heroísmo” de Mazen (palabra que pones tú) se esconde la cobardía, sólo para reforzar tu argumento.
Comentario por Álvaro
12/05/2009 @ 11:42
Si bien hay cuestiones de fondo que nadie en su sano juicio puede negar (la actual ocupación ilegítima de tierras por parte de Israel y la opresión de la población árabe), no conviene sacar conclusiones apresuradas (la ilegitimidad radical de Israel como tal).
Como tantos otros Estados, el de Israel es ya un hecho consumado: sin vuelta atrás… pero con vuelta ”adelante”, es decir, que es susceptible de ser transformado, a mejor y a peor. Que yo sepa, la abolición del Apartheid no fue precedida de simposios y disquisiciones en torno a si debía o no haber holandeses en Sudáfrica, sino que pasó por una lucha que buscaba fórmulas de convivencia en igualdad. Está bien, por lo tanto, que se hable de la necesidad de refundar Israel con los palestinos sobre bases multiétnicas, laicas, democráticas (más bonita sería esa salida que la de los dos Estados, desde luego, aunque no sé si más viable). Ahora bien, me pregunto si no son precisamente los ejemplos como el de Mazen los que hacen que semejante visión no sea una ocurrencia descabellada y utópica. Si en Oriente Próximo sigue habiendo esperanza desde luego no es por los cohetes de fabricación casera, sino porque hay gente que, contra toda lógica y pronóstico, rompe los paradigmas. Gente que aún se atreve a creer que el que está enfrente puede dar más de sí, que no se agota en su condición de adversario, opresor o cucaracha. Y ese salto de perspectiva, sobre todo en el caso de los palestinos, tiene un mérito (moral, pero tambien político, estratégico) enormísimo.
En Palestina el asesinato selectivo y el atentado suicida son los que dictan la ley de la acción. Desde hace más de cincuenta años, estos métodos son los verdaderos valedores del statu quo. En ese contexto endiablado, Mazen parece proponer otra manera de dirigirse al otro, apelando a su conciencia y a su inteligencia, para ir estableciendo, poco a poco y a ras de suelo, otra relación posible, que vaya desactivando en Israel la imagen del palestino como amenaza. Ha comprendido que mientras los israelíes de a pie sigan viendo a los palestinos como amenaza éstos seguirán siendo víctimas para el mundo. El esfuerzo que ha tenido que hacer Mazen, dadas sus circunstancias personales, para impedir que el instinto de venganza se convierta en su portavoz político ha debido ser inimaginable. Su lucha no tiene nada de suicida (allí lo único suicida son los atentados, sean suicidas o no) ni con ofrecer la otra mejilla. Nada más lejos: es una lucha que propone la emancipación desde ya, en vez de la emancipación postergada. La legítima defensa (en su acepción común) no es la única vía de acción política que es posible en Palestina, ni la más interesante, por muy legítima que sea. Con su peculiar forma de conquistar al enemigo (y sobre todo al enemigo en nosotros) lo que está haciendo Mazen es exactamente lo contrario que claudicar. Merece todo nustro apoyo.
Comentario por gerardo
17/05/2009 @ 09:00
El día 11 de mayo revise esta página, por ver si alguien contestaba algo a mi comentario, y los tres últimos comentarios no estaban. No se que fue lo que falló, como tampoco se que fue lo que falló cuando, con ocasión de la entrevista que Amador hacía a un miembro judeoisraelí de este mismo movimiento, no fue publicado mi último comentario. Lo que si puedo replicar a Amador es que ”canalla” o ”bestia”, caso de serlo alguien, lo será él. Y decirle también que si hablo como espectador en este asunto estoy en mi legítimo derecho, pues nadie dice que la única voz que debe ser escuchada en un foro de debate, respecto a un asunto de trascendencia pública, sea la de los directamente concernidos (y ello con tanto mayor motivo, cuanto que, en este asunto, las voces de la parte más débil tienen las más graves razones para poner sordina a la expresión de su punto de vista). Tampoco veo que tiene de ilegítima la posición del opinador virtual, y menos aún veo que tiene Amador que lo haga ser en este asunto, menos espectador o menos virtual que yo. En tercer lugar yo no jaleo la lucha armada palestina; me limito a decir dos cosas:
a) De modo muy evidente, su sentido no es la venganza.
b) Independientemente de la conveniencia táctica de la misma, en un momento concreto, si los palestinos no hubieran recurrido a la violencia, la causa palestina no sería conocida por nadie, ni los palestinos dispondrían de ningun medio de presión alternativo. La lucha armada (el terrorismo, para entendernos) constituye un poderoso altavoz propagándìstico, sin el cual ninguno de los movimientos de liberación en el tercer mundo (exceptuado el caso de la India de la época de Gandi -en el que concurrían circunstancias muy específicas) hubiera podido dar a conocer su causa al mundo, privándose del que (con muy pocas excepciones -si es que puede mencionarse alguna) ha consituído siempre el principal activo de estos movimientos: la indignación de la opinión pública mundial y la solidaridad de los pueblos y grupos sociales oprimidos. En cuanto a la acusaciòn de que yo echo mierda sobre la persona de Mazen, permítame decirle que si vd considera un infame a la persona que, por proteger su vida o las de sus hijas, o la de cualquiera de las personas a las que puede estar protegiendo con esta actitud (supuesto que su actitud responda a esta motivación, cosa que yo no afirmo -solo pido que se tome en cuenta esta posibilidad), adopta una posición de no compromiso -o incluso de colaboración explícita con el opresor- entonces es que sabe muy poco sobre la vida y sobre las personas.
Podría decir unas cuantas cosas más en respuesta a lo que vd dice en su réplica a mi comentario (y también a lo que dicen los dos comentarios -mas respetuosos- que vienen a continuación), y lo hubiera hecho de haber aparecido en la pantalla de mi ordenador en el mismo día o al día siguiente, pero carece de sentido tomarse ese trabajo, cuando al cabo de una semana el debate está ya muerto y quienes al principio pudieron estar interesados en él han abandonado ya su seguimiento. Por lo tanto no hay más que despedirse de este asunto, pero quede claro, señor Amador, que -caso de haber alguno- el único canalla que hay aquí, el único bestia y el único paranoico, es vd.
Comentario por Spaulding
26/05/2009 @ 20:07
Es cierto que aquí opinamos todos desde el sofá y que opinar diferente en lo virtual en este caso no tiene ninguna implicación para palestinos ni israelíes nada más que hacer como si la tuviera. Pero hay que tenerlo en cuenta para valorar el grado de radicalidad que uno defiende: Mazen menos radical (suponiendo que la lucha armada, como tú dices, vaya a la raíz del problema) porque tiene hijas cuya vida antepone, y tú más radical porque no te va ninguna vida en ello.
El hecho de que no compartamos tu punto de vista, Gerardo, sólo sería un problema si tuviéramos que hacer algo juntos, supongo que por esa razón Amador se exaspera con tu discurso (tampoco nos enzarcemos en una pelea de insultos, que no tenemos cuatro años), porque no dejas otra alternativa que la de la ”militarización”. Nadie está diciendo que lo que han hecho hasta ahora los palestinos haya sido inútil o un error (ese sería otro debate que ni siquiera la entrevista plantea además). Personalmente creo que es mejor que existan muchas otras formas más de intentar resolver el problema (sobre todo cuando llevan tanto tiempo probando una única manera..), pero.. apenas comentas nada de lo que cuenta Mazen, da la sensación de que has pasado por encima de ella, ¿no te parece interesante cómo ya desde niños los educan para ver a los ”otros” como enemigos? ¿el hecho de hacérselos ver como personas te paece una cosa banal, poco radical o floja? ¡A mí me parece complicadísimo y muy poderoso!, eso sí: no es tan espectacular como una intifada.
Termino citando a Judith Butler, a quien no sé si conoces pero también escribió alguna cosa muy interesante sobre la ”lógica” de Guantánamo. Habla de la ética de reconocer al otro como un ser humano vulnerable, y por tanto susceptible al error y la traición (también a la venganza, etc). Lo mismo que Mazen, sólo que citando a filósofos y con una terminología específica de ese campo. Saludos.
”Siempre es posible decir: ”Ah, me han violentado de algún modo y eso me da plena autoridad para actuar bajo el signo de la ”defensa propia”. Muchas atrocidades se cometen con el pretexto de una ”defensa propia” que, precisamente por atribuir una justificación moral permanente a la represalia, no conoce ni puede tener fin. Esa estrategia ha desarrollado na aptitud infinita para rebautizar su agresión como sufrimiento y darle, de ese modo na justificación infinita. O bien es posible decir que ”yo” o ”nosotros” hemos traído esa violencia sobre nuestra persona, y dar cuenta de ella remitiéndonos a nuestros actos, como si creyéramos en la omnipotencia de estos y supusiéramos que son la causa de todos los posibles efectos. (…) La violencia no es un justo castigo que sufrimos ni una justa venganza por lo sufrido. Traza el perfil de una vulnerabilidad física de la cual no podemos huir y que, en definitiva, no podemos resolver en nombre de sujeto, pero que pede mostrar un camino para entender que ninguno de nosostros está delimitado por completo, separado del todo, sino que, antes bien, todos estamos, en nuestro propio pellejo, entregados, cada uno en las manos del otro, a merced del otro. Esta es una situación que no elegimos. Constituye el horizonte de la elección y funda nuestra responsabilidad. EN este sentido, no somos responsables de ella, pero esa situación crea las condiciones en que asumimos la responsabilidad. No la hemos creado, y por lo tanto debemos tenerla en cuenta.”
Comentario por Spaulding
26/05/2009 @ 20:24
Me dejé el fragmento con más chicha!:
”Uno procura preservarse contra el carácter lesivo del otro, pero si lograra amurallarse contra la ofensa se volvería inhumano. En este sentido, cometemos un error cuando consideramos que la ”autoconservación” es la esencia de lo humano, a menos que sostengamos, en correspondencia con ello, que lo ”inhumano” también lo constituye. Uno de los inconvenientes provocados por la insistencia en la autoconservación como base de la ética es que esta se convierte en una pura ética del yo, si no en una forma de narcisismo moral. Al persistir en la vacilación entre el deseo de reivindicar un derecho ante tal ofensa y la resistencia a esa reivindicación, uno ‘’se vuelve humano”. Judith Butler.