“La Cultura de la Transición es una cultura tutelada y que tutela”
Ya estamos de vuelta. Parece que la sección sigue adelante. Volvemos a la carga con la versión completa de la entrevista a Guillem Martínez aparecida en Público el 26 de septiembre de 2009.
Guillem Martínez es periodista y escritor. Publica actualmente en el diario El País y ha colaborado en otros medios como Tiempo, Interviú o Playboy. Desde la convicción de que el humor es un lenguaje privilegiado para “describir las patologías de una sociedad idiota”, trabaja también como guionista de televisión en programas satíricos tan populares como Historias de la puta mili o Polònia (TV3). Ha dedicado su blog (guillemmartinez.com) al análisis crítico de la cultura española de los últimos 30 años. Su último libro es Barcelona rebelde; guía histórica de una ciudad (Debate).
Ya lo cantaban los Housemartins en Freedom: “nos dicen que hay distintos puntos de vista, pero sólo son los diferentes tonos de una misma tristeza”. El guión que prescribe los límites de lo que puede pensarse en España se llama Cultura de la Transición y se edificó sobre la derrota de los sueños de emancipación de los años 70.
“Matrix es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad”. Eso le dice Morpheo (Laurence Fishburne) a Neo (Keanu Reeves) en la primera parte de la saga. ¿Sería la Cultura de la Transición nuestra Matrix cañí? ¿Qué nos muestra ese mundo? ¿Y qué nos oculta? ¿Cómo decodificarla, cuál es tu método?
La CT es algo más parecido a lo que dice el malo de Matrix al chico de Matrix: “sois humanos, imperfectos y vuestro olor me da naúseas”. Es vamos, un producto humano, sensible de ser opinado y de ponderarle placer o nauseas. Es una cultura, vamos. La cultura con la que los humanos de aquí abajo se han dotado en democracia. Es la cultura española actual, que no debe nada a la Guerra Civil y que lo debe todo a la Transición. Básicamente, y explicada en un plis-plas, consiste en una cultura vertical, en la que el Estado -y en ocasiones la empresa, que por lo que sea se identifica con el proyecto o los negocios del Estado- gestiona la agenda de accesos a la realidad. Marca lo que debe de aparecer en un artículo, un libro, una peli, para ser reconocidos como objetos culturales y no como la obra de un colgado. Es una cultura que, básicamente, oculta todo lo que sea problemático. O decide lo que es o no problemático. Eso, insisto, no se realiza desde el despacho del Doctor NO. Es una dinámica cultural, que se realiza mediante mecanismos culturales, que son esas cosas invisibles e inverbalizables que hacen que una sociedad coma, tranquilamente, pelotas de mono, mientras que otra considere lo más natural no quedarse ceporro cuando lee o mira una peli, un diario o una novela española ad-hoc.
¿Cómo decodificar la CT? Todo lo que sea problemático no es CT, cualquier objeto creado para crear problemas no es CT. No es sólo una cuestión de temas. Es también una cuestión de estética, de estilo, de humor, de lenguaje incluso. Me empecé a interesar por el asunto cuando mis temas, mi estética, mi estilo, mi humor y mi lenguaje me ocasionaban cierto malestar. Estuve observando mi malestar un tiempo. De ahí han salido varios libros y un bloc, en el que durante dos años intenté describir la CT a tiempo real, conforme me la iba encontrando frente a las narices a diario. Ahí está todo eso. Creo que tiene su juego de piernas, a pesar de estar escrito por un periodista. Un periodista, en fin, es un pollo que escribe de lo que ve. No, necesariamente, de lo que ve todo el mundo para luego explicarlo en 59″.
Dame unas pinceladas sobre la construcción histórica de la CT
La CT es la gran aportación de las izquierdas a la Transi. Posiblemente, es lo único –o, al menos, lo más ganso- que aportan. En un momento en el que para realizar una determinada transición democrática se decide hacer un esfuerzo de cohesión, las izquierdas, zas, desarticulan la cultura, que deja de ser el territorio en el que se crea lo problemático, para ser un territorio más en el que se crea la cohesión esa de las narices. De hecho, la CT es la única cultura europea que tiene como principal función denunciar e impedir lo problemático, y crear cohesión full-time. A una cultura de Primera División, por ejemplo, se la trae al pairo que los objetos que cree desunan. Es, en fin, una cultura tutelada que tutela. Para el referéndum de la OTAN, la CT ya estaba equipada de serie y funcionó a tutiplén. De hecho, los intelectuales locales practicaron entonces la cohesión y el NS/NC –algo, en fin, muy CT-, a gogó y con una espontaneidad y rapidez muy llamativa. Desde los inicios de la Transi, en fin, el intelectual no se mete en política salvo para darle la razón a la política. Desde esas fechas hasta esta mañana a primera hora nuestra cultura y nuestros intelectuales no practican la problematización. Y cuando el Estado se lo pide, practican la cohesión. Denuncian y señalan lo que el Estado considera problemático. Puede sonar muy gore. Pero es que es gore. Recuerden, en fin, el 11-M, cuando hasta el gato hizo durante tres días lo que le dijeron por teléfono, incluso cuando no se lo dijeron por teléfono.
Afirmas que la CT define la actualidad mediante tres monopolios: sobre los temas, las palabras y la memoria. Explícame esto. ¿Y mediante qué otros mecanismos se reproduce?
Más a lo bruto: la CT crea lo que Lakoff denomina “marcos”. Y los gestiona en régimen de monopolio. Algo que da canguelo, si recordamos que la CT es una cultura vertical, en cuya cúspide está el Estado. Cuando cualquier objeto se sale de los marcos de la CT, deja de ser percibido como objeto cultural, para pasar a ser otra cosa. Un producto marginal, por ejemplo. Lo cual es para pensárselo dos veces. Los límites de lo posible, los límites de los marcos, son por otra parte más pequeños que en cualquier otra cultura europea, por lo que es muy fácil salirse del marco. En ese diminuto espacio del marco de la CT vive el grueso de los profesionales de la cultura local, un colectivo obligado a practicar un máximo común divisor de las mismas ideas, los mismos posicionamientos, las mismas tendencias, las mismas opiniones, en una competencia extraordinaria sin apenas diferencias en su producción, lo que invita a pensar que el trabajo, en este tipo de trabajos, es un premio. Posiblemente, más que a la obra, a la conducta. Es el premio a no crear problemas.
¿Cómo se manifiesta la CT en los medios y el periodismo? ¿Cuál ha sido tu experiencia personal al respecto? ¿Y en la cultura (cine, literatura o arte)?
Se manifiesta no creando problemas y aceptando como problemas los que te propone el Estado. Ejemplos mil: los medios no informan de la crisis, informan básicamente de las medidas gubernamentales, que son otra cosa, posiblemente en las Quimbambas de la crisis. Literatura: no existe la crítica literaria. Eso algo problemático, por lo que las reseñas locales consisten en loar. Son, posiblemente, otro premio al comportamiento. Cine: las tramas tienden a la sentimentalización y carecen, por lo común, de problemática, pero es imposible comunicárselo a Almodóvar porque, lo dicho, no hay crítica por escrito. Arte, a lo bruto: como en el resto de disciplinas artísticas, prima lo valorado por culturas con crítica. Triunfa lo que triunfa en el extranjero y lo que imprime un valor nacionalista al arte local. El riesgo de abogar por otros puntos de vista y por otras posibilidades, en fin, es fabricar objetos en el vacío, la perdida de crédito. Vamos, ser un freaky o un colgado para todo el mundo salvo mamá.
Dices que el 11-M fue a la vez “el colmo y un fracaso” de la CT. ¿Qué pasó?
El 11-M fue el do de pecho de la CT. El Estado consiguió imponer, sin esfuerzo y rapidito, su punto de vista. Y lo hizo durante tres bravos días tres. Eso, tanto tiempo y lejos de Corea del Norte, no se consigue practicando la autoridad. Eso se consigue, únicamente, por mecanismos culturales. Autoritarios o, al menos, sensibles de ser sometidos a cachondeo como tales. Durante esos tres días, la cultura y sus profesionales hicieron lo de siempre desde hace 30 años. Lo que su cultura espera de ellos. Lo que su cultura ha dibujado como su oficio. No desautorizar al Estado o, incluso, darle la razón. Practicar la cohesión, vamos. La CT funcionó, en ese sentido, a la perfección y más allá del deber. Y, me temo, volvería a funcionar a la cojonésima en el futuro y en un caso parecido, pues la CT sigue siendo la cultura local en pleno vigor. EL 11-M fue, en fin, un ejemplo didáctico de cómo funciona la cultura española cada día. Su único fracaso fue externo. Fue el resto del planeta, que ajeno a la CT explicó lo que veía sin el tamiz cultural de la CT. Los corresponsales extranjeros, verbigracia, carentes de CT en las arrugas de su cerebro, no le dieron crédito al Gobierno ni durante un segundo. Y no tuvieron que plantearse salirse de ningún marco para explicarlo.
En las enfermedades auto-inmunes, las defensas se vuelven contra el propio cuerpo. ¿Ha pasado algo así con la Nueva Derecha, que ha llegado a criticar al Rey, a acusar a la policía y a la guardia civil de responsabilidad en el 11-M, a reescribir la historia de la Guerra Civil y a desafiar otros muchos consensos políticamente correctos? Es decir, ¿qué relación se establece entre la CT -obsesionada por la cohesión- y la Nueva Derecha (o la “Cultura Brunete”, como tú la llamas también), ofensiva y desestabilizadora?
La Cultura Brunete es la prima de Zumosol de la CT. Parte de la misma función, practicar cohesión y defender el marco político de la democracia española y el proceso de Transición –perfecto, inmejorable, chachi y piruli- que nos la trajo. Pero enfatiza todo ello en una interpretación aún más reaccionaria y aún más abierta hacia un futuro reaccionario: puede interpretar cualquier cosa que nos depare el futuro de manera rápida, certera y utilizando palabros como constitución y libertad, para emitir mensajes políticos de cohesión. La CB es, ciertamente, desestabilizadora: desestabiliza a todo lo que quede al margen de una idea (aún más) integrista de la Transi y del pack constitución-democracia. La otra originalidad de la CB –aún más llamativa- es que realiza todo ello sin Estado –si descontamos las CC.AA. y los municipios peperos-. Carece de esa herramienta descomunal que es el Estado. Ahora parece como pocha y reiterativa. Pero cuando vuelvan al poder dejará de ser pocha, si bien no reiterativa. Campañas como la del ácido bórico, como la defensa de Camps o como la defensa de la cuadratura del círculo, hace tan sólo unos años sólo hubieran podido llevarse a cabo con toda la máquina y patena estatal. Un inciso, que puede señalar el carácter rampante de la CB: Aznar jamás practicó la CB. Practicó una CT de manual, más intensificada. Ejemplos: sin salirse de la CT consiguió que bajo el trade-mark “terrorismo” se colara cualquier formación política que no fuera el PP. Y bajo los palabros libertad, democracia, constitución, tótems de la pornografía CT, consiguió colocar una sola formación. Y, gracias a la CT, esa cosa vertical, no le resultó muy difícil.
En general se piensa que la ND sólo es una nueva versión del nacional-catolicismo “de toda la vida”, sin embargo tu has escrito que es la única novedad en la CT desde hace tiempo. ¿Cuál es esa novedad? ¿Crees que el público de la ND es también nuevo o sólo el viejo “franquismo sociológico”? ¿Cómo explicas la gran sintonía de la ND con el malestar social?
En la primera legislatura PP, la FAES realizó algún tipo de convenio para intercambiar lenguaje con el Republican Party de los USA. Esa noticia pasó inadvertida, pero se ha confirmado como el gran jalón en la historia de la derecha española, que en su segunda legislatura, y en un tiempo record, disponía de las herramientas culturales y de un lenguaje que al Republican Party le costó construir más de 20 años y muchos millones de dólares. La derecha española, ahora un tanto apollardada –denle tiempo-, es así un caso único en Europa. Igual que en los últimos milenios, carece de contacto con las derechas democráticas europeas, pero posee un contacto íntimo con la nueva derecha USA, esa maravilla de la comunicación, esa construcción cultural que niega lo de siempre con un discurso y unas palabras mágicas, nuevas y electrificantes. La fascinación de la derecha española con los USA es recíproca. En un viaje a la España de Aznar de un gran ideólogo republicano, este señalo que España era, glups, la consecución de un modelo de cultura aún no alcanzado –otro glups- en los USA. Como la derecha USA, la derecha española fabrica construcciones intelectualizadas y difíciles. Verbigracia a): la incorporación del franquismo dentro de campos semánticos de palabros como libertad y liberalismo –dos grandes palabras en USA y en España-. Verbigracia b): su negativa a la Ley de la Memoria Histórica. Una ley absolutamente CT que, junto a la amnistía del 76, deja, definitivamente, al franquismo impune y, por el mismo precio, elimina la simbología franquista de las calles, por si alguno le da por verlas y pensar que la historia de este país es una XXXX pinchada en un palo. Otra derecha de otro país hubiera no firmado, sino promulgado esa ley. El PP, en ese sentido, es una derecha tan sofisticada que incluso pide más CT de la que la CT puede dar de sí. Pero la consigue. Cuando vuelvan al poder volverán a realizar juegos muy difíciles, pero factibles gracias a los mecanismos verticales de la CT. Como cultura, carecemos de defensa ante la CT. Imagínate ante la ultra-CT que ha hecho una ITV en los USA.
¿Cuál es la relación de la CT y las demás culturas consensuales que se crearon más o menos al mismo tiempo en Occidente (pensamiento único, posmodernidad del fin de los relatos y las ideologías, etc.)?
La desarticulación de la cultura es un fenómeno planetario desde el 68. La originalidad española / CT es que esa desarticulación no la ha producido la mercantilización de la cosa, sino la firme voluntad de apuntalar un determinado acceso a la democracia. Y, ya puestos, un límite llamativo a la democracia. Es, vamos, una cultura que está a huevo para explicar cosas como la Transi, el 23-F o la ilegalización de tres partidos para que todo eso resulte no sólo normal, sino épico. Los trade-mark que citas, digo yo que no son culturas. Son interpretaciones del sign of the time que, en ocasiones, ha comprado algún político para verbalizarse, más que para que le verbalicen. ZP, por ejemplo, está como loco con Philip Pettit y su republicanismo cívico, en lo que es un ejemplo de que a) los políticos no leen mucho y escogen sus gurús al azar, o de que b) ZP se puede verbalizar, glups, a través del indicio de los trazos autoritarios y antiparticipativos del ideólogo ese. Pettit es un tipo al que le enrollaría la CT.
¿Cómo se reproduce una cultura esencialmente vertical en una sociedad cada vez más “sociedad-red”, cada vez más horizontal, con formas de vida distintas a las de los 70 u 80? ¿Cómo ha variado tu análisis sobre el “tapón generacional”?
Sobre el triunfo de una cultura vertical: ilustra que la sociedad en la que triunfa no puede ser muy horizontal. No sabemos, de hecho, el grado de brutalidad efectiva de nuestra sociedad, en tanto, por ejemplo, nuestra cultura, la CT, no sirve para observar nuestra sociedad. Sirve, lo dicho, para cohesionarla. Por otra parte, no sé tú, pero yo no vivo en una sociedad-red. Vivo en una sociedad que comunica con mucha facilidad. Pero comunicar es el grado 0 del lenguaje. Uno en fin, no hace artículos, novelas, pelis para comunicar, sino para explicar.
Sobre el tapón. Hace la tira pensaba que existía, que unos pollos de 30 tacos en el 77 lo copaban todo e impedían que generaciones -3 o 4-, más preparadas, con otros puntos de vista, accedieran a las posibilidades de la edad adulta. Algo de eso hay. Pero ahora creo que el tapón no es generacional. Es cultural. Todo aquel que quiera formar parte del tapón sólo tiene que practicar la CT. El grueso de los jóvenes intelectuales que se van colando en el tapón –un tapón, me temo, más grande que la botella-, creo que cree que la CT es la única cultura posible. Es la cultura, a secas. Es lo normal. Son las reglas de juego. Si quieres jugar, pues toma moreno.
Has escrito que la CT “se está muriendo”. ¿Muerte natural, suicidio asistido, asesinato…? ¿La está matando quizá una una nueva cultura consensual pero ya simplemente de mercado, light al cuadrado, esencialmente despolitizada, más basada en el entertainment que en las consignas de ningún tipo?
Se muere de vieja –los viejos, a su vez, y si uno se fija, se mueren, básicamente, de aburrimiento, por lo que en ocasiones mueren durante mucho tiempo-, ninguneada por la cultura que viene y que siempre ha estado: la cultura de mercado. Se le parece mucho, salvo en el hecho de que no está subvencionada y carece del chip que le obliga a estar dale que te pego con la cohesión. En el resto de Occidente esa es la cultura preeminente tras el 68, y coexiste con una demanda menor, pero vigorosa, de cultura problemática, de malrollo. Está por ver si aquí también existirá ese público, que Ortega, harto de vino, fijaba en los 20’s en 5.000 lectores. También hay nuevas dinámicas culturales que están jubilando la CT. Las nuevas generaciones consumen una cultura en la que los diarios y el Estado no son intermediarios. Es posible que, incluso, ignoren el staff de la CT.
Lo más llamativo de la CT es que se muere matando. Todos los all-stars de la CT desaparecerán, zas, como ninjas en cuanto se mueran. Eso es, de hecho, lo que está pasando con todos los cracks que nos están dejando. Y eso da mucha rabia. Un autor, en fin, no sólo escribe para acceder a la segunda residencia. Llega una edad en la que quiere ser inmortal, no morir. Y aquí sucederá algo parecido a lo que sucedió en la Restauración. ¿Quién recuerda algún autor de la Restauración? ¿Quién recuerda al primer premio Nobel español, un tipo que fue el rey del pollo frito, pero que nos ha legado una obra que no soportó el ridículo histórico con cambio de modelo cultural posterior? Todos los echegarais que han fundido su obra o su trabajo con el límite de lo posible tras la Transi, quedarán en la memoria en el mismo pack que la Transi. Posiblemente, el mismo, en cierta medida estética, que la Restauración.
Me llama la atención que no muestres mucho interés por el fenómeno de la Web 2.0. Si la CT es fundamentalmente poder de representación, centralizado y unidireccional, ¿no crees que lo agujerea la multiplicación de espacios de expresión, creación, intercambio…?
Lo creo. Pero no lo veo. Ahora molaría darme el pego, pero no veo de una forma clara la transformación de la cosa Wiki en una wikipolítica, en una wikieconomía o en un wikipitote. Posiblemente, el cambio ése será espontáneo y repentino. Y por barrios. Pero la wikicosa aún no da pistas de ello.
¿Y qué fenómenos actuales te interesan como esbozos de una cultura crítica alternativa?
No sé si hay esbozos de una nueva cultura predominante en la línea contraria de la CT. La línea contraria sería una cultura beligerante, problemática, no decorativa, que observe al Estado con cara de póquer, que le importe un pito cohesionar y que no le entre en la cabeza realizar trabajillos extras para los hombres G. Lo que sí que está habiendo son esbozos de que la cosa se está yendo al garete. Tiene su componente de belleza observar cómo, en esa cosa tan vertical como la CT, los medios de comunicación, por ejemplo, van perdiendo autoridad entre ERE y ERE. Un artículo de opinión de una firma que opina lo mismo desde 1976 empieza a carecer de peso específico, de autoridad. Lo que es un primer paso para el cachondeo. Por otra parte, ya hay una generación que se informa sin recurrir a los medios de comunicación locales, por lo que se informan sin recurrir a la CT. La cultura de masas más cutre –yo qué sé, la tele-, esporádicamente y en este prólogo de un pitote, aún lejano, de fin de época, realiza discursos exitosos en los que se salen tres pueblos, en ocasiones, del margen de la CT.
¿Tu trabajo sobre la Barcelona libertaria tiene el sentido de rescatar el recuerdo de un momento libre de la presencia asfixiante de la CT?
No es un libro sobre la Barcelona libertaria, sino de la Barcelona rebelde. Empieza cuando María-Castaña y finaliza después de la Transi. Es curioso que en Barcelona la rebeldía haya tenido tradicionalmente dos vías para realizarse: a) la vida privada –ya saben, liarla a solas o en pequeña compañía para acceder a destellos de libertad; Barcelona es de los pocos sitios en la Península en donde fue posible acceder a ese cacharro al menos desde el siglo XVII-; y b) la fricción con el Estado, que Barcelona ha tenido con todos los Estados que le han pasado por encima. Es posible pensar que, si algún día Catalunya es Estado, ese Estado deberá soportar la mosca cojonera barcelonesa. El llenapistas de ese tipo de fricción ha sido, históricamente, el anarquismo, una tradición más rica, atractiva y asombrosa de lo que uno puede pensar cuando observa sus cenizas. En muchos aspectos, el anarquismo es una cosa que, en todo el mundo, sólo ha sucedido en Barcelona. Y ha dado perlas, como un librito, publicado en el 36, en el que Chomsky cree ver el único proyecto económico anarquista escrito en el mundo mundial. La existencia de ese libro/metáfora dibuja 100 años anteriores de cultura antiautoritaria cachas. De una forma u otra, snif, duró hasta 1976.
Algo más de Guillem Martínez:
(entrevista en La Página definitiva)
http://www.lapaginadefinitiva.com/dbpolitica/transicion/45
(entrevista con Carlos Prieto en Minerva)
http://www.circulobellasartes.com/ag_ediciones-minerva-LeerMinerva.php?art=264
(diálogo con Isaac Rosa, Ignacio Echevarría, Luis Negró y Antoni Doménech, coordinado por Albin Shengor y Karim Sambá)
http://www.ladinamo.org/ldnm/articulo.php?numero=26&id=659
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Comentario por vincent
26/09/2009 @ 09:53
Hora es ya que no se utilice la palabra ”transicion”,que es harto erronea,desde el punto de vista historico pero sobretodo desde el punto de vista etico.Mejor usar la palabra Adaptacion,que es mucho mas exacta y definitoria.Por lo demas,su articulo es excelente,gracias.por cierto yo soy norteamericano y pertenezco al partido Democrata y me siento muy feliz con ello.
Comentario por Carmen RM
27/09/2009 @ 09:28
Sí excelente artículo y adaptación mejor que transición pero con ”muy mal sabor de boca” las dos.
Comentario por Alvaro
27/09/2009 @ 18:27
Llevamos un tiempo asistiendo al intento de desacreditar, o simplemente desbordar, la vigente constitución. Los protagonistas son fuerzas de izquierdas o nacionalistas, que aspiran a un nuevo pacto constitucional que sea más ventajoso para sus posiciones. Este artículo forma parte de ese intento, en este caso desde un enfoque más académico que viene a complementar otros de diferente naturaleza.
Los proponentes del nuevo pacto quieren enterrar el espíritu de concordia subyacente a la vigente constitución. La razón para ello no es que en España hayamos degenerado en ningún tipo de despotismo que engendre situaciones de rebeldía. Por el contrario, se basa en la sensación de contar con una mayoría electoral suficiente para iniciar el nuevo pacto y eliminar del mismo a la parte social de la derecha, representada por el PP. En el nuevo régimen a inaugurar la alianza de socialistas y nacionalistas ostentaría el monopolio del poder, eliminando todo resto de oposición al haber ilegalizado previamente a la derecha por ser una fuerza “antidemocrática”, como día tras día se viene reclamando desde las páginas de opinión de este periódico. Los mismos que intentar crear un sistema de partido único en la nueva democracia son los que esgrimen el argumento de antidemocrático para eliminar a la oposición.
Por lo demás, la tesis de fondo de este artículo es de una simpleza palmaria. En todos los países y regímenes hay una cultura dominante. Políticamente, la que tenemos ahora es la de la constitución, y que dure mucho. Los que la denigran para crear un nuevo régimen harían bien en aprender previamente los principios básicos de la democracia, porque lo que vemos aquí es más bien el enésimo intento de crear un sistema de pensamiento único.
Comentario por willy
28/09/2009 @ 22:03
La democracia es conflicto, antagonismo, enfrentamiento. Todo alrededor del lugar vacío del poder, que no pertenece a nadie por derecho. Las fuerzas en liza están obligadas a llevar todo ésto al plano de los simbólico so pena de aniquilarse mutuamente o de que exista una cuenta pendiente permanente. Pero en este país cualquiera de los términos anteriores parece confundirse con facilidad con la palabra ”exterminio”. La derecha acepta mal estar en la oposición, porque está convencida de que le corresponde gobernar por naturaleza. Los apellidos, la genealogía, el dinero y la posición heredados los hacen creer que sólo su gobierno es el válido. La izquierda, por su parte se mueve con incomodidad en el sillón del poder porque el campo de juego -la democracia liberal- está lejos de sus ideas de emancipación e igualdad. La izquierda siempre jugará con las cartas marcadas en su contra. Si algún partido de izquierdas tomara decisiones políticas merecedoras de tal nombre -nacionalizar bancos, recursos energéticos o grandes fortunas, por poner ejemplos al azar- la mano invisible que nos tutela se encargaría de poner las cosas ”en su sitio”. La tutela es real. Su expresión es el consenso del que habla Guillem. La izquierda renuncia a sus pretensiones fundacionales a cambio de jugar con las reglas de la derecha: no cuestionar la monarquía, no expulsar a la iglesia de la educación, el ejército o el poder financiero (véase cajas de ahorro, p.e.), no atreverse a vehicular las pretensiones de los nacionalistas, no meter mano en serio en el reparto de la riqueza heredado del franquismo y no cuestionar el adjetivo ”liberal” que acompaña a nuestra democracia. A cambio la derecha, tácitamente, promete no agitar el fantasma de una rebelión militar. Y esta promesa tácita los legitima par hablar de libertad, democracia y derechos, cuando estas tres palabras estén encorsetadas en un marco que ha sido determinado previamente por ellos.
Una vez más, enhorabuena por la entrevista y por la línea del blog.
Comentario por Antonia
29/09/2009 @ 07:58
Ya se echaban de menos tus entrevistas!! Junto con la sección de ciencias y los columnistas son lo mejor que tiene este periódico, en mi humilde opinión.
Me gustan mucho estas entrevistas porque se atreven a problematizar públicamente la realidad. Eso es algo que no está muy de moda en este país, quizás precisamente por eso que llama Guillem ”cultura de la transición”, pero casi siempre se trata de complacer a alguien, las conclusiones están dadas de antemano al inicio de cualquier ensayo intelectual o político, se ocultan los puntos ”oscuros” que pueden ponerlas en cuestión… no salir de A y/o B. Si este es el pensamiento de nuestra cultura, ¿cómo van a cambiar las cosas, cómo se va a regenerar lo que está podrido en ella, cómo se va a comprender lo que pasa a nuestro alrededor? ¿cómo educamos a los jovenzuelos, les mandamos callar cuando hagan preguntas que se salgan de nuestros estrechos parámetros? así luego nos quejamos de que no les entendemos ni jota…
En resumen, creo que Guillem mete el dedo en la llaga, y eso hace mucha falta. Enhorabuena!!
Comentario por Spaulding
29/09/2009 @ 08:10
Reproduzco el comentario de un tal Carlos en la anterior entrevista para ilustrar lo que dice Antonia:
”Bueno, a lo mejor este señor tiene razón desde el punto de vista de Francia, que ha tenido cultura real (ya no sé si la tiene).
Pero cuidado, porque España es diferente, y los que tenemos unos añitos y cursamos el bachillerato plan 1958 conocimos una ”cultura” que no es que no abarcara el futbol o la gastronomía: es que además era mortalmente aburrida. Claro que tampoco era cultura. Por otro lado, aquello de la movida de los años 1980 se redujo a unas docenas de personas de las que ya nadie se acuerda salvo de 2-3, porque se habla de eso como del Renacimiento, con Miguel Angel a la cabeza.
Y puestos a elegir entre dos males, mejor ser un analfabeto integral pero divertido, que uno muerto de asco”.
Sin comentarios por mi parte.
Comentario por Alvaro
29/09/2009 @ 08:53
En la democracia española todas las fuerzas políticas tienen que renunciar a parte de sus programas de máximos para poder convivir unas con otras sin romper la baraja. Los nacionalismos, por ejemplo, desearían un autogobierno mucho mayor o simplemente la independencia. La derecha española mezcla varias ideologías en algunos casos antagónicas (la liberal y la conservadora), y ninguna de ellas es el patrón que sigue el vigente sistema.
Si a la izquierda se le hace tan insoportable tener que renunciar a parte de sus principios para convivir en democracia, lo que debe hacer es aprender lo que ésta significa, a respetar a las demás ideologías y a las personas que las encarnan. Resulta que para sentirse cómoda en el poder la izquierda necesitaría nacionalizar los bancos y grandes empresas. Pues aún así la izquierda es quien ha gobernado más tiempo en esta democracia, y no parece sentirse tan incómoda como para renunciar a ello. Bendita democracia que le impide implantar un régimen socialista. Porque donde se ha implantado este régimen, los ciudadanos han escapado como han podido y han conseguido acabar con ese sistema para emular con diversa fortuna a las democracias occidentales. Si la izquierda quiere dar un nuevo mensaje, del que andamos muy necesitados, debería ir olvidando a las momias soviéticas y pensar en algo distinto a la dictadura del proletariado, que antes que del proletariado es simplemente dictadura.
Comentario por Alvaro
29/09/2009 @ 10:46
Añado más. La izquierda para sentirse cómoda en el poder necesitaría nacionalizar los bancos y grandes empresas. Es decir, necesitaría tener el monopolio del poder tanto político como económico. Curiosa forma de entender lo que debe ser una democracia y una sociedad en la que convivan diferentes opiniones y grupos sociales. Este argumento significa simplemente que la izquierda considera que su lugar natural es el poder en todos los ámbitos, y que lo que la incomoda es que se le impongan limitaciones a este y el equilibrio de poderes. El problema de fondo es que la izquierda defiende simultaneamente dos sistemas incompatibles: el comunismo y la democracia. El primero murió fosilizado y el segundo implica presisamente la dispersión y reparto de poderes, tanto en el terreno político como en el económico. Desgraciadamente, la izquierda parece incapaz de escapar de sus vieja tendencia absolutista para proponer un nuevo modelo que no suponga una merma de las libertades y con la vista puesta en el futuro.
Comentario por Alvaro
29/09/2009 @ 11:13
Y termino, la teoría de la mano negra como poder fantasmagórico en la sombra que viene a tutelar el sistema democrático es una explicación muy pueril e inexacta de la realidad. Lo que existe es una dispersión de poderes económicos y políticos. Obviamente, si la izquierda pretende acaparar todo el poder, los que lo ostentan actualmente se resistirán a ello. Existe una forma mucho más democrática para combatir a los poderes fácticos que la de arrebatárselos por parte de una izquierda que se atribuye una superioridad moral urbi et orbe. Prueben a dispersar el poder aún más, eliminen los monopolios u oligopolios que controlan sectores clave. Den paso a nuevos agentes económicos y liberalicen la economía. Verán como los poderosos también se resisten a ello con uñas y dientes (¿pero el liberalismo no era de derechas?). El resultado final será mucho más justo y democrático (y completamente inverso) que la concentración de todos los resortes sociales en un sistema de partido y pensamiento único.
Comentario por Karl
29/09/2009 @ 11:24
Alvaro, anda, deja de hacer el ridiculo, que tu mismo estas argumentando que el marco ”constitucional” y ”abierto” que defiendes deja fuera cualquier posibilidad de reforma económica redistributiva seria. Mira un poco lo que escribes.
Muchas gracias por tu clase de sociales de octavo de EGB y de primero de económia. Pero por desgracia Capitalismo y democracia son los terminos incompatibles. Salvo para algún pardillo con ideas decimonónicas que todavía crea que elecciones y democracia son sinónimos y que los mercados asignan eficientemente en algún lugar que no sean los modelos de los economístas.
Comentario por Alvaro
29/09/2009 @ 12:43
Karl, lo que yo defiendo está claro. Democracia es lo que existe en los países capitalistas occidentales. Asumiendo esta definición, capitalismo y democracia son inseparables. Y podremos estar de acuerdo en que dicha democracia es mejorable, pero sabemos de lo que hablamos.
Tal vez deberías aclararnos cual es la democracia que defiendes tu. Viendo tu apodo y tu linea argumental, basada en la violencia verbal (la única que puedes ejercer en este marco) y los tópicos comunistas, sólo se me ocurre que te refieres a la que había en la República Democrática Alemana. En tal caso, el comunismo sería compatible con la democracia, de otro modo es imposible. ¿A lo mejor te refieres a un sistema que se haya aplicado en otro país, podrías aclararlo? A lo mejor es un ideal que sólo está en tu mente, entonces es imposible que sepa de qué estás hablando si no nos lo explicas.
Parece ser que no consideras que las elecciones sean suficiente garantía democrática. Puede ser, pero a mi me parece que hay que ser mucho más pardillo para pensar que un sistema de partido único al estilo soviético representa mejor y con más libertad las distintas opiniones que hay en la sociedad. Pero a lo mejor tampoco te refieres a esto, como no aclaras nada más.
Comentario por Gregorio Peces Barba
29/09/2009 @ 13:20
Mira Alvaro es muy sencillo, tu defiendes que lo que existe es bueno y que cuestionar lo que existe y buscar alternativas es malo. Así de elaborada es tu posición. Cuando la pulas un poco igual me resulta más interesante discutir contigo. Tienes trabajo. Entretanto, como eres un lince, me cambio el apodo para que no me veas el plumero.
Por cierto, hablando de cosas notablemente más divertidas, siempre estaré agradecido a Guillem Martinez y a Ignacio Echevarría por haberme enseñado la existencia de este artículo antiguo, pero de plena actualidad, de Sanchez Ferlosio. Quizá la descripción más airada, exacta y divertida de la insitutcionalización de la CT. Con ustedes, la cultura ese invento del gobierno
http://www.elpais.com/articulo/opinion/ESPANA/UNIVERSIDAD_INTERNACIONAL_MENENDEZ_PELAYO_/
UIMP/PARTIDO_SOCIALISTA_OBRERO_ESPANOL_/PSOE/cultura/invento/Gobierno/elpepiopi/19841122elpepiopi_7/Tes
Comentario por Alvaro
29/09/2009 @ 14:09
Karl-Gregorio, a mi también me parece notablemente aburrido discutir contigo. Tus intervenciones se reducen a dos elementos: 1) descalificar con agresividad a aquellos que no comulgan con tus ideas; 2) erigirge en portavoz de una supuesta alternativa tan sublimemente erudita que las mentes simples no pueden captar, lo que te lleva a ahorrarte la molestia de explicarla y a adoptar la postura de que los demás de admiremos por una sabiduría oculta que no has manifestado. En definitiva, muy sofisticado lo tuyo.
Comentario por Francisco Javier Consenso
29/09/2009 @ 14:33
Tienes razón Alvaro, te he tratado injustamente de aburrido. He pasado por alto tu impagable apunte de utopia liberal-psicodelica. Por favor, explicanos otra vez lo que sucederá cuando el liberalismo sea verdaderamente liberal, el capital deje de ser escaso y el verdadero mercado, y no esta farsa monopolista, nos iguale a todos.
Si ves que estos síntomas visionarios persisten, te puedo recomendar varias comunidades libertarianas estadounidenses en las que te acogeran con los brazos abiertos. Es importante que a ellos no les digas que tu antiguo idolo político era Adolfo Suarez, ni les expliques las bondades de la división de poderes. Haz tu también una transición modelica.
Comentario por willy
29/09/2009 @ 15:58
”Democracia y capitalismo son inseparables.”
Este es, para mí, el núcleo de toda la argumentación de Álvaro. El hecho de la tutela se manifiesta en que cualquier desviación de este modelo será derribado sin contemplaciones. Un partido de izquierdas que se atreviera a hacer políticas que vayan -aunque sea de forma muy suave- contra el modelo liberal-capitalista, duraría en el poder cinco minutos escasos. De ahí la idea de democracia tutelada. La sensación que tenemos muchos es que uno de los equipos en liza en este partido no puede jugar como quisiera mientras el otro sí lo hace. Insisto en los ejemplos que puse anteriormente, no soy economista y desconozco su bondad o maldad, pero ¿qué ocurriría en España si el PSOE en pleno ejercicio de su ideario político decidiera nacionalizar la energía o las autopistas o las telecomunicaciones o todo a la vez? Que yo sepa, ésto no atenta contra la idea de democracia, aunque sí lo hace contra el capitalismo liberal. Entonces, lo que se cuela de rebote es la idea que defiende Álvaro en sus cinco comentarios: capitalismo=democracia. Y si alguien tiene la idea de ir contra esta identificación será calificado con toda seguridad por la maquinaria mediática dominante de radical comunista.
Por tanto, la izquierda puede estar en el poder mientras se ajuste a esta marco de actuación. El resultado es que la alternancia psoe-pp en el gobierno español es un simulacro de alternancia. El pp es la derecha -variada, incluyendo desde los conservadores monárquicos hasta los nostálgicos de la autarquía franquista y pasando por los liberales de todas las escuelas-, pero el psoe es también la derecha. Su política económica sólo puede ser de derechas, aunque el sistema permita ciertos actos más o menos cosméticos en su labor de gobierno (supuestamente en la línea igualdad+emancipación: véase aumentos del salario mínimo o de las pensiones no contributivas, ley del aborto o del divorcio express, ley de dependencia, etc) para preservar esa supuesta diferencia entre ambos partidos. El psoe, desde el punto de vista económico es un partido liberal con algunos resortes internos que maquillan esta opción de cara al electorado.
Mi pregunta es, si este no es el mejor de los mundos posibles, ¿por qué no es lícito buscar vías desligando democracia y capitalismo? ¿por qué un acción de gobierno que atacara el capitalismo sería pasado por las manos de una insurrección a cargo de todo ese conglomerado de fuerzas variadas que dice Álvaro? Porque vivimos en una cultura tutelada.
Comentario por Alvaro
29/09/2009 @ 16:29
willy, agradezco mucho tu respuesta que viene a resumir bastante bien mi propia posición. Creo que en el blog hay opiniones que propugnan un modelo en el cual hubiera elecciones libres y en el que estuvieran nacionalizados los grandes sectores económicos (democracia+socialismo). Esto es algo que no conozco en ningún país del mundo, por lo que se trataría de una originalidad española. He identificado con el comunismo el modelo alternativo al que yo defiendo (democracia+capitalismo) porque es la alternativa que realmente se ha llevado a la práctica.
En el modelo democracia+socialismo el poder político pasaría a controlar las grandes empresas, lo que en mi opinión redundaría en un decremento de las libertades civiles y políticas. Por ser breve, solamente mencionaré una de las maneras en que esto es así. Aquellas personas que tengan posiciones políticas contrarias a las del poder gobernante tendrían automáticamente reducidas sus libertades económicas al estar en desventaja para obtener contratos laborales en grandes empresas, subcontratas, etc. Obviamente, el partido gobernante acabaría empleando las empresas para favorecer a aquellos que le apoyan, empezando por sus afiliados. El baile de cargos públicos que se produce con cada cambio de gobierno se extendería a todo el sector empresarial. Al final, las actuaciones de las empresas se basarían en criterios políticos y no económicos, reduciendo su eficiencia, y los que ostenten posiciones contrarias a la del partido gobernante deberían luchar contra el poder político y también el económico para defender su posición. En esta situación, lo mejor para ellos sería fingir su adhesión al ideario gobernante fomentando así el pensamiento único.
Esta situación que describo sin duda no es del todo ajena a lo que sucede actualmente. Pero cuanto más diversificado y despolitizado esté el poder económico, más seguridad tenemos los ciudadanos de que los políticos no van a poder utilizarlo contra los discrepantes.
Dicho todo esto, añado que no me considero un liberal a ultranza. Sin duda el Estado tiene un papel regulador fundamental. Pero opino que deberíamos pensar con más moderación en cual debe ser este papel en lugar de llevarlo al extremo de las nacionalizaciones masivas.