Malo Será

Una vuelta de tuerca a la actualidad

La Flotilla de la Libertad sigue siendo humana

22 Jun 2011
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La Flotilla de la Libertad intentará en pocos días y por segunda vez romper el bloqueo israelí a Gaza. La primera la frustró Israel tras abordar —como verdaderos piratas de los mares— el Mavi Marvara, buque turco de la primera Flotilla. En el abordaje, el ejército israelí asesinó a nueve activistas e hirió a más de medio centenar. En este segundo intento no partirá el Mavi Marvara. No está disponible. No obstante, el número de buques participantes en la iniciativa es más amplio que el del año pasado. A día 18 de junio, más de diez barcos están ya preparados para zarpar rumbo a Gaza.

Entre esa docena de embarcaciones, partirá una española, aunque no lo hará desde España. Se trata del barco Gernika. En palabras de Rumbo a Gaza, la porción española de la Flotilla, eligieron ese nombre para honrar “a la población civil de ese pueblo que pereció bajo las bombas de los nazis en la guerra civil española, un símbolo que el genial Pablo Picasso supo reflejar en su magnífica obra con ese nombre, en la que retrata el horror de los bombardeos sobre la población civil desarmada en un día de mercado”. Para Manuel Tapial, activista que zarpará en el Gernika, “Picasso, de tener la oportunidad hoy en día, realizaría otra obra de gran magnitud sobre el horror de la situación en Gaza y no distaría mucho del Gernika”.

La mayor preocupación de la Segunda Flotilla de la Libertad – Stay Human —bautizada así en honor a Vittorio Arrigoni, activista propalestino asesinado en Gaza hace unos meses— es, como siempre, Israel. El recuerdo de lo sucedido hace poco más de un año sobrevuela la cabeza de los activistas. Tapial incluso aventura una cronología: primero, “Israel abordará los barcos con comandos, por supuesto disparando fuego real”; después, “los primeros muertos y heridos”; a continuación, los activistas intentarán frenar los ataques, por lo que “serán golpeados, castigados y apartados del grupo”; por último, según Tapial, “los líderes de las democracias avanzadas aparecerán en las televisiones de todo el mundo condenando ‘los hechos’ con palabras más o menos contundentes” pero “ninguno cortará relaciones con el gobierno de un país que ha asesinado a sus nacionales, ni expulsará al embajador israelí de sus países, ni tan siquiera liderará una corriente de opinión sobre la conveniencia o no de mantener sus acuerdos de inteligencia, comerciales o políticos”.

Sonará como suene, pero lo cierto es que no es una cronología tan descabellada. Sucedió así, paso por paso, a finales de mayo de 2010. Durante este año, los activistas que partirán en la Flotilla han intentado una y otra vez que la comunidad internacional les mostrase su apoyo. También en España. Las respuestas, salvo excepciones como la de Willy Meyer, fueron más o menos amistosas, pero la Flotilla volverá a partir sin apenas apoyo institucional. Lo saben y aún así saldrán. “Nosotros hacemos lo que sentimos que tenemos que hacer para aliviar el sufrimiento a una población que ya no aguanta más”. “No nos pueden pedir que no sintamos y que dejemos de ser humanos, es contrario a nuestra filosofía de seguir siendo humanos, ‘Stay Human’, ¿les suena?”, arguye Tapial.

Arrigoni lo clamaba en un artículo a finales de 2008: “Que alguien detenga esta pesadilla. Seguir en silencio significa respaldar el genocidio en marcha. Hay una parte de la humanidad que está muriendo, penosa la escucha”.

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Manuel Tapial con el 'Gernika'

Manuel Tapial con el ‘Gernika’ (EFE)


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