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Lo llaman periodismo y no lo es

Por Henrique Mariño
16 oct 2011

Este domingo los quioscos han amanecido con un espeso olor a rancio. Las portadas de algunos diarios narran una realidad paralela, propia de otro mundo, que para ellos ayer pintaba así: caos en las calles, okupadas por la extrema izquierda, esa algarada inflamada. Como no había fotos para ilustrar las fantasías de los responsables de esos periódicos, hubo que tirar de agencias y buscar la llamarada en Roma. Si, total, el titular del 15-O ya estaba escrito, ¿para qué estropear la primera plana con la estampa de una familia alborozada, de un mar de pancartas reivindicativas, de una vista aérea de la populosa marcha que recorrió Madrid?

Más allá de la imagen que los medios han transmitido desde la irrupción del 15-M, la de un movimiento de protesta protagonizado por jóvenes, también hemos visto bebés, niños, adultos de todas las edades y ancianos. Una ciudadanía módelica, pacífica y responsable que ha dejado claro que la indignación no era una moda pasajera, sino que está aquí para quedarse. Así son las cosas, pero así no nos las han contado.

 

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