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Las granjas de visones, desde dentro

Por Henrique Mariño
05 abr 2011

José Luis Calviño ha trabajado más de 16 años en granjas de visones. Él ilustra con palabras lo que Igualdad Animal ya había contado con imágenes. Duro.

 

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Así gasean a los visones en las granjas peleteras

Por Henrique Mariño
29 mar 2011

Igualdad Animal ya había documentado la matanza de visones en España en anteriores investigaciones, reflejando sus condiciones de vida desde el nacimiento hasta el despelleje. Faltaba mostrar cómo eran gaseados: el momento en que los animales son introducidos en cámaras y sometidos a los gases del tubo de escape de un tractor o, como en esta ocasión, de una bombona. Su muerte por inhalación de monóxido o dióxido de carbono es, según la organización, “dolorosa y agónica”, ya que provoca “edemas y hemorragias en los pulmones mientras están todavía conscientes”. La grabación, realizada con cámaras ocultas y de alta definición, tuvo lugar el pasado 24 de marzo en una granja de Galicia, la región que concentra la mayor parte de este tipo de instalaciones. Más información.

 

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Toro Jubilo de Medinaceli, tortura de fuego

Por Henrique Mariño
22 mar 2011

 

Mañana, miembros del Pacma entregarán al consejero de Interior y Justicia de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, más de 40.000 firmas —un 10% recogidas en España, el resto a través de la Humane Society International— por la abolición del Toro Jubilo de Medinaceli, orgía de sangre y fuego que cada noviembre se celebra en la localidad soriana. Todas las palabras que podrían ser escritas a continuación sobre este toro de fuego o toro embolado están contenidas en el siguiente vídeo, grabado en noviembre.

 

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Las turbas socialistas se comen los toros

Por Henrique Mariño
19 ene 2011

Foto: Manuel Vaquero

Belmonte, para vencer el miedo, se acurrucaba entre las sábanas antes de poner el primer pie de la mañana en la baldosa y entablaba una conversación con él. Superaba así el pavor del advenimiento de la corrida o, al menos, lo contenía. A fuerza de dialéctica. Todo lo que hacía el miedo era ofrecerle argumentos para no acudir ese día a la plaza, a los que el diestro sevillano retrucaba con la sensatez que otorga el deber por cumplir. Entonces, el miedo cambiaba de tercio y le planteaba el fin de la Fiesta:

- ¿Quién te dice que algún día no han de ser abolidas las corridas de toros y desdeñada la memoria de sus héroes? Precisamente, los Gobiernos socialistas…

- Eso sí es verdad. Puede ocurrir que los socialistas, cuando gobiernen…

- ¡Naturalmente, hombre! Pues imagínate que ha ocurrido ya! No torees más. No vayas esta tarde a la plaza. ¡Ponte enfermo! ¡Si casi lo estás ya!

El espada —cuenta Chávez Nogales en la soberbia biografía Juan Belmonte, matador de toros— se sacudía el canguelo como bien podía, procedía a sentarse en el borde de la cama y se proponía torear aquella tarde, la última, ni una más. Así discurría la temporada, aunque el miedo volvía a hacer aparición en alguna siesta reponedora, tras horas de viaje y traqueteo, antes de salir al coso de un pueblo perdido de la mano de dios. Entre la duermevela y la somnolencia, vislumbraba la abolición de las corridas a manos de un Gobierno socialista y soñaba “que todas las plazas se han hundido y que los toros han sido comidos por las turbas”.

Ha pasado casi un siglo desde las quimeras abolicionistas del Belmonte visionario, que si hoy viviese podría contemplar como muchos parlamentarios nacionales y autonómicos del PSOE se declaran taurómacos. Y cuando ha llegado la prohibición, caso de Cataluña, no ha sido por el ímpetu anulador de los socialistas, que precisamente disponían de libertad de voto y, aun así, optaron en buena medida por rechazar la abolición de las corridas.

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Emigrante antitaurino, antitaurino extranjero

Por Henrique Mariño
11 ene 2011

Un dato curioso: el extraparlamentario Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal (PACMA) obtuvo en las pasadas elecciones catalanas casi la mitad de los votos emigrantes logrados por formaciones políticas con representación en el Parlament como ICV y ERC, integrantes del tripartito y hoy con diez escaños cada una. Y Ciutadans, con tres diputados autonómicos, sólo consiguió 270 papeletas fuera de nuestras fronteras, frente a las 486 del PACMA.

¿Significa esto que los españoles —en este caso, los catalanes, aunque el fenómeno también se da en las elecciones generales— sufren un proceso de sensibilización fuera, una vez instalados en naciones más concienciadas con los derechos de los animales?

El nuevo presidente del PACMA, Francisco García Leal, responde a la cuestión en esta entrevista, donde también anima a los ciudadanos extranjeros residentes en nuestro país a que realicen los trámites necesarios en sus respectivos ayuntamientos para poder votar en las elecciones municipales de mayo. Sí, Europa y Latinoamérica también votan animalista o, al menos, más animalista que la propia España.

Más información: “Muchos antitaurinos que votan al Pacma no son vegetarianos”

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Vida y muerte de un cerdo español

Por Henrique Mariño
22 nov 2010

“Trae la cámara, mira lo que me he encontrado”. Enfundado en un mono blanco con capucha que lo cubre de la cabeza a los pies, un miembro del equipo de investigación de Igualdad Animal entra en la nave y enciende el foco. Las ratas, encaramadas en los conductos de alimentación que rozan el techo de las instalaciones, se ven sorprendidas por la luz cegadora y huyen a la procura de un refugio de sombra. Al final del pasillo, flanqueado por cubículos donde dormitan decenas de animales, hay un cerdo que yace en el suelo. De su boca mana vómito y sangre. Sus patas, trémulas, trazan una sufrida danza macabra en el aire. El objetivo de Iván plasma la agonía de un puerco enfermo que ha sido apartado del resto y consume sus últimas horas de vida tirado en el cemento, abandonado a su mala suerte.

La atmósfera, espesa y sofocante, se vuelve irrespirable con el paso de los minutos y las mascarillas que portan los activistas apenas camuflan el amoníaco, producto de la mezcla de orina y excrementos, que flota en el ambiente. “Tenemos imágenes que estremecerían a cualquiera”, explica José Valle, portavoz de Igualdad Animal, que ha llevado a cabo una investigación en casi 200 granjas de cerdos españolas. “Y algunas de esas grabaciones, no vayas a creer, han sido realizadas en instalaciones consideradas ejemplares y premiadas por el sector cárnico”. Animales con los intestinos colgando, gorrinos esqueléticos que apenas articulan un gruñido, cochas que se comen a sus crías muertas…

“No dejamos de sorprendernos. En cada granja que entramos nos encontramos con algo que no habíamos visto antes”. En esta ocasión —madrugada de mayo, hacienda toledana—, un buen número de cadáveres acumulados en carretillas y contenedores al aire libre, otros simplemente tendidos en el suelo de las pocilgas, algunos recién paridos y aplastados por sus madres… Y ratas, y cucarachas, y ese aire viciado de dióxido de carbono, ácido sulfhídrico, amoníaco y polvo que torna la estancia asfixiante.

“Vemos también cerdos que devoran a otros y animales trastornados que golpean los barrotes, los muerden y tratan de escapar, por no hablar de los enfermos”, detalla el activista Javier Moreno, que se ha quedado fuera de la granja para ejercer de vigilante mientras sus compañeros documentan las condiciones de vida y muerte en esta granja situada a una hora y media de Madrid. Alba, encargada de tomar fotografías, no puede más y busca un atisbo de aire fresco en un corredor descubierto. “Este olor es repugnante”, se queja, porque hay tufos que ni la costumbre torna soportables.

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