Señor Aznar, hasta Rajoy puede ser gallego
Lo bueno de los gallegos es que Rajoy también puede serlo. Ya lo había escrito Castelao: el habanero vuelve a casa con un crío a cuestas, que crece en Galicia, desanda sus pasos para emigrar a Cuba y, a la postre, termina retornando, al igual que el emigrante que lo trajo, por aquello de la morriña. Rosa Díez, si ella quisiese, también podría ser gallega y, sin proponérselo, hasta prima de Gloria Lago. José Montilla —o Josep, nunca se sabe—, igual. Aznar ya lo tiene más chungo, por mucho que se empeñase en blandir el concepto integrador plasmado por Castelao en Sempre en Galiza.
El ex aprecia a Rajoy y cree que podría gobernar España con buen criterio pese a ser gallego, nadie es perfecto. También lo era Franco —Francisco, no Battiato— y terminó como jefe, ejecutivo y ejecutor, del Estado. Y Portela Valladares y Casares Quiroga, presidentes del Consejo de Ministros durante la Segunda República, antes del golpe. Está claro que unos bajaron para que otro subiese, por eso que lo de la escalera, por mucho que se esfuerce el marido de la concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, no siempre funciona.
Pedro J se lo llevó a su tele, y allí le preguntó por el certificado de autenticidad del “cliché” de “indeciso y poco resolutivo” que le atribuyó al presidente del PP. “No, no. Sinceramente, yo creo que él tiene una gran experiencia y una muy buena capacidad de resolución”, respondió Aznar. “Lo que pasa es que tiene su personalidad, su estilo, su modo de ver las cosas, su modo de actuar, su origen gallego y su ejercicio de gallego”.
¿Qué es eso de gallego, de ser gallego? (leer más…)










