La ópera egipcia de Ruiz Gallardón
La estampa prenatalicia de la madrileña Puerta del Sol abrigó este lunes la causa de los bomberos madrileños, que le exigen al alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, una mejora de sus servicios y dotaciones. Extraño: en la distancia que media entre las napolitanas de La Mallorquina y los clientes del hostal situado en las antípodas de la plaza, loteras a voz en grito, colas de buscadores de fortuna, compradores compulsivos con sus bolsas en ristre y bomberos, cientos de bomberos embutidos en sus trajes de faena.
La sorpresa de los turistas sólo era comparable a la de los críos y bebés que, apenas levantando un palmo de la silla o del suelo, pululaban por el kilómetro cero. Si el carnaval ha quedado atrás y los señores de las carrozas no son los reyes magos, ¿quién coño son estos?, parecían preguntarse con esos ojos abiertos. De azul marino y amarillo fluorescente, los apagafuegos repartían globos, enviaban cohetes a la noche y entregaban a papá billetes de 50 euros con la efigie del alcalde. En su reverso, impresa, constaba la explicación a todo.









