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Tapad la mierda, esconded el tabaco

Por Henrique Mariño Etiquetas:
09 mar 2011

Al igual que la limpia de prostitutas, vagos y maleantes cuando los grandes fastos, David Cameron ha materializado la idea laborista de prohibir la exposición al público de las cajetillas de tabaco en las tiendas británicas. El premier, mientras levanta con una mano la alfombra para esconder la mierda —o sea, el tabaco—, anuncia con la otra que someterá a consulta la propuesta de obligar a las tabaqueras a retirar sus logos del envase, rollo marca blanca, cuando lo que mola es el triángulo de Marlboro, el círculo de Lucky y las paridas varias que nos ofrece la cajetilla de Camel, con sus pirámides, el camello, la corrida y el tipo meón mimetizado en la pata del bicho.

A mí, que llevo dos meses sin fumar, me resultan bastante estúpidas estas iniciativas consistentes en esconder el pezón, la mugre o la joroba, cuando todos sabemos que alrededor de la areola orbita una mama, que al término de la visita de la concejala de Medio Ambiente el parque de turno volverá a estar hecho unos zorros y que debajo del mostrador está la nicotina, por mucho que el paquistaní del newsagent se empeñe en esconderla por orden del primer ministro tory.

Más pena me da ese ojos que no ven aplicado a las prostitutas que habitan la cara B del downtown de las ciudades, exbarrio —qué fea la coyuntura— chino cuya fauna, también surtida de camellos, se resiste a los embates de la gentrificación; y a los homeless, desplazados igual que ellas a otras latitudes, donde no pueden ser olidos ni tocados, cuando cae visita papal o principesca, por poner un caso. También ocurre que esa pretendida e impuesta ceguera se da, a veces, en el ámbito doméstico (aquí, cada loco, con su tema). Entonces los malabares para tratar de ocultar lo evidente sí que son de traca. Y la doble moral, triple.
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Tal vez le interese Sin humo huele a chotuno.
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El tabaco. La bicha. El tabaco

Por Henrique Mariño Etiquetas:
22 ene 2011

Cinco días sin fumar, método doble A: hoy no fumo, mañana quizás. Dejar el tabaco es una cuestión de cojones. No sirven la salud y la platita, porque no es una cuestión de cabeza ni de pulmón: quitarse entiende tan poco de toses como de razones. Es un arrebato, y luego toca apretarse los machos, ya vienen las tentaciones. Ayudan, cierto, la no sobremesa, el café diáfano (humeante, sólo la taza), la veda del bar. A mi abuelo, lustros ha, le enchufaron oxígeno durante días y, cuando salió del hospital, mi padré lo pilló en el baño de casa con la puerta trancada. Cuando logró abrirla, todavía ese olor a faria seca, Enlace de Juan Manuel & Rosa María, que el viejo se había procurado tras rebuscar en todos los cajones. Tenía ochenta y pico. Había sido operado en una ocasión. La prudencia lo llevó del Ducados al Royal Crown, pero nunca lo dejó (y, en aquella ocasión, se hubiese fumado un cigarro de paja con tal de ver lumbre). Su nieto, si le echa el resto, lo deja ya. Al menos, hoy.

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Más: Sin humo huele a chotuno, Toma el pitillo y corre y Sin humo sigue oliendo a chotuno

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Sin humo sigue oliendo a chotuno

Por Henrique Mariño Etiquetas:
18 ene 2011

Cuenta Manolo en Twitter que, tras leer los comentarios al post Sin humo huele a chotuno, ha llegado a la conclusión de que “con humo vivíamos con peor salud pero con mejor humor”. Coincido con él, y eso que no ha leído, supongo, los vertidos en Facebook. Como a él, me ha llamado la atención la mala baba de los no fumadores y de los antitabaco, cuando lo único que había hecho era comentar que, tras la entrada en vigor de la ley que prohíbe fumar en los bares, los olores corporales eran más evidentes, ya que el humo lo que hacía era taparlos. Un hecho objetivo, no una apología del pitillo. No entiendo por qué simplemente el hecho de comentarlo ha molestado tanto.

“¡Menuda chorrada! ¿Henrique Mariño cobra por escribir esto? Pues más vale que destinaran su sueldo a cosas más útiles…”, comenta una señora, con la que no puedo estar más de acuerdo. Ojalá que me enviasen a cubrir las inundaciones de Brasil o, incluso, la campaña electoral de los independientes de Guitiriz, pero me temo que va a ser que no. Por lo demás, no cobro por escribir esto, pero debería, ¿o qué?

En fin, otros muchos comentarios van en esa línea: que si es un “berrinche de los fumadores para intentar justificarse”, que si unas “pataletas de los niños maleducados con un bajisimo nivel de frustración” (sic), “que ya tiene usted una edad, se le supone un mínimo poder adquisitivo”, me escribe otro, que se pregunta a qué discoteca habré ido para, se sobreentiende, darme de narices con semejante tufo. Un argumento que no deja de repetirse: sabe dios en qué sitio te habrás metido porque a los que voy yo toda la parroquia huele a rosas. ¿Ah, sí? Uhm…

Sin propósito de enmienda, comentar un par de detalles:

- Estoy a favor de la Ley Antitabaco, pero eso no quita que, efectivamente, huela más a sudor que antes. No pasa nada, sólo que la persona a la que le canta el ala pasa menos desapercibida.

- Hacer alusión al respecto no significa que prefiera el viejo humo al nuevo tufo. Antes también lo había, pero no se notaba tanto.

- Llevo 44 horas sin fumar, me gustaría dejarlo y la prohibición de fumar en bares y restaurantes me ayudará a conseguirlo.

- Ahora bien, si huele mal, me parece normal comentarlo. No creo que ello implique ejercer de fumador furibundo, poner a caldo la Ley Antitabaco, etcétera. Ya digo, me ha llamado la atención el poco sentido del humor de algunos y, sobre todo, que a la primera de cambio te vayan a la yugular, cuando en ningún momento he criticado la nueva norma, la cual respeto con gusto.

- Y eso de mentar a un pariente enfermo, víctima del tabaco, para acusarme de frivolizar con esta problemática ya me parece de traca. ¿Desde cuándo no se puede decir que en el Metro huele peor cuando no funciona el aire acondicionado o que en un bar sucede lo mismo desde que la gente no fuma?

Anda, anda…

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Tal vez le interese Sin humo huele a chotuno y Toma el pitillo y corre.

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Sin humo huele a chotuno

Por Henrique Mariño Etiquetas:
17 ene 2011

Foto: Edu Bayer

Cuando la Ley Antitabaco se cernía sobre nosotros, aquello del olor —que no loor— de multitudes en el disco pub me sonaba a protoleyenda urbana de dudosa credibilidad. El humo del tabaco, que hasta ahora lo había camuflado todo, se esfumaba; como almas en pena, se nos aparecían todo tipo de olores, que ya estaban, pero escondidos en la niebla; prefiero, decía alguno por ahí, oler el tabaco que la humanidad. Pues eso, que este fin de semana lo he comprobado y, sí, sin humo huele a chotuno. También me he dado una vuelta por Google y he visto que la chavalada se apiña en Prefiero el tabaco que el olor a sobaco y otros grupos similares de Facebook, valedores del poder enmascarador de la fumarada. Dios, vuelve el cabrío.

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P.S.- En este nuevo post respondo a los comentarios. También en Twitter y Facebook.

Toma el pitillo y corre

Por Henrique Mariño Etiquetas:
12 ene 2011

Fumar es perjudicial para la salud. Para la salud de los adictos a la nicotina y, desde la aplicación de la Ley Antitabaco, también para la de los dueños de bares. Según la Federación Española de Hostelería, se han duplicado y triplicado los clientes que aprovechan el pitillito en la puerta del local para echarse a la carrera sin pasar por caja. Hecha la ley, hecha la trampa, y uno —un hostelero, digo— ya no sabe si es peor que la clientela deje de frecuentar el bar por la imposibilidad de fumar o que consuma a voluntad y luego te haga un simpa.

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Hablando de malos humos, los bomberos madrileños le declaran la huelga a Gallardón.