Pedro y el lobo
A cinco meses de las elecciones autonómicas catalanas, CiU ha empezado la campaña de “Pedro y el lobo”, que en política y en Catalunya consiste en gritar “que viene el PP”. El grito siempre ha dado réditos electorales a quien lo ha utilizado. Y esta vez han sido los convergentes quienes se han adelantado vendiendo la moto de que el PSC y el PP están preparando un pacto a la vasca para Catalunya y, así, eliminar cualquier atisbo de catalanidad en las instituciones públicas catalanas.
CiU ha decidido que todo vale para volver a convertir Catalunya en su jardín privado, y ha recurrido a la desmemoria para confeccionar una campaña dirigida más a la emoción que a la razón. La desmemoria de CiU ha sido una constante a lo largo de su periplo en la oposición, exigiendo al tripartito que hiciera en siete años lo que ellos fueron incapaces de obtener a lo largo de sus 23 años de califato. Tanta es la desmemoria, que han olvidado que ellos fueron los primeros en pactar con el PP en la famosa reunión en el Majestic, pacto que volvieron a refrendar tras las elecciones autonómicas de 1999 cuando perdieron la mayoría absoluta y escogieron al PP como amiguito de juegos parlamentarios.
Los cuatro mosqueteros de Convergència –Mas, Madí, Puig y Pujol–, ya no tan jóvenes, aunque sobradamente preparados, funcionan al grito de “uno para todos, todos para uno”, y han logrado, incluso, una uniformidad en el tono de voz que les hace indistinguibles cuando hablan por la radio. Hermanados en la política y en la vida privada, ansían sacar al “charnego” de la Generalitat y gobernar al precio que sea una institución que creen que les pertenece por herencia.









