Respeto, empatía y compasión

13 Oct 2016
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Hay una cuestión innegable: si algo caracteriza al movimiento animalista es la lucha por la vida, ya sea al tratar de evitar muertes injustificadas y arbitrarias o en la búsqueda de su dignificación. Son los pilares sobre los que se asienta el animalismo. Cada uno de nuestros mensajes, cada vez que salimos a la calle, cada negociación que mantenemos con representantes políticos y cada paso que damos tienen como motor la defensa a ultranza del derecho a una vida que, además, sea digna, sin distinciones ni excusas.

Aún no está claro quién escribió —ni cómo— el reprobable tuit en el que se le deseaba la muerte a Adrián, un niño de 8 años enfermo de cáncer. Pero no es discutible que la mano que lo escribió, independientemente de a quién pertenezca, no representa al movimiento animalista. En mi día a día estoy rodeada de cientos de personas que, como yo, creen en un mundo más compasivo con los animales no humanos y humanos. Todos los que me acompañan en la lucha, tanto los miembros del partido que tengo la suerte de presidir como sus simpatizantes, sentimos repulsa y condenamos ese indecente tuit escrito desde la ira. No hay rastro de ira en nuestra lucha, sino empatía y compasión.

Quienes utilizan un tuit aislado y lleno de odio para arrojarlo contra el movimiento animalista participan en el mismo insensible juego, pues obvian que, en medio de todo esto, está el pequeño Adrián. Es por esto que, aunque escribo estas líneas desde el ámbito personal y tras reflexionarlo mucho, no habrá más comunicación al respecto por mi parte. Me niego, al igual que el PACMA, a participar en un debate perverso y que tiene su raíz en la difícil situación de un niño de 8 años.

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A Adrián, como a todos los seres que sufren, le deseo la vida. Ojalá te recuperes y el día de mañana seas un adulto sano y fuerte que pueda tomar sus propias decisiones. Conozco a muchas personas que asistieron en su infancia a los festejos taurinos y que hoy gritan junto a mí por la abolición. Ellos son nuestra esperanza. Hace muchos años que soy consciente de que sólo se pueden lograr los cambios que ansiamos por el camino del respeto y de la empatía hacia todos los que sufren, sin importar la especie.

 


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