Opinion · Sombreros de colores

Ética y valores, imagen de marca de salud

Hace unos meses, se cumplía el 20 aniversario de la publicación del libro Ética para Amador de Fernando Savater en el cual, nos descubría de qué va la ética, enseñando lo que es principal en esta vida, las cosas que son imprescindibles para poder vivir de una forma normal, las cosas que nos convienen y las cosas que no, que no todas las cosas son buenas ni malas para todo el mundo, que hay algunas cosas que pareciéndonos buenas pueden ser muy perjudiciales para nosotros, que las personas tenemos diferentes formas de pensar y por lo tanto el criterio de lo bueno y lo malo no puede nunca llegar a ser el mismo para todo el mundo, que al ser racionales y que se nos da la opción de elegir y por lo tanto de equivocarnos, que nacemos libres y que tenemos una vida por delante que debemos construir nosotros mismos y que el medio en el que nos desarrollamos tiene mucha influencia en nuestra vida y en lo que consideramos bueno y malo.

Este creemos que es un buen marco para la presentación que hace unos días se hizo en la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) con 26 años recién cumplidos, de la Estrategia de Bioética del Sistema Sanitario Público Andaluz en la que Mª Jesús Montero, Consejera de Salud de la Junta de Andalucía y Pablo Simón, profesor de la EASP y director de la estrategia, definieron el marco y plantearon los objetivos y planes de acción a desarrollar entre los años 2011 y 2014.

MªJesús Montero escribe en el prólogo, entre otras cosas, sobre valores, como orientación de una organización, que le confieren identidad, la cohesionan e infunden confianza a quienes la forman, facilitando un espacio común compartido entre ciudadanía, profesionales y la propia organización sanitaria, en un marco de una ética de la organización sanitaria como parte de la búsqueda de la excelencia.

 Dicha estrategia, que desarrolla el marco ético en el que todo el Sistema Sanitario Público Andaluz está inserto, habla de 4 principios: el de No maleficencia, el de justicia, el de autonomía y el de beneficencia y de un conjunto de valores como de seguridad, eficacia y efectividad, calidad científico-técnica, prevención de la enfermedad, la lesión, la medicalización, el sufrimiento y la muerte prematura,  la no discriminación, la igualdad de oportunidades, la equidad en la distribución de recursos e intergeneracional, el enfoque de género y el multicultural, la atención preferente a la vulnerabilidad, la trasparencia, la responsabilidad social corporativa, la eficiencia, la información, la participación en la toma de decisiones, el consentimiento informado, la promoción de una salud integral, el cuidado, la comunicación, el trato personalizado, la promoción de la ayuda mutua en salud y la empatía. Y ello en el entorno de derechos y deberes de la ciudadanía, deberes de los y las profesionales y garantías de las instituciones y organizaciones con 100 objetivos centrados en 3 grandes bloques:

 –         bioética y ciudadanía

–         bioética y profesionales

–         ética de la organización como espacio compartido de valores

Y en el mismo acto, Diego Gracia hacía un recorrido por el significado de la palabra ciudadano: ciudadano tras la revolución francesa en sustitución del “siervo” y del “súbdito” y lo definía como a  alguien con derechos, llamado a intervenir activamente en la cosa pública, para lo cual resulta imprescindible “empoderarlo”, es decir que adquiera la educación necesaria para que sus opiniones sean propias y autónomas, y ejerza realmente de ciudadano y no de súbdito disfrazado. Días antes se acercaba a este mundo abierto de la EASP, Victoria Camps   y ahondando en este concepto, hablaba en una conferencia sobre democracia y educación ciudadana, sobre la responsabilidad como uno de los valores centrales del buen ciudadano, en tanto que orientado a la construcción del interés común. En esta pleyade de nombres de renombre,  Adela Cortina  en la Conferencia Internacional  sobre Evaluación de Impacto en Salud que hablaba de la responsabilidad social, el compromiso y la justicia principales caminos para crecer ante la crisis así como la falta de confianza y de control, el consumismo y la carencia de valores como principales causas de la situación actual. Y además apuntaba que la bioética es la reflexión sobre la vida amenazada y sigue diciendo que: no es solo la ética clínica de los hospitales y los centros de salud, sino la ética de las biotecnologías, la ética ecológica, la ética de la economía de la salud, de las organizaciones sanitarias…

Nos gustaría terminar dejando encima del papel palabras que sirvan para la reflexión y el debate: conciencia corporativa, asumir responsabilidades, moralidad e inmoralidad de nuestros actos como ciudadanos/as o como profesionales, educar  a las personas de las empresas, tener una filosofía y unos valores que actúen en el día a día, identidad, cultura, escuchar, estar atento, preguntar, preguntar y preguntar, ventajas de las organizaciones éticas, empresas de doble humanismo, ….Todo esto queremos para las reflexiones de un joven como Amador y también para nuestras organizaciones….sanitarias. Y MÁS. Se están dado importantes pasos.