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El grito en el suelo

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Décimas de quita y pon

Por: Joaquín Sabina
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28 feb 2011

1.
Juventud, fama, belleza,
qué ganas de dar la nota,
puestos a bailar la jota
yo me pido otra cerveza
y, sin perder la cabeza,
con mi pareja de sotas
juro por la sexta flota,
que el corazón manda más;
empieza la cuenta atrás
del día de la marmota.

2.
A la mierda Operación
Triunfo, qué maravilla,
que se vuelva la tortilla
del lado de la razón.
No se acaba la canción,
fracasa la tonadilla
ratonera y amarilla,
aún resiste Gran Hermano,
pero ya vendrá el verano
con su champú antiladillas.

3.
Gadafi, virgen María,
bombardeando a su gente,
menuda drag queen demente
sin pueblo ni dinastía.
La revolución impía
tal vez peca de inocente,
cuando, sin uñas ni dientes,
adolescente y pardilla,
se enfrenta a la Jamahiriya
del crudo para occidente.

Pinchos morunos Dos sonetos

Por: Joaquín Sabina
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21 feb 2011

1.
Que pongan sus perillas en remojo
los tiranos que ven a su vecino
en manos del barbero del destino.
La vida es un torrente y un despojo

y el islam tantas veces un rastrojo
pero también Boabdil y Saladino
y las mil y una noches y el zaíno
del iris de la niña de mis ojos.

Llenaron de alminares nuestro idioma,
hoy limpian los bazares de carcoma,
deshojando la ambigua margarita.

La chusma se hace pueblo al cielo raso,
que recen los sultanes por si acaso
les levantan su Alhambra y su mezquita.

2.
Revuelta anda en Bahrein la rebotica
y en Yemen y en Irán y en suelo libio,
los niños ya no quieren ser anfibios
ni las niñas huríes de Buteflika.

De aquellas tribus vienen estas hordas,
de aquellas satrapías estas rabias,
porque, antes o después, el alma sabia
de la plebe se inflama y se desborda.

Cuando el Oriente Medio es una olla
podrida que se ceba con metralla,
que Mahoma nos pille confesados.

Y Occidente chupándoles la polla
a los jeques que pierden la batalla,
mirando

Asuntos internos (II)

Por: Joaquín Sabina
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14 feb 2011

Y vuelve uno a la calle silbando una romanza,
rumiando una venganza, trucando un estrambote,
y enferman los zaguanes hartos de Sancho Panzas,
huérfanos de Quijotes.

Y todo lo vivido parece un espejismo
y todo lo querido se rinde ante el ocaso
y todo lo perdido en el fondo del abismo
da cuenta de un fracaso.

Y uno que no soñaba pasar de los cuarenta
¡Qué estampa! Cuatro lustros de prórrogas piadosas,
siempre que escampa brotan después de la tormenta
luciérnagas furiosas.

Los adultos son gente podrida y disecada,
pensaba uno cuando era inmortal y bolchevique,
no hay modo de acoplarse con la vejez malvada
sin bótox en la psique.

Sin hija descarriada, sin muerto en el armario,
sin íntimo enemigo que quiere hacer las paces,
sin pus en el ombligo, sin barco de corsario
varado en un desguace.

Qué infierno tan banal, qué descabello en hueso,
qué final amarillo, qué cul de sac oscuro,
qué alamares con brillo municipal y espeso
de besos con bromuro.

Dan ganas de pedirle a Satán un armisticio
que dure trece meses, como el amor eterno,
y me anule dos frentes: la brigada antivicio
y el de asuntos internos.

Asuntos internos (I)

Por: Joaquín Sabina
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07 feb 2011

La ira es un capote que da para ir tirando,
las cosas como son no son como debieran,
no es la primera noche que acabo vomitando
bilis en la escalera.

Y sin embargo quiero mi luego y tu mañana,
trampantojo de herida mendaz e inoportuna
y ver de atardecida quemarse en mi ventana
los ojos de la luna.

Poniéndome hasta el culo negrita sobre blanco,
prendiendo una chinita que huele a yerba luisa,
si les insulta el humo que cierren los estancos,
que fusilen la risa.

Porque las emociones se ajan y envejecen
y el destino baraja picas y corazones
y clones de otros clones los niñatos parecen
muertos de vacaciones.

Queda apenas el alma de la palabra escrita,
renglones con borrones de tinta hospitalaria,
con Borges y un tequila de más ¿quién necesita
caricias mercenarias?

Los bienaventurados bien crudo nos lo ponen:
Belcebú no es Darth Vader ni Mortadelo Rambo
ni un servidor Costello ni los hijos del Kronen
los príncipes del mambo.

La dieta de mis días no incluye sopa boba,
maldito purgatorio que abrasa en pleno invierno,
ya ni siquiera vienen a mancillar mi alcoba
los de asuntos internos.