Las patas de la mentira

05 Jun 2017
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Como es sabido, la mentira tiene las patas muy cortas. En el caso de Pedro Sánchez, yo diría que las tiene cortísimas.

Durante esta larguísima campaña de las primarias socialistas, la derecha y el susanismo, apoyados en el amplísimo frente mediático creado –sólo no estaba en él radio-taxi-, han bombardeado a la militancia socialista en particular y a la opinión pública en general con dos mentiras de manual de guerra.

La primera -Pedro Sánchez pactará con los independentistas catalanes la ruptura de España- apenas si duró una semana en el mercado. En una bofetada sin manos, el restituido secretario general del PSOE llamó a Rajoy para oponerse al referéndum independentista y situar a su partido al lado de la Constitución. Y de camino les tapó la boca a los barones críticos, que se quedaron sin uno de sus mantras preferidos contra el madrileño.

Por cierto, ¿alguien puede explicarme por qué el presidente del Gobierno no llamó por teléfono a Pedro Sánchez para felicitarle? Está claro que en las últimas semanas el hombre de Estado que hay en Rajoy se marchó de vacaciones. Y con él también se fue el demócrata y el señor medianamente educado, de colegio de pago, que supuestamente habitan a media jornada en el cuerpo del presidente del Gobierno.

La segunda –Pedro Sánchez caerá en manos de Podemos- ha durado hasta que el restituido secretario general ha dejado en papel mojado la moción de censura táctica -y a ninguna parte- que presentó Iglesias para interferir –a favor de Susana Díaz, claro- en las primarias socialistas.

Además, las encuestas señalan ya que el PSOE está restándole ya a Podemos. Un millón de votos según un sondeo de ABC, que no es precisamente El Socialista.

Pero, aunque estas mentiras han dado la cara ya, algunos barones críticos, sobre todo Susana Díaz, no acaban de asimilar la paliza que Pedro Sánchez les dio en las pasadas primarias: no acaban de digerir el clarísimo pronunciamiento de la militancia, que rechazó el modelo taifa y chusco de los barones críticos.

Por eso, en Andalucía –única comunidad autónoma donde perdió Pedro Sánchez-, todo hace indicar que Susana Díaz optará por atrincherarse.

El primer Comité Director tras las primarias, falto de cualquier tipo de autocrítica pese al batacazo, ya apuntó en esa dirección. ¿Alguien me puede explicar qué aplaudían sus miembros? ¿Alguien me puede decir dónde estaba la gracia de las palabras hueras de Susana Díaz?

La primera conversación de Susana Díaz con su secretario general lo confirmó. Que pidiera respeto para los territorios y para los expresidentes del Gobierno (¿?), indica a las claras que la lideresa andaluza no se ha enterado aún de que el pasado 21 de mayo la mayoría de los militantes socialistas le dijeron alto y claro: se acabaron las pamplinas, canija.

Así las cosas, la presunta remodelación de Gobierno que acometerá tras el congreso federal es para echarse a temblar. Como lo haga en clave interna, recurriendo a los más chiitas del susanismo, la cosa va a ser de traca; como, por ejemplo, quite de en medio a quien yo me sé por haber pecado de buena persona para poner a Mario Jiménez, va a llevar al Gobierno andaluz el mal fario de la Comisión Gestora.

Y así aumentará el número de escolares andaluces que le reclamarán a Susana Díaz un ventilador y un poquito de atención: que, en definitiva, empiece ya a comportarse como presidenta de la Junta de Andalucía y no como una extraordinaria usuaria del AVE Sevilla-Madrid.

PD: (1) Por cierto, mi total respaldo y afecto a Ana Lorenzo Castro, que, pese al error que cometió como concejal de Asuntos Sociales de San Fernando (Cádiz) al aconsejar a una familia que ocupara una vivienda de un banco –dimitió como edil inmediatamente cuando la conversación trascendió al haber sido grabada-, representa lo mejor del socialismo gaditano y andaluz. Un corazón XXL, una raza como la de su madre, María Jesús Castro, una honradez a prueba de sinvergüenzas y de compañeros chungos y un futuro político de grana y oro.


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