El 155 y la suerte de Sísifo

20 Sep 2017
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Como es sabido, la comisión parlamentaria de diálogo sobre Cataluña, un órgano de revisión del modelo territorial, cuenta con el apoyo de todas las fuerzas políticas, excepto con el de Ciudadanos y ERC, que por distintos motivos consideran que el Congreso de los Diputados no tiene por qué debatir sobre el grave problema territorial planteado.

Los extremos se tocan, ¿no? Ciudadanos supera incluso al PP en el lado más españolero del cuadrilátero patrio.

Es curioso Albert Rivera: tiene madera de líder importante, pero mantiene un puntito de niñato facha que le sale en el momento que le tocan las palmas con el compás del himno nacional.

Tras la Junta de Portavoces que dio el visto bueno a dicha comisión, con el PP votando con el PSOE, el PDeCat, PNV, etc., Rivera exhibió en rueda de prensa su cara Chuki. El sumum lo alcanzó cuando tachó de “pasteleo” el intento por abrir una vía de diálogo, y se escudó en que Ciudadanos está dispuesto a trabajar “en serio” en la reforma de la Constitución.

El rey del pasteleo político, sustento de gobiernos corruptos e incompetentes, bisagra de lo que haga falta, nuevo aprendiz de brujo del Ibex-35, llamando putas a las meretrices.

Por la tarde, con su PNL de apoyo al Gobierno y al Poder Judicial en sus actuaciones en relación con Cataluña, el partido de Rivera intentó recuperar el protagonismo perdido.

Y a fuer que lo consiguió: si el desmarque del partido naranja de la comisión no mereció ni siquiera un reproche, el rechazo del PSOE a la palmadita en la espalda rezumó en los medios un nuevo cate contra Pedro Sánchez, que por lo visto rompió el frente constitucionalista.

Para colmo, cuatro diputados socialistas se abstuvieron y rompieron la disciplina de voto. Soraya Rodríguez, heredera de lo peor de Rubalcaba, lo hizo a conciencia, llevada por un españolismo irrefrenable y una pizca de venganza, y los otros tres, tres andaluces de la Ejecutiva regional, por error. Y yo voy y me lo creo.

Hablando de pasteleos, espero que al menos Susana Díaz se haya garantizado la genuflexión presupuestaria de Rivera, Riverita hasta 2019.

Por cierto, ¿últimamente no se habían convertido en nacionalistas andaluces los socialistas de Andalucía? Lo digo porque, en unas jornadas sobre el 4 de diciembre (día histórico de Andalucía hasta que se cambió por el 28 de febrero), Susana Díaz ha vetado a Pedro Sánchez para darle el protagonismo al querido Rafael Escuredo y a ella misma, claro. Santos y señas del notario de Casares de mis amores, sobre todo la lideresa.

Y después dicen que solo los separatistas se pasan la legalidad y la autoridad por el forro de los pantalones…

Dejavú, dejavú en el PSOE, Pedro.

Pero a lo que iba. El PSOE hace bien en decir no a la PNL de Rivera. Algún partido debe darse por enterado de que el 60% de la sociedad catalana quiere diálogo y acuerdo y no garrotazos judiciales y policiales. Política con mayúsculas, vamos.

Además, las actuaciones del Gobierno en relación con Cataluña no están siendo todas buenas. Los cinco años perdidos han creado un escenario de demasiados desbarres en los días que corren. Por ejemplo, eso de que ahora se acuerden de las aguas de Girona de Puigdemont me huele a gestapillo. Ya podrían peinar todas

las privatizaciones del líquido elemento por lo largo y ancho de la geografía española. ¡Tendrían que reabrir Carabanchel!

Y, por supuesto, tanto fiscal metiendo mano con los jueces como convidados de piedra, pues que no me hace ninguna gracia. Y mejor incautar papeletas que a mandar al talego a miembros del Govern, a potenciales mártires, ¿no?

Además está lo del juez José Yusty, un franquista de tomo y lomo que impidió que Madrileños por el derecho a decidir se pudieran reunir en un local municipal de la capital de España.

Ante este tipo de actuaciones tan de otros regímenes, siempre cito a Voltaire: “No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla”.

 

En cuanto al artículo 155, el PSOE hace bien en mantener reticencias. En mi modesta opinión, el referéndum del 1-O no va a conllevar ningún tipo de ruptura. Sin embargo, la aplicación de dicho artículo constitucional convertirá el procés en algo irreversible desde el punto de vista político y social.

De entrada, en las elecciones que seguirán tarde o temprano a la intervención de la Generalitat, el independentismo arrasará en las urnas y volverá a la carga. ¿Estamos dispuestos a aplicar indefinidamente el 155 hasta que cambie la suerte de Sísifo?


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