Tristeza y vergüenza por los ERE

Jorge Bezares

El miércoles, cuando vi las imágenes de Manuel Chaves, José Antonio Griñán, Gaspar Zarrías, Magdalena Álvarez y 18 exaltos cargos en el banquillo de los acusados por el caso de los ERE, sentí una mezcla de tristeza y vergüenza.

Tristeza por ver cómo personas honradas –no me cabe ninguna duda de que la mayoría lo es- van a ser sometidas a un juicio penal cuando, en muchos casos, el recorrido de los ERE fraudulentos debería haber muerto en la playa de las responsabilidades políticas.

Es verdad que personajes como el ex director general de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Guerrero, -colocado en el juicio justo detrás de Manuel Chaves para mayor escarnio- debieron ser desenmascarados antes de que estallara este caso y llevados ante la Justicia por la propia Junta de Andalucía.

En este sentido, la culpa in vigilando parece clara, pero las responsabilidades políticas asumidas por Chaves, Griñán, Zarrías, Álvarez… suponen el pago de las mismas.

Eso de que la excúpula de la Junta andaluza ideó un sistema para esquivar los controles de la Intervención General y conceder ayudas de manera opaca a empresas afines del PSOE, no se lo cree ni el actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que sabe todo sobre la génesis de este caso, que siempre, por cierto, se ha reactivado en vísperas de unas elecciones.

Lo de la partida de 741 millones malversados para la Fiscalía -855 millones para Alaya- es demasiado dinero para tan poco empresario imputado hasta ahora en esta macrocausa, ¿no?

En fin, soy de los que piensan que la finalidad política de este caso pesa más que la mangancia vitaminada generada.

Y siento vergüenza por la actitud de las distintas direcciones del PSOE, que no han sabido estar a la altura. Ni la de Pedro Sánchez ni la de Susana Díaz. Bueno, la actual presidente de la Junta, después de esquivar a Chaves y a Griñán durante la etapa de aspirante al primer sillón de Ferraz –incluido un 28-F-, recientemente ha vuelto a darles visibilidad.

Pero mira por dónde, en lo malo, en lo peor, van a coincidir Pedro y Susana. A ver si aprovechan para entenderse en lo bueno.

Me parece indecente ese tipo de comportamientos, y estoy convencido de que a la inmensa mayoría de la militancia también le repugna esta cobardía orgánica superlativa.

Este convertir a personas honestas en apestados por miedo al qué dirán, a las consecuencias electorales, muestra la poca talla moral de quienes practican este filibusterismo político.

Yo le digo a la mujer de Griñán, -escribió en Facebock “dejad que venza mi pudor para deciros que estoy orgullosa de él, de su honestidad y su decencia, y feliz de haber compartido, juntos, los últimos 50 años”-, a la mujer de Chaves, a la mujer de Zarrías –especialmente-, al marido de Álvarez, al marido de Carmen Martínez Aguayo… que estaremos con ellos, con todos sus familiares y amigos, defendiendo su inocencia manque pierdan. En peores garitas hemos hecho guardia, ¿no?

PD: Resulta otra indecencia que el ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, lleve en la cárcel desde el 24 de octubre de 2014 –hasta los dos años y diez meses no disfrutó de un permiso carcelario- por haber colocado a dos colaboradores. Y otros, después de haber robado a manga ancha, estén en la calle disfrutando de lo saqueado.