Opinion · Postdatas

SOS Campo de Gibraltar

 

La muerte de un niño de 8 años al pasarle por encima una narcolancha de forma premeditada en la costa de Algeciras ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia y de miles de campogibraltareños.

El relato del suceso, grabado en un audio por una señora que en ese momento paseaba a su hijo pequeño por el paseo marítimo de Getares, es estremecedor.

Según este testimonio, una discusión entre los ocupantes de una goma (narcolancha) y una embarcación de fibra de vidrio acaba con la primera dándose la vuelta y lanzándose contra la segunda. Fruto de esta agresión, una criatura de ocho años murió en el acto.

Es un nuevo mártir de la viña sin vallado en que se ha convertido el Campo de Gibraltar, asediada por una treintena de narcobandas que campan a sus anchas y por un Gobierno que la machaca una y otra vez con falta de medios policiales, con incumplimientos en infraestructuras básicas –en especial, la electrificación de la línea férrea Algeciras-Bobadilla- y con posiciones patrioteras e insensatas frente al Brexit y Gibraltar.

La gente de los movimientos antidroga, representadas por Francisco Mena y Miguel Alberto Díaz –son de lo mejor en una comarca inundada de dinero negro-, lo han dicho alto y claro: el principio de autoridad se ha perdido en la comarca. Los narcos no respetan a los policías y a los guardias civiles, que, dicho sea de paso, en los últimos años han perdido más de 300 miembros.

En estos mismos años, el aumento de efectivos se ha producido siempre para mejorar la represión contra los gibraltareños en la frontera, por obra y gracia del ministro entonces del ramo, José Manuel García-Margallo.

No ha sido para impermeabilizar las costas, para luchar contra los narcotraficantes que han penetrado impunemente por los ríos hasta el mismo corazón del Campo de Gibraltar.

Ha sido para combatir a los yanitos y trabajadores españoles, sometiéndolos a colas de hasta siete colas bajo la estricta vigilancia de los GRS de la Guardia Civil.

Mientras tanto, lo dicho, los ‘narcos’ han ido creciendo a lo largo y a lo ancho del Campo de Gibraltar. Y así nos va: todos los días en los telediarios con la última noticia que viste un poquito más de mierda a la comarca, que es a todos los efectos un nuevo territorio comanche, que diría Juan José Téllez.

Si en la seguridad el PP ha cosechado un estrepitoso fracaso, en materia de infraestructuras ha sido la confirmación de un ‘ahí te quedas’. Que el puerto de Algeciras, uno de los más importantes de España y Europa, no haya servido como percha para justificar una inversión que facilite una salida en tren electrificado en dirección a Madrid, es la confirmación del abandono a la que está sometida la comarca.

Para colmo de males, a propósito del Brexit, el Gobierno parece decidido a llevarse por delante el sustento de más de 10.000 familias campogibraltareñas con una posición patriotera y troglodita ante la única alternativa seria, la locomotora económica gibraltareña, a la economía intervenida por los narcotraficantes.

La presencia de la subcomisión parlamentaria del Brexit en el Campo de Gibraltar, torpedeada el mismo día por una moción en el Senado respaldada por la extrema derecha del PP y apoyada por el PSOE, ha sido otro episodio más de despropósito, una especie de salto atrás a los años de Margallo.

Por cierto, ¿por qué no llama dicha subcomisión al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo? El Parlamento Europeo, más instalado en la normalidad, lo llamó y que se sepa en Bruselas no se registró ningún movimiento sísmico ni se le halló ninguna arma de destrucción masiva.

Con el terreno abonado, pues el Gobierno se ha descolgado con una ruptura por un desacuerdo sobre el uso conjunto del aeropuerto.

Que los policías españoles tienen que estar en la terminal gibraltareña, coño. Pero vamos a ver, esto no estaba resuelto en los acuerdos de Córdoba; sí, los que impulsó el ministro socialista Miguel Ángel Moratinos. Que se trata de enterrar Córdoba, ¿no? Ya, ya.

En fin, tanto para Gibraltar como para el Campo de Gibraltar, lo importante no es donde estén las garitas, sino que el aeropuerto funcione, que sea un instrumento de desarrollo y riqueza para una zona que está harta de estar harta.

Por cierto, ¿irá el ministro del Interior, tan puesto en funerales, a darle el pésame a la familia del niño asesinado por el abandono al que está sometido el Campo de Gibraltar?

SOS Campo de Gibraltar ¡Movilización, ya!, como reclaman Andalucíabay20.30 y otras muchas organizaciones de la sociedad civil.