El gobierno de los sabios

05 jul 2009
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Decía Platón que los más inteligentes y racionales, los sabios de una sociedad deben ser quienes la gobiernen. Un optimista, Platón. Me pregunto qué opinaría si al tan insigne griego le diese por salir de su tumba y echar un ojo al Telediario.

Desconozco si hubo un tiempo en que los gobernantes eran sabios, pero, de ser así, su herencia debió de traspapelarse en alguna mudanza. Los actuales gobernantes son Berlusconi y Sarkozy, son Zapatero y Chávez y Ahmadinejad y ObamaTM. Es posible que alguno de ellos sea capaz de hacer un cubo de Rubik en un tiempo razonable, pero, desde luego, no son sabios. Espabilados, probablemente. Listos, sin duda. Pero no sabios.

Porque a las personas realmente brillantes les repele la política. Los auténticos sabios se juntan con otros sabios, no con ególatras de medio pelo por buenas que sean sus intenciones. Los sabios de verdad prefieren dedicar su vida a la curiosidad y al desafío, prefieren revolucionar el mundo desde un Cancer Research Center o la piscina de bolas de Google antes que reafirmar el statu quo desde el despacho acristalado de un partido.

A no ser, claro, que estemos malinterpretando las palabras de Platón. Porque quizá cuando decía gobernantes no se refería, en ningún caso, a los políticos. Quizá toda esa gente antes mencionada, Sarkozy, Zapatero, Chávez y compañía no tienen nada que ver con esto. A lo mejor sí que nos gobiernan los sabios, de una manera más discreta y sutil, desde Google, desde la FED, desde Time-Warner o CNN.

Quizá Platón no era tan optimista después de todo. Sencillamente estaba mejor informado que nosotros.

Me rebota y te explota

04 jul 2009
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Para que Euskal Herria se libere de la opresora bota del Estado Español quizá haya que cargarse al 80 o al 90 por ciento de la población mundial. Eso debe de estar pensando estos días algún cerebro de ETA en la melancólica soledad de su minipiso franco.

Otegi se pasó meses amenazando con presentar la ilegalización de Batasuna al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, haciendo hincapié en la legitimidad que tendría dicha sentencia. Esta semana Estrasburgo ha ratificado una ilegalización que considera socialmente necesaria. Reacción de Otegi: en Europa son unos fascistas, no como yo, que soy un demócrata como la copa de un pino vasco.

En unas declaraciones más propias de un bar que de una sala de prensa, Otegi comparó la sentencia de Estrasburgo con la guerra preventiva de Bush contra el terrorismo. Es otro síntoma de vascocentrismo, esa patología ideológica que lleva a decodificar la realidad universal a través del prisma de la ikurriña y la txapela.

Al abertzalismo radical se le amplía el campo de batalla; ya no es sólo España y Francia, ahora es Europa entera y los USA que, recordemos, consideran a Batasuna una organización terrorista. De oriente a poniente, Otegi y sus amigos son vistos como una sospechosa asociación cultural con ánimo de lucro y cariz antisistema. Es absurdo, por tanto, que busquen complicidades (y dinero) dentro del sistema.

Ahora, sin opciones de diálogo con el Gobierno español y una vez quemada la salida Estrasburgo, Batasuna ya sólo puede recurrir al Supremo Tribunal Divino. Lamentablemente para ellos, son marxistas. Y Dios no habla con marxistas. Será facha…