La universidad hoy, gestoría de títulos sin alma

Joseba Achotegui

Inicio de curso en la universidad.  De entre los muchos problemas que se agolpan sobre la mesa  me quiero referir  un asunto poco abordado:  hoy cada vez más la universidad es una estructura que está siendo desvitalizada, con precisión quirúrgica, como el dentista desvitaliza una muela: campus aislados, para que no se junte demasiado la gente —no vaya a ser que se organice—,  programas de los cursos y las asignaturas hipertrofiados y en bastantes casos  sin sentido —para que los estudiantes no tengan tiempo literalmente de levantar la cabeza del libro o del ordenador, tanto da—, estímulo a la  competencia desaforada por una décima de punto, ausencia de espacios de análisis de la realidad social… lo que sea para que no haya tiempo para el debate, para pensar, para entender cuál es el rol del estudiante, del profesional en la sociedad de hoy. Un rol, que no es por nada, pero que se presenta cada vez más  precarizado y merecería que se le dedicara algún rato de reflexión

Se me objetará que no nos hallamos ya en las difíciles etapas del franquismo o la transición,  y que no estamos para perder el tiempo. Pero aunque toda comparación histórica es compleja, no cabe duda de que nuestra sociedad tiene graves problemas. Y lo que no nos  podemos permitir es que la universidad se convierta en una mera gestoría de títulos sin alma, en un ente  totalmente desconectado de los problemas de la sociedad en la que encarna

En la sociedad de hoy, el programa de formación de los estudiantes lo deciden cada vez más las empresas, con una planificación estructurada en función de sus intereses comerciales a corto plazo. Así,  como escribía Savater, pronto en vez de decir que fulanito es un ingeniero, diremos que es “un siemens” o “un seat”… y como añadía con especial criticismo, ya no se dirá que menganito es un psiquiatra, sino que es  “un pfizzer”, “un novartis”….

La caricatura de esta situación es la denominada “Hamburguer University” creada por McDonald’s que cuenta con 250.000 alumnos y con decenas de campus en los cinco continentes. Existen ya más de 2000 universidades de este tipo, vinculadas a empresas, como el caso de Coca-Cola, en todo el mundo.  Ninguna objeción a que haya centros de  estudios del máximo nivel sobre hamburguesas financiados y dirigidos por empresas  siguiendo los intereses de sus accionistas. ¿Pero es eso una universidad? ¿Es ese el modelo de universidad que queremos?