Opinion · Salud mental en tiempos difíciles

Los niños vengadores: las dificultades de la reagrupación familiar de los inmigrantes

¡Mamá es Usted una puta!  Con esta frase pintó Jonathan todas las paredes de su nueva casa. Acababa de llegar por reagrupación familiar  a España y había descubierto que su madre tenía otra pareja y aquello resultó demasiado para él, tras 8 años de separación. Otro día mientras jugaba un partido de fútbol salió como una exhalación del campo hacia el coche en el que estaban su madre y su nueva pareja viendo el partido porque pensó que su madre,  que se había agachado a coger algo, le estaba haciendo una felación a su pareja.

Estas situaciones nos muestran de modo muy crudo lo difíciles que les resultan a  los niños estos reencuentros, tras largos años de separaciones forzadas que marcan su infancia. En el mundo de hoy, con la gran mejora de las comunicaciones, los niños que van y vienen se están convirtiendo en una realidad habitual. Pero, un niño no es un paquete postal.

Estas separaciones forzadas afectan  al apego que es un instinto de primer orden, (no solo en los humanos sino ya en todos los mamíferos) y cuya ruptura da lugar a un gran sufrimiento psíquico que incrementa  el riesgo de padecer un trastorno mental en los menores vulnerables. Estos niños no pueden perdonar el sufrimiento tan intenso que han vivido y con frecuencia son crueles en el trato con sus padres, se vengan del abandono que han vivido. No es infrecuente en las consultas que se muestren absolutamente indiferentes al llanto de sus padres y que les digan abiertamente que les odian.  También por supuesto, los padres se ven muy afectados por estas separaciones forzadas y tienen dificultades para volver a estructurar la familia tras la reagrupación, máxime cuando los niños se muestran tan vengativos.

Una familia que ha estado separada largo tiempo es como un jarrón que se ha roto. No es fácil que todas las piezas vuelvan a encajar. En todo caso se requiere mucho apoyo, buenas condiciones, estabilidad, algo que con frecuencia  no ocurre y que acaba desestructurando a las familias.

Lamentablemente no existe ningún tipo de coordinación institucional para ayudar a estos niños y a estas familias a pesar del grave riesgo que supone  la situación que viven. Con los formidables avances tecnológicos que poseemos no sería difícil,  como mínimo,  coordinar la ayuda entre los profesores, entre los ayuntamientos de las ciudades de las que proceden y a las que van,  entre los profesores y las escuelas de los dos países,  y  dar apoyo a estas familias que viven  situaciones tan difíciles.

Sabemos que el duelo migratorio de los hijos de los inmigrantes es muchas veces más complicado que el de los propios padres, incluso cuando toda la familia está junta. No es difícil prever qué ocurre cuando las circunstancias son tan negativas por la vivencia de estas largas separaciones que los niños viven como abandonos.

Además, a esta situación se añade con frecuencia, tal como vemos en muchos casos en el SAPPIR (Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados) en Barcelona, el que muchos de estos menores además sufren malos tratos, abusos sexuales, explotación laboral…dada la radical indefensión en la que se encuentran.

Ante esta realidad, desde La Red Atenea, Red global de apoyo psicológico y psicosocial a inmigrantes en situaciones extremas http://laredatenea.com queremos iniciar un programa de coordinación entre entidades y administraciones para mejorar la suerte de estos menores.

jachoteguil@gmail.com