Salud mental en tiempos difíciles

Por Joseba Achotegui

No psiquiatricemos el dolor y los traumas de los refugiados

28 Sep 2016
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Al dolor que padecen los refugiados que están llegando a Europa en muy difíciles circunstancias corremos el riesgo de añadir un plus: el considerar que padecen masívamente trastornos mentales, especialmente en relación al sobrediagnóstico como trastorno mental de las situaciones traumáticas que han vivido  

Es muy conocido, y ya lo hemos comentado en otros textos de este mismo blog,  que existe un sobrediagnóstico de la depresión,  que hoy en día abarca gran  parte del área del estrés y el duelo, pero hoy quiero hacer mención al tema del sobrediagnóstico psiquiátrico de las situaciones de trauma que viven los refugiados  con el denominado Trastorno de Estrés Post-traumático, un cuadro del que se habla con frecuencia en los medios de comunicación de manera poco contrastada  y que para muchos investigadores está fuertemente sobrediagnosticado   Así en la guerra de la ExYugoslavia se llegó a decir que la  mitad de la población de los Balcanes  padecíó  Trastorno de  estrés postraumático 

Ya la propia historia de cómo surge este diagnóstico de  trastorno de estrés post-traumático  es clarificadora de los peligros de su utilización abusiva,  pues se introduce en las clasificaciones psiquiátricas  tras la guerra del Vietnam por la  enorme presión de las poderosas asociaciones  de veteranos de guerra que buscan tener más ayudas económicas y beneficios  sociales del gobierno al volver a Estados Unidos. Así  el trastorno se inscribe en el DSM-III sin estudios de campo que lo avalen dadas las tremendas presiones que se realizan sobre el comité de redacción. Como señala en su libro “El trastorno de estrés post-traumático, mito o realidad? ” el profesor del University College of London, Chris R. Brewin, se convierte en trastorno mental algo que forma parte de la reacción normal ante las situaciones traumáticas y que la mayoría de las personas  es capaz de elaborar

 El resultado de estas exitosas campañas de promoción de este trastorno por las asociaciones de veteranos de guerra logra en los siguientes años que el diagnóstico del trastorno crezca de modo casi exponencial, tras impresionantes campañas de marketing y promoción, incluso en la prensa

 Sin embargo, años después de esta masiva promoción del trastorno,  existe en Estados Unidos una gran polémica y gran inquietud  acerca de los efectos de estas campañas por sus enormes efectos negativos a que ha dado lugar.

 Porque tras  todas estas campañas, la situación de los veteranos de guerra, masívamente diagnosticados como enfermos de trastorno de estrés post-traumático es muy negativa, muy problemática, lo cual ha generado un gran debate. 

Como se ha señalado, por qué los veteranos de la segunda guerra mundial, que vivieron todas las atrocidades del nazismo  se recuperaron sin apenas problemas de los traumas de la guerra, se integraron sin dificultades relevantes  en la sociedad americana  y  sin embargo ahora los veteranos de guerra son un colectivo lleno de problemas y con graves dificultades de integración? Para algunos autores la causa es la masiva profusión del diagnóstico de Trastorno de estrés pos-traumático, que ha estigmatizado a los  que vuelven de la guerra y se  les ha convertido a los ojos de la población en  enfermos,  “locos peligrosos”, violentos…. Todo esto ha conllevado su aislamiento, que no se les contrate,  se les tema. y lógicamente este rechazo  incrementa su frustración, su rabia…su desadaptación…su no integración.

 Y este sobrediagnóstico se da no solo en el marco de la creciente psiquiatrización de la vida cotidiana,  sino a veces,  por un intento de enfatizar la gravedad de los problemas que padecen estas personas para buscar que se les ayude, se les den recursos…. lo cierto es que,  tal como señalaremos, esta psiquiatriazicación del dolor de los inmigrantes tiene consecuencias muy negativas

 Hay numerosos metaanálisis que muestran que no más del 20% de las personas que viven situaciones traumáticas desarrollan trastornos mentales, entre ellos el trastorno por estrés post-traumático. En mi experiencia desde principios de los 90 atendiendo en el SAPPIR  a inmigrantes y refugiados,  muchos de ellos llegados en patera en tremendas circunstancias, este diagnóstico es incluso bastante menor a esa cifra del 20%. De todos modos que estos refugiados no padezcan este trastorno no quiere decir, obviamente que no precisen apoyo, contención, porque es normal que alguien que ha vivido un trauma lo reexperiencie en algún momento durante algún tiempo, mientras se va elaborando y se va disipando,  pero eso no quiere decir que padezca un trastorno mental. La larga historia evolutiva y la selección natural  habría proporcionado a la mayoría de la población la capacidad de elaborar bien las situaciones traumáticas, de ser resiliente 

Por lo tanto, urge una revisión a fondo de toda esta temática, no vaya a ser, que hablando de situaciones  traumáticas,  “nos salga el tiro por la culata”

jachoteguil@gmail.com

 

 


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