Salud mental en tiempos difíciles

Por Joseba Achotegui

¿También tomaremos pastillas para “quitarnos” del café? Desvaríos de la psiquiatrización de la vida cotidiana

30 Oct 2016
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En este proceso creciente  de psiquiatrización de la vida cotidiana que vivimos, le ha tocado ahora el turno al, hasta  el día de hoy, inocente e inofensivo vicio  de tomar café de forma poco mesurada, que ha sido diagnosticado con el nombre de “Trastorno por consumo de cafeína”.  Y como era de esperar, según señala la última edición de la clasificación oficial de los trastornos mentales (DSM-V)  este  trastorno es extraordinariamente frecuente, dado que  el 85% de la población toma café y para padecerlo se incluyen síntomas tan vagos  como “ansia de tomar café” ó “ se toma  café durante más tiempo del previsto o en cantidades superiores a las previstas”. 

No es extraño pues que con estos criterios se sostenga que  el 30% de las personas que toman café  pueden padecer esta enfermedad.  Se señala además, sin duda para darle más rotundidad científica,  que en hasta el  77 %  de estas personas  puede haber  causas genéticas que les conducen a esta patología

Ante la emergencia de este nuevo “trastorno  mental”,  obviamente la pregunta es: ¿También tendremos que tomar pastillas para “quitarnos” del café?  ¿No será peor el remedio que la enfermedad?   O si se prefiere una línea de tratamiento  más freudiana  ¿ Tendremos que psicoanalizarnos  durante años para investigar   qué  tremendos conflictos inconscientes nos llevan al desvarío de tomar café “durante más tiempo del previsto o en cantidades superiores a las previstas”, tal como hemos señalado más arriba?

Existiendo ya  el trastorno por intoxicación por cafeína, o el trastorno por abstinencia de cafeína,  para casos extremos de alteraciones relacionadas por tomar  café, añadir este nuevo trastorno por tomar más café de la cuenta,  es obvio que  favorece la psiquiatrización  de hábitos sociales

Y es importante tener en cuenta  que el consumo de  café  es un hábito que tiene aspectos muy saludables  ya que se suele tomar  con otras personas,  y  se asocia al incremento de las  relaciones personales y sociales, al incremento del capital social, uno de los factores más importantes para la salud mental. Por lo tanto, sin negar que puede haber casos de intoxicación o abstinencia, poner el tomar café  en la picota, como conducta de riesgo tan grave que lleva aparejado el diagnóstico de un trastorno mental,  puede tener más aspectos negativos que positivos

Afortunadamente, a pesar de ensañarse con los peligros de consumir de forma poco mesurada esta “peligrosa”  infusión,  la clasificación psiquiátrica del DSM-V, aunque incluye este trastorno en el “manual” con todos los demás, considera que “la evidencia es insuficiente”  y postpone para la siguiente edición incluirlo entre los “diagnósticos oficiales”. Ya conozco gente que por si acaso, apura los cafés,  antes de que nos los quiten, esperemos que al menos no sea por las malas

Que el tomar café de forma poco mesurada o cuando no es lo más conveniente, es una conducta, un vicio si se quiere,  poco saludable, y por lo tanto no es muy recomendable, está fuera de toda duda. Pero que  tomar más café de la cuenta constituya nada menos que un trastorno mental, y que además se le equipare en las clasificaciones psiquiátricas con la esquizofrenia o la paranoia, para muchos , va  mucho más allá de lo razonable y desde luego merece un debate en profundidad


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