Salud mental en tiempos difíciles

Por Joseba Achotegui

El procés: psicología de masas en el siglo XXI

24 Oct 2017
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

Es un clásico en psicología el planteamiento de que los grupos, las masas, tienen un funcionamiento mucho más primitivo e irracional  que el que tienen las personas una a una, individualmente,  que se considera que tienden a comportarse de modo más lógico y  analítico.

Pues bien, esta diferenciación está saltando por los aires en la sociedad actual en la que la distancia entre el individuo y el grupo, es cada vez menor, cada vez hay menos intimidad.  A través del whatsapp, de las redes sociales, de la permanente recepción de “información” desde nuestros grupos de referencia, cada vez estamos más inmersos en el grupo. Esto lo hemos vivido en Catalunya de modo intensísimo estas últimas semanas.

Y si al fin tenemos un momento para estar con nosotros mismos  y poder pensar por nuestra cuenta y riesgo, la característica de invasividad que tienen las redes sociales nos impide realmente saber qué sentimos o qué pensamos acerca de la realidad, en este caso, el procés .  Vivimos en un contexto en el que hay una  interrupción sistemática y continua de  la cadena del pensamiento, el curso del pensamiento, algo fundamental para realizar  mínimamente bien cualquier análisis, cualquier valoración de la realidad, máxime si es una realidad compleja, como en este caso.  No es extraño que en este contexto, la venta de libros haya caído un 20%, como nos están señalando las librerías. Todo esto, desde todas las orillas,  recuerda a los funcionamientos sectarios,  estructurados para quebrar la resistencia a la crítica del individuo, para controlar su mente, lograr que no salga de la burbuja.  ¡Y pobre del disidente!

Además, en la sociedad del siglo XXI se nos ha adoctrinado machaconamente en la idea de que la emoción y la intuición son las mejores guías de nuestra conducta y que la razón es una antigualla, algo pasado de moda, que ya hoy no se lleva, y que requiere además esfuerzo.  Y en relación al procés no es extraño oír a personas que te dicen que todo este tema  les produce una gran emoción, “les pone” y que si así se encuentran muy a gusto no  tienen por qué plantearse nada más.  Están viviendo a tope esta “experiencia”. Su guía es la emoción, lo demás, es secundario.

No es fácil para nadie pensar  en medio de este aluvión de presiones emocionales, en un contexto con frecuencia , desde todas las orillas, de informaciones sesgadas, postverdades cuando no directamente mentiras, vídeos trucados,  intoxicaciones, e informaciones convertidas en reality shows. Todo ello en el  marco de un  modelo social narcisista , en el que el lenguaje  se basa en hablar de humillaciones, afrentas, ultrajes, orgullo…

De todos modos, como era de esperar, este tsunami de emociones también ha comportado que muchas personas lo estén pasando mal, se encuentren enfadadas,  asustadas, tristes , frustradas, ante tantos conflictos personales, tantas tensiones y tanta manipulación. Y también ha habido muchas personas que han tenido que pedir ayuda psiquiátrica, incluso conozco algún caso que ha acabado en el mismísimo manicomio.


comments powered by Disqus