Salud mental en tiempos difíciles

Por Joseba Achotegui

Ideas para no provocar depresiones a los allegados en el 2018

11 Ene 2018
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Tal como ha señalado el filósofo coreano-alemán Buyng Chul-Han,  vivimos en la sociedad del cansancio,  y lo que hoy tememos ya no es la locura sino la depresión. Ya no vivimos la sociedad disciplinaria que describía Foucault, una sociedad de cuarteles, fábricas y manicomios. Hoy, la depresión, aliada a su fiel escudera, la ansiedad, se ha convertido en el gran temor de nuestra sociedad, un modelo social que genera y potencia el temor a ser  perdedores, losers.

Ante esta situación quiero plantear algunas ideas para mirar de prevenir la depresión. Pero no lo voy a hacer siguiendo el modelo standard,  habitual, que se centra en potenciar la protección del individuo frente a la depresión. Mi planteamiento va a ser más social, ya  que dado que todos interactuamos, todos somos agentes de salud o de enfermedad. Y me voy a centrar, siguiendo el modelo evolucionista, en resaltar lo dañinos y tóxicos que podemos ser, muchas veces inconscientemente,  para los demás,  y cómo podemos evitarlo.

Uno de los contextos más implicados en generar depresiones es el de las situaciones de competición.  En la naturaleza, hay situaciones de cooperación y situaciones de competición. Y cuando en la competición se sale derrotado, que el perdedor acepte la realidad de que ha perdido le permite no continuar la batalla hasta el final, con el riesgo que esto supone de graves pérdidas o lesiones o incluso la muerte. Pero es muy importante que el ganador  no se cebe en el derrotado, le respete  y no le humille. Que ambos, ganador y derrotado, continúen luego colaborando.

Es decir, lo importante es ver cómo tiene lugar esa vivencia de la derrota, esa “subordinación”, que es además temporal, circunstancial. Ante esta situación numerosos investigadores postulan que la evolución ha seleccionado un mecanismo denominado IDS (Involuntary Defeat Strategy: estrategia involuntaria de derrota)  que permite automáticamente que el animal derrotado se adapte a la situación, tal como se ha demostrado experimentalmente.

De todos modos, no  hay que caer en la denominada  falacia biologista, que señala que los humanos no tenemos por qué regirnos por las leyes de la naturaleza, sino que hemos construido la ética para estructurar nuestros códigos de valores.  Pero conocer que llevamos en nuestros genes, producto de la selección natural, este mecanismo, el IDS,  es muy relevante desde el área de la salud mental.

Por ejemplo, a nivel humano, también hemos de lidiar con el éxito o la derrota. Así,  si varias personas compiten por un puesto de dirección, obviamente no todas pueden lograrlo.  Pero si el vencedor, o el grupo, humilla al que ha perdido la competición, esto perpetúa su sentimiento de fracaso, disminuyendo su autoestima  y esta podría ser una de las causas de la depresión. Sin embargo, si el derrotado es respetado y cuenta con el apoyo del grupo, puede ir superando la situación, elaborándola y abordar nuevas metas.

Existen muchos ejemplos de  situaciones de subordinación temporal: en un vuelo o una travesía en barco aceptamos que el capitán dirija las operaciones a bordo, no podemos opinar todos los pasajeros a mano alzada acerca de a qué velocidad es mejor ir en una tormenta o en qué pista del aeropuerto queremos aterrizar. Hay un capitán que dirige la nave y lo aceptamos. Pero ese capitán, tiene una potestad  temporal y no puede hacer lo que le dé la gana con el “poder” que le hemos delegado.

Esta subordinación que aceptamos en la travesía es adaptativa, reversible, moderada y no brutal. Pero si esta subordinación se perpetúa y se realiza de modo despótico, hunde a los subordinados y  da lugar a depresión.

Se sabe desde los años setenta que la depresión es más frecuente en las clases populares sometidas a situaciones vitales más duras, entre ellas la subordinación con frecuencia humillante y repetitiva. Tener en cuenta estos planteamientos evolucionistas es, sin duda, interesante desde el área de la salud mental y nos puede ser de ayuda para no provocar depresiones a nuestros allegados. Cuando hemos de competir y ganamos, o cuando a alguien a nuestro alrededor las cosas no le van bien, no solo es importante apoyar al loser por empatía y afecto, sino que hoy tenemos datos que nos muestran también que estamos ayudándole a prevenir la depresión.

Para leer más sobre el tema:  Leon Sloman y Paul Gibert Subordination and Defeat. Psychologycal Press, N. York, 2010

jachoteguil@gmail.com

 


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