El estrés límite de vivir indocumentado y la muerte de Mame Mbaye

Joseba Achotegui

Vivir, mejor dicho malvivir,  más de 10 años como inmigrante indocumentado supone un grave riesgo para la salud porque constituye una de las mayores situaciones de estrés imaginables. Todas las áreas vitales se hallan profundamente afectadas: el área familiar, el área de la seguridad física, el área  social,  el área lingüística  y cultural, el área relacional.

 La muerte en Madrid  hace unos días de Mame Mbaye,  un hombre joven de origen senegalés que llevaba más de una década indocumentado en España nos interpela como sociedad. ¿Qué clase de programas de integración hay  en este país cuando una persona puede llegar a estar hasta  diez años viviendo sin papeles?

 Vivir indocumentado es una forma extrema de estrés  que da lugar a graves afectaciones diferentes áreas:

 -El área familiar, porque estas personas están separadas durante años de sus seres queridos, no pueden traer a sus hijos, ni ver a sus familiares. Hay una ruptura del instinto del apego, un instinto fundamental en los seres humano tal como señalaron los trabajos de Bowlby y  Ainsworth.

 -El área de la seguridad física ya que viven en situación de indefensión radical, pudiendo  ser sometidos a abusos de todo tipo ya que no son considerados sujetos de derechos en el país en el que viven.

 -El área social con la condena a vivir en situaciones de explotación laboral al no poder acceder al mercado de trabajo en condiciones legales, barreras para el acceso a la vivienda, a la asistencia sanitaria….

 -El área lingüística y cultural, con las dificultades para relacionarse con los autóctonos, por el temor a ser expulsados,  dificultando enormemente la integración en la cultura del país de acogida. Como me decía un inmigrante al que atendíamos en Barcelona, al preguntarle  cómo le iba el aprendizaje de la lengua del país de acogida: mire doctor, es que en el trabajo clandestino se habla muy poco, ¿sabe Vd.?

 -El área relacional. Muchas de estas personas viven escondidas, son invisibles, son los “nadie” como Ulises en la Odisea.

 Sabemos que el estrés crónico da lugar a profundas alteraciones físicas y mentales. Los humanos tenemos muchos mecanismos para afrontar bien el estrés agudo,  pero el estrés crónico nos es mucho más difícil de manejar ya que afecta  de modo muy relevante,  entre otras áreas físicas,  a las defensas inmunológicas,  e incrementa los riesgos de trastornos cardiovasculares y metabólicos. También a nivel psicológico, tal como he señalado en otros artículos en este mismo blog, esta situación da lugar a un gran sufrimiento psicológico que incrementa el riesgo de padecer un trastorno mental en las personas que tienen vulnerabilidad en el área de la salud mental. 

Así pues, es muy importante esclarecer todas las circunstancias que rodearon la muerte de Mame Mbaye, pero no tan solo las circunstancias de su muerte  nos interpelan. También nos interpelan  las circunstancias en las que este país había convertido su vida,  marcada por una situación de estrés límite e inhumano.