AMOR, POLÍTICA Y REVOLUCIÓN (nota sobre una entrevista a Alan Badiou)

-¿Qué le queda a una pareja enamorada en un mundo como éste? ¿La revuelta, la música, la poesía, el sexo, la indiferencia, la violencia, la sabiduría? ¿Cuáles son los ejes de una emancipación positiva frente a esta máquina infernal que es el mundo?

-En la situación de crisis y de desorientación actual lo más importante es guardar las manos sobre el timón de la experiencia que estamos llevando a cabo, sea en el amor, en el arte, en la organización colectiva, en el combate político. Hoy, lo más importante es la fidelidad: en un punto, aunque sea en uno solo, hay que tratar de no ceder. Y para no ceder debemos ser fieles a lo que pasó, al acontecimiento. En el amor hay que ser fiel al encuentro con el otro porque vamos a crear un mundo a partir de ese encuentro. Claro, el mundo ejerce una presión contraria y nos dice “cuidado, defiéndase, no se deje abusar por el otro”. Con eso se nos está diciendo “vuelvan al comercio ordinario”. Entonces, como esa presión es muy fuerte, el hecho de wholesale jerseys China mantener el timón hacia el rumbo, de mantener vivo un elemento de excepción, es ya extraordinario. Hay que pelear por conservar lo excepcional que nos ocurre. Después veremos. De esa forma salvaremos la idea y sabremos qué es exactamente la felicidad. No soy un asceta. No estoy por el sacrificio. Estoy convencido de que si logramos organizar una reunión con obreros y ponemos en marcha una dinámica, cheap jerseys si podemos superar una dificultad en el amor y nos reencontramos con la persona que amamos, si hacemos un descubrimiento científico, ahí empezamos a comprender qué es la felicidad. La felicidad es una idea fundamental.

Entrevista a Alan Badiou

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Coraje, el de este viejito Badiou. A estas alturas y grita: ¿cómo que me va a quitar a mí la idea del comunismo?

Me trae de regreso ideas con las que vengo peleando y que apunté en El gobierno de las palabras: aprender, divertirnos y transformar como objetivo de vida.

Aprender, porque entender algo es un placer inmenso (lo decía Humboldty y lo recuerda a cada rato Jorge Riechmann), porque aprender es continuar el rumbo que nos hizo homo sapiens, porque después de “hominizarnos” aún queda humanizarnos. Porque nuestro viaje empezó con la desobediencia a ese dios absurdo que no quería que probáramos de la fruta del árbol de la ciencia. Y porque lo hicimos wholesale jerseys y porque gracias a la desobediencia hemos llegado hasta aquí, con todos los errores y también con todos los aciertos, en especial de la consciencia.

Divertirnos, porque la risa nos devuelve al mundo, nos desmercantiliza, nos armoniza con todo lo que está vivo. Porque la alegría nos ayuda al optimismo y lo contagia. Porque la risa es absurda, porque rompe las reglas de la lógica, porque nos hace niños y sabios y nos hace partirnos con la mandíbula desencajada. Porque la risa necesita a los demás, porque es diálogo, porque refuerza las ganas que tenemos de estar unos con otros. Transformar, porque venimos programados para tener empatía y, además, hemos desarrollado esa capacidad de cambiar las cosas gracias a los límites infinitos del lenguaje.

Transformar porque mejorar el mundo 2016- que hemos recibido nos dota de sentido, nos hace diálogo y nos otorga ventajas en el cuerpo y en el alma. Porque está en nuestra biología de animales sociales, porque sienta bien a nuestras células hablar con los demás, porque hemos llegado hasta aquí negociando entre nosotros para poder vivir.

Y al final, este pobre animal que es consciente de que va a morir en algún momento, no se muere cuando aprende, cuando cheap nba jerseys se divierte, cuando transforma. Podemos pelear por la verdad, porque la verdad es más grande que nosotros y nos permite fundirnos en algo mucho más grande que nuestra individualidad. Al tiempo, nos hace a cada uno y cada una imprescindibles cuando nuestra singularidad se pone al servicio de la verdad y hace más grande la fuente que permite a cada cual interrogarse acerca de la verdad y la mentira. No nos morimos cuando la belleza se acurruca en nuestro costado o recorre nuestros ojos, cuando una melodía se nos hace luz en el cerebro, cuando un viento huele a leña de roble y unas nubes a viaje, lluvia y tejados, cuando un rostro nos lanza ese ángulo que pensamos hecho para nosotros, cuando una frase o un gesto nos da un caderazo en el cerebro y nos reimos o asombramos, cuando dejamos de ser porque nos hemos arrebatado con lo hermoso y, sin darnos cuenta, la angustia deja paso a la tranquilidad.

No nos morimos cuando nos entregamos a que los demás puedan escoger su propia vida. Amar, decía Hegel, es dejar de ser para ser más. Y cuando amas, nunca te mueres porque vives en los demás. Amar es el verdadero antídoto. Por eso la revolución es amor. Por eso la lucha política sólo es cierta cuando se guía por el amor. Por eso el Che hablaba de amor y amaba por los cuatro costados.

Y también por todo eso, pero desde la perspectiva contraria, esta sociedad necesita mercantilizar el saber, necesita mercantilizar la diversión y necesita Mainstream mercantilizar el amor. Por eso esta sociedad está llena de pobres necios que, tan enormes se creen, que aplastan con su ego y su sombra a cualquiera a su alrededor, que confunden el amor y el sexo con sus aventuras Art depredadoras, que creen Christianity que reír es eructar o que aprender es una herramienta para PayPal hacer más prisioneros. Pobres necios que negocian con nuestra necesidad de trascendencia, pobres necios que negocian con nuestro trabajo y nuestras herramientas, pobres necios que negocian con nuestra tranquilidad y con nuestra intranquilidad. Hasta que les digamos basta. En nombre de aprender, de divertirnos, de transformar.

Buen tiempo para mirar por la ventana y leer en el viento las ideas frescas que despejen tantas nubes negras.