Moción de cesura (para limpiar la ciénaga)

 

 

 

 

 

“La vida-escribió Salvador Paniker- no es un problema a resolver sino una realidad a experimentar. No venimos a este mundo: brotamos de él”. Por eso, nada de lo humano nos es ajeno. Aunque los muñidores de lo oscuro cuiden su hacienda con tres mantras mentirosos y envilecedores: tú hubieras hecho lo mismo, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, piensa mal y acertarás. Se trata ahora de frenar el paso a los que entristecen la vida, de permitirnos tratar a cada ser humano como un héroe. De defender la democracia. Es momento de no dejar pasar a los que han quebrado las bases de la convivencia. De hacer una moción de censura. ¿Qué gritan los voceros de sus amos? Pongan la bacina cerca y vomiten conmigo.

En apenas unos días la jugada avanza varias casillas. Entra en la cárcel Ignacio González, Presidente de la Comunidad de Madrid, donde compartirá cuitas con la otra mano derecha de Esperanza Aguirre, Francisco Granados. La propia Condesa de la Corrupción, tan liberal que tenía dos manos derechas, dimite entre lágrimas de rana en la ciénaga crepuscular. El PP construye metáforas cargadas de exceso: llenan el agua -el Canal de Isabel II- de mierda, y la exportan a esa América Latina que olvida a sus pueblos (Colombia en primer plano, México). Cristina Cifuentes era miembro del patronato del Canal de Isabel II cuando todas estas mamandurrias. Y una de tres: estaba ahí -¿cobrando dietas al menos?- y, sabiendo, miraba para otro lado, o no se enteraba (y entonces ¿qué hacía ahí?) porque no se enteraba. La tercera posibilidad, la más plausible, pónganla ustedes. Entra en la cárcel Javier López Madrid, yerno de otro imputado, el Marqués de Villar Mir -el que decía que Podemos era el principal problema de España-. Marqués porque a los marqueses los nombra el Rey. A López Madrid también lo nombra la reina devenida, Letizia, en un mensaje: “Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso, compi yogui. (I miss you)”. Es decir, que para nuestra esbelta Reina, la justicia es “merde”. Lo mismo que piensa Urdangarin y la Infanta Cristina.  La ciénaga crece en terrenos reales. ¿Saldrá en las tramas el Rey Emérito Juan Carlos I? Porque agua lleva el río. Epístolas electrónicas. El Ministro Catalá manda un sms al preso González que le había felicitado por su nombramiento: “Gracias Nacho. Un fuerte abrazo. Ojalá se cierren pronto los líos”. La “merde” es un lío cuando salta. Como hizo Rajoy con Bárcenas. Sé fuerte. Aunque ahora se maneja mejor. Como Zoido: ahora ya no obran con tanta impunidad. Y por si no bastara, José Antonio Nieto, Secretario de Estado de Interior, recibe al hermanísimo hoy preso, Pablo González. La operación Lezo ya estaba en marcha. Dice Nieto que no sabía y que esto es una cacería. La caradura es infinita en el reino de Dios. Ignorante, el que ignora. Hablarían de fútbol claro. O de Mercasa, que también ha estallado y se va a llevar por delante a otros cuantos del PP y sus aledaños. El problema es que el preso Pablo González, al salir de esa reunión, le dijo a otra persona ligada a la trama: “El encuentro ha sido muy interesante, te lo contaré pero no por teléfono”. Que de fútbol no se habla por teléfono. Con qué facilidad se reúnen los cargos del PP con delincuentes. Como hizo el anterior Ministro, Jorge Fernández, con Rodrigo Rato. ¿No hay bastante? Manuel Moix, el Fiscal Anticorrupción, intentó frenar el registro de la casa de Ignacio González. Por vez primera, los fiscales, llenos de coraje, tuvieron que recurrir a la convocatoria de la Junta de Fiscales para desoír lo que a todas luces era una orden con tintes entorpecedores de la justicia. Por parte del fiscal anticorrupción. ¿Más madera? Moix intentó cambiar al fiscal que lleva la investigación de la trama corrupta del Canal de Isabel II. Pero ni el Fiscal General, José Manuel Maza, nombrado por Rajoy, ni el propio Rajoy, han dicho nada. Manuel Moix: el que defendió a Blesa, señaló el camino de salida de la carrera judicial a Elpidio Silva, dijo que las tarjetas Black no tenían caso, exoneró a Esperanza Aguirre de su huida de la Gran Vía. Un crack. Lo mismo que Carlos Jiménez Villarejo. Denunció en su día a los Pujol. Felipe González lo frenó. Los Pujol, también estos días, van entrando en prisión. Cerrando la semana, los funcionarios decentes de la fiscalía se querellan contra el despacho que fundó Cristobal Montoro. Al parecer, recibieron contratos a dedo. ¿Quiénes son los miembros del despacho? Ricardo Martínez Rico es el actual presidente del despacho. Fue secretario de Estado de Cristóbal Montoro en el Gobierno de Aznar; Francisco Piedras:  socio director. Exdirector del gabinete de Martínez Rico en la Secretaría de Estado; Salvador Ruiz Gallud: socio director. Ex director general de la Agencia Tributaria; Manuel de Vicente-Tutor: socio director. Exjefe del gabinete técnico de la Agencia Tributaria. Y otro de los imputados, Francisco de Asís, director del gabinete del ministro. De hecho, esta maquinaria creada por Montoro, siempre tuvo como tarjeta de presentación sus “influencias al más alto nivel del gobierno”. ¿Quieren más sólo de esta semana o ya les basta para vomitar? Rajoy declarando por la Gürtel, Cifuentes declarando, Aguirre declarando… Y no nos olvidamos de que con dinero público pagan a La Razón, al ABC o a los pantuflos digitales. Y si eso no bastara, el Ministerio del Interior crea una “policía política” a su servicio, emulando lo que Rubalcaba hizo en su día con los mismos personajes provenientes de las cloacas del franquismo.

Podemos ha anunciado la voluntad de presentar una moción de censura. Dicen los voceros de la intangibilidad que no suma. Es decir, que lo que la calle exige, el Parlamento no lo suma. Es decir, que el Parlamento no se parece a la calle. Ya pasó en otros momentos de la historia. Por ejemplo, durante las huelgas generales. Por eso el PP, el PSOE, Ciudadanos o el PNV quieren que todo se resuelva en el Parlamento. Porque las Cortes Generales se parecen más a la vieja política que a la nueva España. Les molesta la calle porque les molesta la gente. El PSOE y Ciudadanos están sosteniendo al corrupto PP en la Moncloa. Y necesitan que no se note. Maldito Podemos que nos quiere sacar los colores.

Dicen que Podemos debía haber apoyado en su día el gobierno de Rivera presidido por Sánchez. Recordemos que aquel programa económico que presentó Ciudadanos lo redactó Luis Garicano, un hombre de la patronal bancaria. Recordemos que el responsable económico de Pedro Sánchez, Jordi Sevilla, es el mismo que está hoy asesorando al BBVA para que no tenga que pagar el fraude de las cláusulas suelo y se las vuelvan a colocar a los hipotecados. Un hombre muy de izquierdas, que dirían en el PSOE. El PP, de haber prosperado aquella inteligente jugada, hubiera pasado a la oposición, Rajoy, entonces, hubiera tenido que dimitir presionado por Soraya Sáez de Santamaría,  y con esa dimisión el PP hubiera dado por pagados todos los escándalos de corrupción (la triste muerte de Rita Barberá completaba el juego ascendiéndola a los cielos el mismo PP que la había ascendido al gallinero del Congreso). El IBEX 35 encantando: seguirían las mismas políticas económicas del capitalismo de compadreo, hubieran renovado el bipartidismo limpiando al PP para las siguientes elecciones, hubieran herido de muerte a Podemos al permitir cargarle la responsabilidad de un gobierno condenado al fracaso -el de Rivera con Sánchez- y, lo más importante, ningún empresario hubiera sido imputado por corrupción. Por el contrario, con la moción de censura, Rajoy saldría del gobierno por su principal culpa, la corrupción (correlato de los recortes, los desahucios, la ley mordaza, etc.), el PSOE y el PP clarificarían si están por la regeneración o por apuntalar la basura, y la justicia podría seguir sin las trabas de la fiscalía su tarea imputando no solo a los corruptos sino también a los corruptores.

Pablo Iglesias ha dicho que no tiene problema en quién puede dirigir ese gobierno con la misión principal de limpiar la ciénaga. Eso no va a ser un impedimento. Estamos en un momento de urgencia democrática. Tendrá que explicar el PSOE por qué insiste en mantener a Rajoy, y quizá tenga que dar cuenta de la corrupción que afecta a sus principales cargos de Andalucía, último reducto del PSOE. ¿Está negociando el PSOE de la gestora impunidad con el PP? Lo que haga Ciudadanos da lo mismo: hará lo que le manden sus jefes del IBEX 35. No hay gran discusión. Mientras que el PNV, como siempre, debilitará la España plurinacional pactando con el corrupto PP a cambio del cupo, volviendo a revestir la federalidad con los ropajes del chantaje.

Ignacio González, grabado en su despacho, dijo: tenemos el gobierno, tenemos el Ministro de Justicia, tenemos la fiscalía. ¿Y un maldito juez nos va a  buscar las cosquillas? ¡Lo mandamos al Gulag! O a Onteniente. Es tiempo de la ciudadanía. Como en el 15M. ¿Vamos a quedarnos mirando? Ya hemos vomitado todo lo que teníamos dentro. Tiempo de hacer algo.