La ministra Tejerina, Pearl Harbour y el 8 de marzo

Está pasando algo con la Huelga del 8 de marzo. Al PP nunca le ha preocupado la protesta de las mujeres en el Día Internacional de la Mujer, pero esta convocatoria suena diferente. Bueno, en 1910, otro 8 de marzo, las mujeres pudieron acceder a la enseñanza superior, y a los antepasados del PP aquello les pareció un insulto. Como la convocatoria de este año. Suena diferente, los revientahuelgas de toda la vida andan amenazando y disuadiendo para que fracase.

Arrimadas dice que la huelga es política, que es como decir que los antídotos van contra el veneno, mientras a Rivera le sale el Toni Cantó que tiene dentro y despide perfumada con alguna frase de Kennedy el tufo machirulo tan propio ya de Ciudadanos. Mientras, el Secretario General del PP en Galicia, que postula a tonto del año, dice que la huelga es machista, que es como decir que la huelga de los profesores va contra la educación o la de conductores contra los trenes.

La que se lleva la palma es la Ministra del Cadmio García Tejerina. Dice que las mujeres tienen que hacer una huelga a la japonesa, es decir, que deben protestar trabajando más. Las mujeres trabajan el doble o el triple y, vamos, que por ensalmo surge la revolución. Ese 8 de marzo, dice la Ministra, la solución al machismo pasa por multiplicar lo que hacen tradicionalmente las mujeres. Gratis, claro.

Qué bueno es hacerse el tonto. Algo muy bueno de esta huelga, Ministra Tejerina, es que pretende ir más allá del tradicional paro laboral. Quiere que las mujeres paren también los cuidados, detengan el consumo, paren su tarea en la enseñanza. Para que notemos de qué se encargan las mujeres, aunque estén desempleadas.

La Ministra Tejerina dice que las mujeres hagan una huelga a la japonesa mientras pide otro mojito. Ese día, según la Ministra, hay que trabajar más horas por aún menos salario, hay que cuidar a más gente enferma gratis, hay que ir más veces a la compra (aunque se compre menos), hay que duplicar el tiempo de los deberes de matemáticas o física en casa, hay que visitar a más enfermos y a más gente sola a la que nadie visita, hay que llevar dos veces a los primos a que mantengan el vínculo entre ellos. Ese 8 de marzo, Ministra Tejerina, hay que prostituirse dos veces cobrando la mitad por el polvo o la mamada y las mujeres, Ministra, ya puesta, ¿por qué no se dejan matar dos veces? Mientras todo esto pasa, Ministra Tejerina, usted, que solo se emociona con las empresas a las que ayuda desde su cargo, le dirá a su criada, a la que habrá amenazado con despedirla si hace huelga, que le lleve dos veces un vaso de leche caliente o un whisky a la cama a la hora que a usted le de la gana, mientras se queda amodorrada viendo, muy japonés, Pearl Harbour y gritando ¡Malditos amarillos!