De Mariano Rajoy a Belén Esteban

Belén Esteban ha dicho que quiere elecciones ya y que no quiere a Pedro Sánchez. Esto, que lo escucha mucha gente, en verdad no lo dice Belén Esteban. Ella solo le pone voz y los medios, los de siempre, le suben el volumen. Voz popular, de prime time, de revistas del corazón y de salones de peluquería. Quien lo dice realmente es el PP y Ciudadanos, que ya han empezado a mover resortes. Las claves de la moción de censura o el funcionamiento del parlamentarismo le dan lo mismo a Belén Esteban. Al PP y a Ciudadanos también. El mensaje, en cualquier caso, es único: no quiero a Pedro Sánchez porque no es legítimo ¿Por qué? Da lo mismo.

Algunos se reirán de que Belén Esteban opine de política. Yo no. Ya lo he escuchado antes. Quien cree en los depredadores no es antepasado de nadie. Sería un tremendo error no hacer caso a estos avisos. Por dos cosas. Primero, porque cuando te ríes de gente de derechas que parece gente normal, tiras piedras sobre tu tejado. No es nada fácil encontrar ese equilibrio entre plantarle cara al poder y así construir un nuevo sentido común y, al tiempo, ser dócil para intentar ganar para tus filas a gente que vive en el viejo sentido común y no les gusta molestar. La derecha puede mandar a los perdedores a la mierda, pero si lo hace Labordeta te lo afea tu abuela, la vecina, algún colega y el párroco de tu barrio.

No escuchar a Belén Esteban también es un error porque es una señal de que la máquina del fango que trabajaba desde el gobierno ha empezado a trabajar desde la oposición. Y la derecha en la oposición siempre es guerracivilista. Agárrense que vienen curvas.

La izquierda lleva un siglo recibiendo golpes. Una parte sabe con quién se juega los cuartos pero corre el riesgo de no saber explicarse; otra parte está acomplejada; y hay otros cuantos que miran desde lejos. Hay demasiada gente que no quiere molestar, como si le costara hablar de tú a tú a los que históricamente les han fusilado, torturado, encarcelado, robado, exiliado. Les cuesta regañar a los que hoy te vuelven a echar de la universidad, te retrasan la jubilación, te pagan pensiones de miseria, te engañan desde la televisión pública, te adoctrinan o te condenan a trabajos basura. Ellos pueden decirte de palabra o con sus leyes “que te jodas”, pero cuidado cómo te diriges a ellos. Lo nuestro siempre es odio y lo de ellos nunca es personal.

El PP y Ciudadanos ya han puesto en marcha la máquina del fango y si volvemos a ser ingenuos volveremos a los mismos lugares. Rajoy se marcha como vino su mentor, Aznar: mintiendo y echando paladas de mierda sobre la democracia. Ahora resulta que todos los artículos de la Constitución sobre la moción de censura les sobran y que Pedro Sánchez es un Presidente ilegítimo. Porque Rajoy se va hay que decir que era un gran parlamentario decimonónico y que tenía sorna y que era un buen escuchador. A mí me pesa mucho más la gente que se ha muerto sin justicia, sin memoria, sin reconocimiento.  Me pesan sus mentiras el 11M, su doctrina de shock que terminó con los ahorros de millones de personas, el exilio de cientos de miles de jóvenes, la manipulación de los medios de conunicación publicos y privados y el envilecimiento de la vida colectiva en Catalunya o en España. Ellos nos persiguen incluso después de derrotados. Nosotros debemos, en aras de una elegancia que les perpetúa en el poder, olvidar estas cosas cuando se marchan o cuando se mueren, como ocurrió con Rita Barberá. Seguimos sintiendo en católico. Te descuidas y es entonces cuando viene Belén Esteban, te insulta desde su condición de mujer del pueblo enriquecida y te vuelve a tumbar en la lona sin que siquiera te hayas dado cuenta.