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Sobre este blog

27 abr 2011
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Nunca tan pocos engañaron a tantos tanto tiempo. Y habría que añadir: con tanta facilidad.

La pregunta de Gramsci en los años 30 (¿por qué con esta crisis no viene la revolución?) sigue dejando su inquietante interrogante en el aire. Si en el periodo de entreguerras, el fascismo fue el monstruo, hoy, una nueva forma de fascismo, ahora social, muestra por doquier su capacidad dañina. Aunque escondido en sociedades formalmente democráticas. Con 1000 millones de personas pasando hambre ¿quién puede defender sin bochorno el sistema? Toca reinventar el contrato social.

Desde el “Sur” del sistema, como metáfora de democracia de alta densidad de la que ya nos hablara Vázquez Montalbán.
Porque vivimos un tiempo de trincheras, miramos hacia atrás para buscar puentes. Porque sin memoria, no puede haber buen pensamiento ni buena acción.

Dos buenas tareas para no perder el rumbo.